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Fallo Mendoza: El Hito que Busca Sanear el Riachuelo

Por cruce · · 9 min lectura

La cuenca Matanza-Riachuelo ha sido durante décadas el símbolo más visible de la degradación ambiental en Argentina. Un curso de agua que atraviesa una de las zonas más densamente pobladas del país, convertido en un repositorio de desechos industriales y cloacales, afectando la salud y la calidad de vida de millones de personas. En medio de este panorama desolador, un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2008 marcó un punto de inflexión sin precedentes. Conocido como el “Fallo Mendoza”, esta sentencia no solo reconoció la gravedad del problema, sino que estableció un camino de acción obligatorio para el Estado, transformándose en un caso paradigmático de la lucha por los derechos ambientales colectivos en toda Latinoamérica.

El Origen de la Causa: La Voz de los Vecinos

La historia de este hito judicial comenzó en 2004, lejos de los grandes tribunales, en la comunidad misma que sufría las consecuencias de la contaminación. Un grupo de vecinos, liderados por Beatriz S. Mendoza, residentes de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, decidieron llevar su reclamo a la justicia. La demanda inicial era contra el Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y un listado de 44 empresas que operaban en la cuenca. Los demandantes no solo buscaban un resarcimiento por los daños y perjuicios personales sufridos, sino que exigían algo mucho más profundo: la recomposición integral del ambiente dañado y medidas cautelares para frenar el agravamiento de la contaminación.

¿Qué fue el fallo de Mendoza?
La causa “Mendoza” significa un fallo histórico por cuanto obliga al Estado a dar respuesta a la más grave situación socio – ambiental de Argentina que afecta de manera directa a más de dos millones de personas en torno a la cuenca Matanza Riachuelo.

La Intervención de la Corte Suprema: Un Camino Hacia la Sentencia

El caso escaló rápidamente hasta el máximo tribunal del país. En junio de 2006, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) tomó una decisión crucial: si bien se declaró incompetente para tratar los reclamos individuales por daños, asumió plena competencia en lo referente al daño ambiental colectivo. Este fue el primer gran paso, ya que el tribunal reconoció que el problema trascendía los intereses particulares y afectaba a toda la sociedad.

A partir de ese momento, la Corte desplegó una estrategia procesal activa e innovadora:

  • Mandato al Estado: Ordenó al Estado Nacional, la Provincia, la Ciudad y al Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) la presentación de un Plan Integral de Saneamiento Ambiental.
  • Participación Ciudadana: Se aceptó la intervención del Defensor del Pueblo de la Nación y de diversas organizaciones no gubernamentales (ONGs), como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), así como de otros grupos de vecinos. Esto amplió el debate y aseguró una vigilancia ciudadana sobre el proceso.
  • Ampliación de Responsabilidades: La demanda se extendió para incluir a los 14 municipios bonaerenses que forman parte de la cuenca y a la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE).
  • Audiencias Públicas: Entre 2006 y 2008, la Corte convocó a una serie de audiencias públicas, un mecanismo que permitió a todas las partes, incluidas las empresas demandadas, exponer sus argumentos y presentar información de manera transparente.
  • Creación de ACUMAR: Durante este período, y como respuesta a las exigencias judiciales, se creó la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), un ente interjurisdiccional diseñado específicamente para coordinar y ejecutar el plan de saneamiento.

La Sentencia Definitiva de 2008: Un Mandato Ineludible

Finalmente, el 8 de julio de 2008, la CSJN dictó su sentencia definitiva. Este fallo histórico estableció un programa de políticas públicas de cumplimiento obligatorio, con objetivos claros y plazos definidos. Los puntos centrales del mandato fueron:

  1. Responsabilidad Estatal: Se determinó la responsabilidad concurrente del Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la prevención y recomposición del daño ambiental.
  2. El Rol de ACUMAR: Se le encomendó a ACUMAR la ejecución de un programa con metas específicas, como la mejora de la calidad de vida, la recomposición del ecosistema y la prevención de futuros daños. Se estableció la posibilidad de imponer multas directamente al presidente del organismo en caso de incumplimiento.
  3. Control Judicial: Se delegó la ejecución de la sentencia en el Juzgado Federal de Primera Instancia de Quilmes, otorgándole facultades para supervisar el cumplimiento y hasta para investigar delitos derivados de la inacción.
  4. Control Ciudadano: Se formalizó la participación de la sociedad civil a través de un Cuerpo Colegiado, integrado por las ONGs y coordinado por el Defensor del Pueblo de la Nación, para monitorear los avances.
  5. Control Presupuestario: Se asignó a la Auditoría General de la Nación la tarea de controlar la asignación y ejecución de los fondos destinados al saneamiento.
  6. Plan de Salud: Se ordenó la implementación de un plan de salud activo y específico para atender a las poblaciones más vulnerables de la cuenca, reconociendo el impacto directo de la contaminación en las personas.

