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En el multifacético universo donde las redes sociales, la fama y la política convergen, surge una historia tan particular como reveladora en la ciudad de Mar del Plata. El protagonista es Leonardo Gorri, un hombre cuya vida cambió gracias a su asombroso parecido con el ídolo máximo del fútbol argentino, Lionel Messi. Conocido popularmente por su alias artístico “No soy Messi”, Gorri ha sabido capitalizar este capricho de la genética para construir una exitosa carrera como influencer y actor. Sin embargo, su más reciente ambición, la de incursionar en la política local como candidato a concejal, se ha topado con un obstáculo inesperado y formidable: la ley de marcas. La Junta Electoral bonaerense le ha prohibido utilizar en la boleta el apodo que le dio fama, encendiendo un debate sobre la identidad, el derecho comercial y los límites de la estrategia en una campaña electoral.
Antes de que su rostro se volviera un imán de seguidores en Instagram y TikTok, Leonardo Gorri era un ciudadano más de Mar del Plata, con más de una década de experiencia en el transporte público, manejando colectivos, taxis y camiones. Su vida dio un giro de 180 grados durante la pandemia. Fue en un control vehicular en Olavarría donde una oficial de policía, al pedirle que se bajara el barbijo, quedó perpleja por su parecido con el capitán de la Selección Argentina. La foto que le pidió y el video que Gorri grabó de esa secuencia se convirtieron en pólvora en las redes sociales. En cuestión de horas, el video era viral y el apodo “No soy Messi” nació casi por casualidad, como una declaración de principios humorística.

Junto a su esposa, Giselle Macagno, quien adoptó el rol de “No soy Antonela” y se convirtió en la voz en off y productora de sus videos, comenzaron a crear contenido cómico. Sus sketches, que retrataban situaciones cotidianas de pareja con el giro de que “hasta a Messi le pasa”, resonaron en cientos de miles de personas. Hoy, Leonardo Gorri cuenta con más de 185 mil seguidores en Instagram y supera los 300 mil en TikTok. Este éxito digital se tradujo en contratos publicitarios, giras teatrales con su obra “El sueño del pibe: No soy Leo sin Antonela” y charlas motivacionales. A pesar de todo, Gorri siempre ha sido enfático en un punto: “Yo no soy Messi. No soy un imitador de él, no soy el doble, soy solo alguien que se parece… e intento, a través de este parecido, sacar una sonrisa”.
Impulsado por su popularidad y su profundo conocimiento de las calles de Mar del Plata, Gorri decidió dar el siguiente paso y entrar en la arena política. Se presentó como noveno candidato a concejal en la lista 993 de “Sentido Común Marplatense”, una agrupación encabezada por Rodolfo “Manino” Iriart, exsecretario de Seguridad del Municipio. Su plataforma se centra en un eje claro: la seguridad. Gorri propone declarar la ciudad en “estado de emergencia” para combatir el aumento de robos y el deterioro de los barrios periféricos.

En sus videos de campaña, combina su faceta de influencer con la de un ciudadano comprometido. “Quiero que Mar del Plata vuelva a brillar”, afirma, y añade una propuesta innovadora: “Hay muchos creadores de contenido que se acercan con propuestas, y nuestro objetivo es ayudarlos para que puedan mostrar a Mar del Plata al mundo. Eso también es tener sentido común”. Su estrategia era clara: utilizar el apodo “No soy Messi”, bajo el cual lo conoce la gran mayoría del público, para que los votantes pudieran identificarlo fácilmente en la boleta. Después de todo, a su propio líder de lista se le permitió usar su alias “Manino”. Sin embargo, la Junta Electoral tenía una opinión muy diferente.
La solicitud del partido para incluir el apodo fue denegada de manera contundente por la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires. La resolución se basó en dos argumentos principales. El primero, que el uso del apodo podría generar confusión en el electorado. El segundo, y más decisivo, fue de índole comercial y legal. El organismo determinó que el apodo entraba en conflicto directo con un derecho de propiedad intelectual.

“Resulta necesario poner de manifiesto que Messi es una marca registrada por el nombre Lionel Andrés Messi Cuccittini”, se puede leer en la resolución. Detallaron que la marca está vigente y prohíbe explícitamente que terceros la usen sin autorización, no solo para productos idénticos, sino también para cualquier denominación similar que pueda inducir a error. Para la Junta, el uso de “No soy Messi” configuraba precisamente esa situación. Consideraron que, además de ser contrario a derecho, el apodo “apelaría a usufructuar el reconocimiento de la personalidad pública a nivel internacional tan positivamente valorada”, lo que podría “empañar la voluntad del electorado”. En resumen, el apodo que lo hizo famoso se convirtió en su mayor obstáculo político.
| Argumento | Posición de Leonardo Gorri | Resolución de la Junta Electoral |
|---|---|---|
| Uso del Apodo | Es su identidad artística y pública, la forma en que la gente lo reconoce. | Genera un conflicto con una marca registrada y puede confundir al votante. |
| Intención | