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El Portezuelo: Orígenes de un pueblo catamarqueño

Por cruce · · 7 min lectura

Enclavado en las faldas del imponente cerro Ancasti, El Portezuelo, cuyo nombre evoca una “Puerta grande entre los cerros”, es mucho más que una localidad en el Valle de Catamarca. Es un testimonio viviente de la historia de la colonización, un crisol donde se fundieron las culturas y un ejemplo de cómo las decisiones tomadas hace más de cuatro siglos dieron forma a la identidad de un pueblo. Su historia no comienza con la construcción de una capilla o la delimitación de una plaza, sino con el paso de exploradores, la concesión de tierras reales y la perseverancia de las primeras familias que vieron en ese paisaje una promesa de futuro. Este relato nos transporta a finales del siglo XVI, a una época de conquistas y fundaciones, para desentrañar el origen de El Portezuelo a partir de su cuna: la histórica merced de Autigasta.

¿Qué altura tiene el Portezuelo, Catamarca?
El Portezuelo (Catamarca) El Portezuelo Altitud • Media 662 m s. n. m. Población (2001) • Total 344 hab.

Los Primeros Pasos: La Expedición de 1591

Para comprender el nacimiento de El Portezuelo, es imprescindible remontarse al año 1591. En ese entonces, el gobernador del Tucumán, Juan Ramírez de Velazco, emprendió una expedición crucial que lo llevaría a atravesar el extenso Valle de Catamarca con el objetivo de llegar a La Rioja. No fue un simple tránsito; fue una exploración metódica y detallada del territorio. Acompañado de sus capitanes y hombres de confianza, Velazco no solo cartografió el terreno con su mirada, sino que también evaluó su potencial para futuros asentamientos y reparticiones.

Durante esta travesía, muchos de sus hombres realizaron una “elección teórica” de las tierras, marcando mentalmente aquellas regiones que consideraban más fértiles, estratégicas o simplemente más bellas. Este acto de reconocimiento fue el preludio de la formalización de la posesión española sobre el valle. Una vez que La Rioja fue fundada, el gobernador Ramírez de Velazco comenzó el proceso administrativo de otorgar mercedes de tierra en todo el Valle de Catamarca, recompensando así a quienes lo habían acompañado y servido a la Corona Española. Este fue el mecanismo que puso en marcha el poblamiento efectivo de la región.

La Merced de Autigasta: Cuna de Pueblos

Dentro de este proceso de repartición de tierras, surge una que es fundamental para nuestra historia: la merced de tierra de Autigasta. El 9 de noviembre de 1591, en nombre del Rey de España, esta vasta porción de territorio fue concedida a don Alonso de Carrión, como reconocimiento a sus importantes servicios prestados a la corona. Esta fue la primera merced de origen riojano en la zona, sentando un precedente legal y administrativo para el desarrollo futuro.

La entrega formal de la merced no fue inmediata. Ocurrió meses después, el 9 de junio de 1592, cuando Antonio Álvarez, también de origen riojano, oficializó la posesión en el pueblo de Choya, descrito en los documentos como parte de “la jurisdicción de los Diaguitas”. El nombre Autigasta, interpretado por algunos etimólogos como “pueblo viejo de indios” o “pueblo de la hambruna”, ya denotaba la preexistencia de comunidades originarias en el lugar. Esta merced no era un terreno vacío, sino un espacio con historia y habitantes propios.

Un Cambio de Manos y de Visión

La posesión de Alonso de Carrión no fue perpetua. Tras su fallecimiento, en el año 1597, su viuda, Ana Vázquez de Camargo, y su segundo esposo, tomaron una decisión trascendental: vender la propiedad. La merced, que para entonces ya había sido transformada en una estancia productiva con cultivos de algodón y viñas, fue vendida por 180 pesos plata a Juan Bautista Muñoz.

Muñoz no era un personaje menor. Originario de Tucumán pero instalado en La Rioja, ostentaba el grado de capitán, era regidor del cabildo y ejercía como “maestre de campo de la ciudad y gobernación”. Su estatus y visión de futuro serían determinantes. Fue bajo su dominio que la gran merced de Autigasta se convertiría en la base territorial de la que, con el tiempo, surgirían tres pueblos con identidades distintas pero orígenes compartidos: Huaycama, Santa Cruz y, por supuesto, El Portezuelo.

