Benceno: Guía Completa de Seguridad y Manejo
Descubre todo sobre el benceno: sus riesgos, peligros (H304) y las medidas de seguridad esenciales...
En la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires, donde el Río Quequén Grande se encuentra con el mar, se erige una de las infraestructuras más imponentes y estratégicas de Argentina: Puerto Quequén. No es solo un punto de embarque y desembarque; es un complejo portuario de ultramar que ostenta el título del más profundo del país, una característica que lo convierte en un actor fundamental para el comercio exterior argentino y un motor de desarrollo para toda su región de influencia.

Su historia está intrínsecamente ligada al desarrollo de las ciudades de Necochea y Quequén, las cuales flanquean el río y han crecido a la par de su gigante portuario. Desde sus humildes comienzos en el siglo XIX hasta su moderna configuración actual, Puerto Quequén es un testimonio de visión, inversión y adaptación constante a las demandas del comercio global.
Antes de sumergirnos en las aguas de su historia comercial, es importante entender el origen de su nombre. La palabra “Quequén” no es un término arbitrario; proviene directamente del idioma del pueblo originario het. En su lengua, la expresión “Kem Ken” significaba ‘barrancas altas’, una descripción geográfica precisa del paisaje que caracteriza las orillas del río en su tramo final. Este nombre ancestral nos recuerda que, mucho antes de la llegada de los buques y las grúas, esta tierra ya tenía una identidad y una historia forjada por sus primeros habitantes.
La evolución de Puerto Quequén es una crónica fascinante del progreso tecnológico y económico de Argentina. Sus operaciones comenzaron incluso antes de la fundación formal del Partido de Necochea, con los primeros registros datando de 1863.
En sus primeras décadas, el puerto era rudimentario. Las operaciones se centraban en la exportación de productos pecuarios como lanas y cueros. Pequeñas embarcaciones de vela, conocidas como pailebots, eran las únicas capaces de sortear la difícil barra en la desembocadura del río, que en ese entonces tenía una profundidad promedio de apenas 16 pies. Los prácticos de la época, hombres que combinaban el trabajo rural con el conocimiento del río, utilizaban sogas y caballos desde la orilla para guiar a estos barcos a través del canal. Sin embargo, la llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX representó una competencia feroz, desviando gran parte de la producción hacia el puerto de Bahía Blanca y sumiendo a la incipiente actividad portuaria en una profunda crisis.
A pesar de los reveses, un grupo de vecinos visionarios, liderados por Ángel I. Murga, no se rindió. Tras el fracaso de inversiones privadas y un devastador temporal en 1905, insistieron ante el Estado Nacional para la construcción de un verdadero puerto de ultramar. Su perseverancia dio frutos en 1908 con la sanción de la Ley N.º 5.705, que sentó las bases para la infraestructura que conocemos hoy.
El 13 de febrero de 1911, la empresa francesa Societé des Grands Travaux de Marseille comenzó las obras monumentales que incluyeron la construcción de las escolleras Norte y Sur, muelles de embarque y un puente giratorio. Para finales de la década de 1920, con las obras finalizadas, grandes empresas exportadoras como Bunge y Born, La Plata Cereal y Dreyfus comenzaron a operar, transformando a Puerto Quequén en el primer puerto camionero de Argentina y consolidándolo como un nodo logístico clave para la salida de cereales.
Las décadas siguientes vieron un crecimiento sostenido. En los años 30, ya movilizaba medio millón de toneladas de cereal. La construcción del elevador “Ministro Antonio de Tomaso” en los años 40, con una capacidad de 120.000 toneladas, y la ampliación de la escollera Sur, fueron hitos cruciales. Entre 1950 y 1975, la actividad pesquera también encontró su lugar y se consolidó en la margen de Necochea. La creación del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén en marzo de 1994 marcó el inicio de una nueva era. Este ente público no estatal, que agrupa intereses provinciales, municipales, de trabajadores y privados, impulsó una ola de inversiones que modernizaron y potenciaron la capacidad operativa del puerto, incluyendo la extensión final de la escollera Sur y la construcción del Sitio 0.
La capacidad de Puerto Quequén para recibir buques de gran porte reside en su impresionante infraestructura, diseñada para maximizar la eficiencia y la seguridad. Su característica más destacada es su profundidad, que le permite operar con buques de hasta 50 pies de calado.
Para comprender su magnitud, es útil visualizar sus componentes clave en una tabla:
| Componente | Descripción |
|---|---|
| Canal de Acceso | Solera de 120 metros de ancho con una profundidad a la tosca de 15 metros (50 pies). |
| Escolleras | Norte (Quequén) y Sur (Necochea), que protegen el canal y el interior del puerto. |
| Antepuerto | Un espejo de agua de 478 metros de largo y 12,20 metros de calado, utilizado para las maniobras de giro de los buques. |
| Recinto Portuario | Compuesto por ambas márgenes del río, con 12 sitios o muelles para diferentes tipos de operaciones. |
El puerto presenta una clara especialización en sus márgenes:
Puerto Quequén no es solo acero y hormigón; es el epicentro de una vasta red económica. Su capacidad para operar con buques de gran calado reduce los costos logísticos para los productores, haciendo más competitivas las exportaciones argentinas en el mercado mundial. El reciente dragado a 50 pies ha sido un punto de inflexión, garantizando una mayor operatividad al reducir drásticamente los días de cierre por mal tiempo, un problema que en el pasado le valió la etiqueta de “puerto sucio”.
Hitos recientes, como la zarpada del buque Giovanni Bottiglieri con una carga récord de 74,000 toneladas de soja, o la reanudación de la exportación de girasol, demuestran su renovado dinamismo. La proyección es clara: consolidarse no solo como el puerto más profundo, sino como uno de los más eficientes y confiables del Cono Sur.
La vida de Puerto Quequén trasciende lo comercial. Sus monumentales escolleras se han convertido en paseos icónicos tanto para locales como para turistas.
Cerca de la escollera sur, la “banquina de los pescadores” bulle de actividad con la llegada de las lanchas amarillas, y sus alrededores albergan numerosos restaurantes donde se puede degustar pescado y mariscos frescos, directamente del mar al plato.
¿Por qué Puerto Quequén es tan importante para Argentina?
Su principal importancia radica en su profundidad (50 pies), que le permite operar con buques de gran porte (tipo Panamax y post-Panamax). Esto reduce los costos de flete, aumenta la competitividad de las exportaciones agrícolas y lo posiciona como una salida estratégica al Atlántico para la producción de una vasta región.
¿Qué significa la palabra “Quequén”?
Proviene del idioma del pueblo originario het y significa “barrancas altas”, en alusión a la geografía de la ribera del río.
¿Se puede visitar el puerto?
Sí, aunque el acceso a las zonas operativas está restringido, las escolleras Norte y Sur son paseos públicos y accesibles. Desde allí se puede observar la actividad portuaria, la fauna marina y disfrutar de vistas espectaculares.
¿Cuál es la principal carga que se exporta desde Puerto Quequén?
La principal carga es de origen agroindustrial. Se exportan principalmente cereales (trigo, soja, girasol), subproductos de la industria aceitera y, en menor medida, madera y productos de la pesca.
¿Qué son los lobos marinos que se ven en la escollera?
Son ejemplares de lobo marino de un pelo (Otaria flavescens), que han formado una colonia permanente en la ribera del puerto, convirtiéndose en uno de sus mayores atractivos turísticos.
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