Logros y Avances: El Vaso Medio Lleno

A más de una década del fallo, es innegable que se han producido cambios significativos en el territorio de la cuenca. Si bien el saneamiento completo está lejos de ser una realidad, las acciones impulsadas por la sentencia generaron resultados concretos que antes eran impensables.

Tabla Comparativa: Avances en la Cuenca

Aspecto Situación Previa al Fallo (Antes de 2008) Avances Post-Fallo
Gestión de la Cuenca Fragmentada, sin coordinación entre jurisdicciones. Creación y consolidación de ACUMAR como ente único de gestión interjurisdiccional.
Residuos Sólidos Márgenes del río repletos de basura, basurales a cielo abierto. Remoción de miles de toneladas de residuos del espejo de agua y márgenes. Apertura del “camino de sirga”.
Infraestructura Sanitaria Déficit estructural de redes cloacales, vertidos crudos al río. Progreso en importantes obras de infraestructura cloacal para reducir los vertidos.
Salud Pública Falta de diagnóstico y atención específica para enfermedades de origen ambiental. Realización de Evaluaciones Integrales de Salud (EISAR) y construcción de Unidades de Salud Ambiental (USA).
Información y Transparencia Datos escasos, desactualizados y de difícil acceso. Generación de un gran cúmulo de información pública fundamental para el diseño de políticas.

Deudas Pendientes y Desafíos Futuros

A pesar de los avances, la propia Corte Suprema ha reconocido que el nivel de implementación del plan integral sigue siendo bajo. Los desafíos son enormes y requieren de una voluntad política sostenida que, en muchos momentos, ha flaqueado. Las principales deudas pendientes son:

  • Control de la Contaminación Industrial: Sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación. Se necesita un régimen de control de vertidos mucho más estricto y un sistema unificado para la habilitación de industrias.
  • Erradicación de Basurales: La aparición persistente de basurales clandestinos a cielo abierto demuestra que la gestión de residuos sólidos urbanos (RSU) aún es deficiente.
  • Relocalización de Familias: Si bien se ha avanzado, todavía quedan miles de familias viviendo en condiciones de alto riesgo socio-ambiental en los márgenes del río que deben ser relocalizadas.
  • Pasivos Ambientales: La remediación de suelos contaminados por décadas de actividad industrial es una tarea compleja y costosa que apenas ha comenzado.
  • Ordenamiento Ambiental: Falta un plan de ordenamiento territorial claro que defina los usos del suelo en la cuenca para garantizar un desarrollo sostenible a futuro.

Preguntas Frecuentes sobre el Fallo Mendoza

¿Qué fue exactamente el Fallo Mendoza?

Fue una sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia de Argentina en 2008 que responsabilizó al Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires por la contaminación de la Cuenca Matanza-Riachuelo y les ordenó ejecutar un plan integral y obligatorio para su saneamiento y la recomposición del daño ambiental colectivo.

¿Quién es ACUMAR y qué función cumple?

ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo) es un organismo público interjurisdiccional creado en 2006. Su función principal es llevar a cabo el Plan Integral de Saneamiento Ambiental de la Cuenca, coordinando las acciones entre el Gobierno Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

¿Se ha limpiado el Riachuelo gracias al fallo?

La respuesta es compleja. No se puede decir que el Riachuelo esté “limpio”. La calidad del agua superficial y del aire en la cuenca baja no ha mejorado sustancialmente. Sin embargo, el fallo impulsó acciones fundamentales que antes no existían, como la limpieza de márgenes, la construcción de infraestructura cloacal y un mayor control sobre algunas fuentes de contaminación. El proceso es a largo plazo y los resultados más visibles aún están pendientes.

¿Por qué es considerado un fallo “histórico”?

Es histórico porque transformó la manera en que la justicia interviene en problemas ambientales complejos. Estableció la obligación del Estado de actuar con metas y plazos concretos, creó mecanismos de control judicial y ciudadano, y sentó un precedente sobre la protección de los derechos de incidencia colectiva, siendo estudiado y reconocido a nivel nacional e internacional.

Conclusión: Un Legado en Construcción

El Fallo Mendoza no fue una solución mágica, sino el comienzo de un proceso. Su mayor legado es haber creado una estructura institucional y una hoja de ruta para abordar una de las deudas ambientales más grandes de Argentina. Puso en marcha políticas públicas, generó información y, sobre todo, otorgó a la sociedad civil herramientas para exigir y controlar. El saneamiento definitivo del Riachuelo depende de que la voluntad política no decaiga y de que la presión ciudadana se mantenga firme, asegurando que los mandatos de aquella sentencia histórica se conviertan, finalmente, en una realidad tangible para todos los habitantes de la cuenca.