El Nacimiento de una Identidad: El Asentamiento en El Portezuelo

Fue durante el siglo XVIII cuando la historia de El Portezuelo como entidad propia comenzó a tomar forma. Juan Bautista Muñoz, en un acto que fomentaría la dispersión y el asentamiento definitivo en la zona, decidió entregar parte de sus vastas tierras a un grupo de familias que ya poseían terrenos en comunidades cercanas. Los registros históricos del archivo provincial señalan a los Barros, Páez de Carcajena, Camacho, Oliveras y Pedrazaz como los primeros linajes en establecerse formalmente en la tierra que hoy conocemos como El Portezuelo.

Estas familias pioneras no llegaron a un yermo. Continuaron y expandieron las actividades económicas ya iniciadas en la estancia: el cultivo de algodón, alfalfa y viñas se consolidó, y se potenció la cría de ganado caprino, mular y ovino. La mano de obra para estas tareas provenía de los “naturales del lugar”, descendientes de los habitantes originarios que habían pertenecido a la antigua merced de Autigasta, tejiendo una compleja red social y económica que definiría al pueblo en sus primeros años.

Tabla Cronológica de la Fundación de El Portezuelo

Año Acontecimiento Clave Protagonistas Principales
1591 Expedición a través del Valle de Catamarca. Juan Ramírez de Velazco
1591 (Noviembre) Concesión de la Merced de Autigasta. Alonso de Carrión
1592 (Junio) Entrega formal de la merced en el pueblo de Choya. Antonio Álvarez
1597 Venta de la estancia de Autigasta. Ana Vázquez de Camargo / Juan Bautista Muñoz
Siglo XVIII Asentamiento de las primeras familias en El Portezuelo. Familias Barros, Páez de Carcajena, Camacho, Oliveras y Pedrazaz

Legado y Conclusión

La historia de El Portezuelo es un microcosmos de la historia de la región. Refleja un proceso que se repitió en muchos rincones del noroeste argentino: la exploración, la recompensa a través de la tierra, la consolidación de estancias productivas y, finalmente, la subdivisión y el surgimiento de comunidades con identidad propia. Lo que comenzó como una vasta y algo abstracta merced real llamada Autigasta, floreció gracias al trabajo y la visión de personajes como Juan Bautista Muñoz y, sobre todo, a la perseverancia de las familias fundadoras que echaron raíces al pie del Ancasti. Hoy, El Portezuelo no es solo un lugar en el mapa, sino un archivo vivo de un pasado que sigue resonando en sus paisajes y en los apellidos de su gente.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué significa el nombre “El Portezuelo”?

Según su etimología, el nombre significa “Puerta grande entre los cerros” o “Entrada grande”, haciendo una clara alusión a su ubicación geográfica como un paso o acceso en las faldas de la sierra de Ancasti.

¿Cuál fue el origen territorial de El Portezuelo?

El Portezuelo, junto con los pueblos de Huaycama y Santa Cruz, tiene su origen en la subdivisión de la gran merced de tierra de Autigasta, concedida en 1591 a don Alonso de Carrión.

¿Quiénes fueron las primeras familias registradas en El Portezuelo?

De acuerdo con documentos del archivo histórico, las primeras familias que se asentaron formalmente en la zona durante el siglo XVIII fueron los Barros, Páez de Carcajena, Camacho, Oliveras y Pedrazaz.

¿A qué actividades económicas se dedicaban sus primeros habitantes?

Las primeras familias se dedicaron a la agricultura, continuando con el cultivo de algodón, alfalfa y viñas, y a la ganadería, con la cría de animales caprinos, mulares y ovinos.

¿Qué altura tiene El Portezuelo, Catamarca?

La información histórica proporcionada se centra en los orígenes y el poblamiento de la localidad, sin especificar su altitud exacta sobre el nivel del mar. Sin embargo, su propio nombre y su ubicación recostada sobre el cerro Ancasti indican que se encuentra en una zona de relieve montañoso.