Ahorrá más con YPF: El beneficio del combustible a granel
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El kerosene, también conocido como queroseno o querosén, es uno de los derivados del petróleo más versátiles y fundamentales en nuestra vida diaria, aunque a menudo su importancia pasa desapercibida. Desde impulsar los motores de los aviones que conectan al mundo hasta brindar calor en hogares durante el invierno, este combustible líquido y transparente juega un papel crucial. En YPF, conocemos a fondo las propiedades y el potencial de cada producto que extraemos y refinamos. Por ello, hemos creado esta guía completa para desentrañar todos los secretos del kerosene, explicar su proceso de obtención, sus aplicaciones más importantes y aclarar una de las dudas más comunes: su diferencia con la parafina.

El kerosene es un líquido hidrocarburo que se obtiene directamente del petróleo crudo a través de un proceso llamado destilación fraccionada. En nuestras refinerías, el petróleo se calienta a altas temperaturas en grandes torres de destilación. A medida que el vapor asciende por la torre, se enfría y se condensa a diferentes alturas según su punto de ebullición. El kerosene se recolecta en una franja de temperatura intermedia, generalmente entre 150 °C y 275 °C. Esto lo sitúa, en términos de densidad y volatilidad, entre la gasolina (más ligera y volátil) y el gasóleo o diésel (más denso y menos volátil).
Visualmente, el kerosene es un líquido claro, casi incoloro o con una ligera tonalidad amarillenta. Su textura es oleosa y posee un olor característico que muchos reconocen al instante. Estas propiedades lo convierten en una fuente de energía estable y eficiente para una multitud de aplicaciones.
Es muy frecuente que los términos “kerosene” y “parafina” se usen indistintamente, lo que puede generar confusión al momento de adquirir un combustible. Si bien ambos provienen de la misma fuente (el petróleo) y están químicamente relacionados, no son lo mismo. La diferencia fundamental radica en su nivel de refinamiento.
Esta distinción es crucial para determinar su uso correcto y seguro. Para visualizar mejor estas diferencias, hemos preparado la siguiente tabla comparativa:
| Característica | Kerosene | Parafina |
|---|---|---|
| Nivel de Refinamiento | Estándar | Alto (más puro) |
| Olor y Emisiones | Olor fuerte característico, genera más hollín. | Olor mínimo o nulo, combustión limpia. |
| Costo | Más económico. | Generalmente más costosa debido al refinamiento extra. |
| Usos Principales | Calefacción central, combustible de aviación (Jet Fuel), motores industriales, solvente. | Lámparas de interior, estufas portátiles, aplicaciones cosméticas y farmacéuticas (cera de parafina). |
| Seguridad en Interiores | Requiere ventilación excelente, no recomendado para espacios pequeños y cerrados. | Mucho más seguro para uso en interiores bien ventilados. |
La versatilidad del kerosene lo ha convertido en un pilar para diversas industrias y necesidades energéticas a gran escala.
Quizás el uso más conocido y crítico del kerosene es en la aviación. El combustible para aviones a reacción, conocido como Jet A-1, es una forma de kerosene de alta calidad con aditivos específicos para mejorar su rendimiento y seguridad. Se elige por varias razones clave:
En muchas regiones, especialmente en zonas rurales o lugares sin acceso a la red de gas natural, el kerosene es la principal fuente de energía para la calefacción. Se utiliza en calderas para sistemas de calefacción central y en estufas de mayor tamaño. Su eficiencia y costo relativamente bajo lo convierten en una opción popular y confiable para mantener hogares y edificios calientes durante los meses más fríos.
En el sector industrial, el kerosene se emplea no solo como combustible para maquinaria, sino también como disolvente para grasas, aceites y pesticidas. Su capacidad para disolver otras sustancias lo hace útil en procesos de limpieza de piezas metálicas y en la formulación de diversos productos químicos.
Mientras que el kerosene domina las aplicaciones de alta potencia, la parafina brilla en usos más delicados y cercanos a las personas. Gracias a su combustión limpia, es el combustible ideal para lámparas de aceite y faroles, proporcionando una luz brillante y estable sin el humo ni el olor desagradable del kerosene. También es la opción preferida para pequeñas estufas portátiles utilizadas en interiores para calefacción de emergencia o de apoyo, siempre garantizando una adecuada ventilación.

Más allá de su uso como combustible, la parafina purificada en estado sólido (cera de parafina) es un ingrediente común en la industria cosmética para cremas y ungüentos, y es la base para la fabricación de velas.
Técnicamente es posible, pero no es recomendable. El kerosene producirá mucho más hollín, que ennegrecerá el cristal de la lámpara, y emitirá un olor fuerte que puede ser muy desagradable y hasta perjudicial en un espacio cerrado. Para usos de interior, siempre opte por la parafina.
Principalmente por razones de seguridad y eficiencia. La gasolina es demasiado volátil y su bajo punto de inflamación la hace peligrosa para la aviación comercial. El kerosene ofrece el equilibrio perfecto entre alto poder energético y una mayor estabilidad química, reduciendo los riesgos de incendio.
Como la mayoría de los combustibles, el kerosene puede degradarse con el tiempo si no se almacena correctamente. La exposición al agua, al aire y a la luz puede provocar la formación de sedimentos y la proliferación de microorganismos. Almacenado en un recipiente hermético, limpio y en un lugar fresco y oscuro, puede durar más de un año en buenas condiciones.
Sí, siempre y cuando se sigan estrictas medidas de seguridad. Es fundamental utilizar una estufa moderna y en buen estado, diseñada para tal fin, y garantizar una ventilación adecuada en la habitación para permitir la entrada de oxígeno y la salida de los gases de combustión. Nunca deje una estufa encendida sin supervisión o mientras duerme.
En conclusión, tanto el kerosene como la parafina son productos increíblemente útiles derivados del petróleo, pero están diseñados para propósitos muy diferentes. El kerosene es el caballo de batalla industrial, un combustible robusto y eficiente para la calefacción y el transporte global. La parafina, por su parte, es su pariente refinado, que ofrece una combustión limpia y segura para aplicaciones domésticas y de interior. En YPF, nos enorgullece producir y distribuir combustibles de la más alta calidad, asegurando que cada cliente reciba el producto adecuado para su necesidad, con la máxima eficiencia y seguridad.
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