Guía para Canjear tu Voucher Fravega de YPF
¡Felicitaciones por tu FraveCheck de YPF! Descubre la guía definitiva paso a paso para canjear...
Al transitar por la imponente Avenida 9 de Julio en Buenos Aires, una pregunta resuena con frecuencia entre turistas y locales por igual: ¿cómo se llama esa estructura alta, ese monumento que se erige como el centinela de la ciudad? No es un edificio de oficinas ni una torre de comunicaciones, sino el alma de la capital argentina: el Obelisco. Este monumento no solo es un punto de referencia geográfico, sino también un símbolo cargado de historia, polémicas y un profundo sentimiento de pertenencia para todos los argentinos, un verdadero ícono que ha visto transformarse a la ciudad a sus pies.

La idea de construir un monumento que celebrara la identidad de Buenos Aires tomó forma en la década de 1930. En 1936, bajo la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre, se decidió conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad, llevada a cabo por Pedro de Mendoza en 1536. El encargado de dar vida a este proyecto fue el arquitecto argentino Alberto Prebisch, una de las figuras más destacadas del modernismo en el país.
El lugar elegido no fue casualidad. Se emplazó en la Plaza de la República, en la intersección de las avenidas 9 de Julio y Corrientes, un punto neurálgico de la vida social y cultural de Buenos Aires. Curiosamente, en ese mismo sitio se encontraba la iglesia de San Nicolás de Bari, lugar donde se izó por primera vez la bandera argentina en la ciudad en 1812. La iglesia fue demolida para dar paso al progreso y a la construcción del que se convertiría en el mayor emblema porteño.
Uno de los datos más sorprendentes sobre el Obelisco es el tiempo que demandó su construcción. Contrario a la creencia popular de que fue un proyecto de años, la obra se completó en un tiempo récord: tan solo 31 días. Entre el 20 de marzo y el 23 de mayo de 1936, un equipo de 157 obreros trabajó incansablemente para levantar la estructura de 67,5 metros de altura. Se utilizó hormigón armado y un revestimiento de piedra blanca de Córdoba, que le confiere su característico color y textura.
Sin embargo, su inauguración no estuvo exenta de críticas. El estilo modernista y despojado de Prebisch chocaba con la arquitectura afrancesada y académica que predominaba en la Buenos Aires de la época. Fue tildado de “armatoste sin sentido”, “mamarracho” y otros epítetos despectivos. La polémica fue tan grande que apenas tres años después de su inauguración, en 1939, el Concejo Deliberante de la ciudad votó una ordenanza para demolerlo. El destino del Obelisco quedó en manos del entonces intendente, Arturo Goyeneche, quien decidió vetar la ordenanza y salvar al monumento, un acto que hoy la historia agradece.
El Obelisco no es simplemente una estructura de hormigón; es un libro de historia a cuatro caras. Cada uno de sus lados lleva una inscripción que conmemora un hecho fundamental para la ciudad y el país.
Lo que en un principio fue un objeto de controversia, con el tiempo se transformó en el símbolo indiscutido de Buenos Aires. El Obelisco es el epicentro de la vida pública. Es el lugar elegido para las celebraciones populares más importantes, especialmente las deportivas, donde multitudes se congregan para festejar triunfos. También es el escenario de manifestaciones políticas, reclamos sociales y eventos culturales de toda índole.
Su figura ha sido intervenida artísticamente en numerosas ocasiones, desde ser cubierto con un preservativo gigante para una campaña de concientización sobre el VIH, hasta la famosa intervención del artista Leandro Erlich que hizo “desaparecer” su punta, generando asombro y confusión. Estas acciones demuestran que el Obelisco es un monumento vivo, que dialoga constantemente con la sociedad.
Para comprender la magnitud de esta obra, aquí se presentan sus características principales en una tabla comparativa.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Altura Total | 67,5 metros |
| Lado de la Base | 6,8 metros |
| Lado del Ápice | 3,5 metros |
| Punta | Roma, de 40 cm, con un pararrayos |
| Puerta de Entrada | Una sola, en el lado oeste |
| Ventanas Superiores | Cuatro ventanas con persianas metálicas |
| Escalones Interiores | 206 escalones de hierro con 7 descansos |
| Peso Total | 170 toneladas |
El acceso al interior y al mirador del Obelisco está cerrado al público general por razones de seguridad y conservación. El ascenso se realiza a través de una escalera marinera vertical de 206 escalones que resulta muy exigente. Solo en ocasiones muy especiales y con permisos específicos se ha permitido el ascenso a personalidades, periodistas o ganadores de concursos.
La palabra proviene del griego ‘obeliskos’, que es el diminutivo de ‘obelos’, que significa ‘pilar’ o ‘aguja’. Es una forma monumental que se originó en el Antiguo Egipto y que simbolizaba un rayo de sol petrificado, representando poder y conexión con lo divino.
Esta es una confusión muy común. Lo que demandó décadas no fue la construcción del monumento en sí, sino el ensanche completo de la Avenida 9 de Julio, un proyecto urbano monumental que se desarrolló en varias etapas a lo largo de muchos años. El Obelisco, como se mencionó, fue construido en un asombroso tiempo de 31 días.
En conclusión, el Obelisco es mucho más que el ‘edificio de la 9 de Julio’. Es un faro de la identidad argentina, un testigo silencioso de la historia y el punto de encuentro de un pueblo. De ser un monumento resistido, pasó a ser el corazón indiscutible de una de las ciudades más vibrantes del mundo, demostrando que los verdaderos símbolos no se imponen, sino que se ganan el afecto y el respeto con el paso del tiempo.
¡Felicitaciones por tu FraveCheck de YPF! Descubre la guía definitiva paso a paso para canjear...
Descubrí el encanto de Sierra de la Ventana. Te contamos cuándo ir, qué hacer, cómo...
Recibiste una denuncia penal en la Ciudad de Buenos Aires y no sabes qué sigue?...
Descubre cómo la protección catódica, una avanzada técnica electroquímica, salvaguarda la vasta red de ductos...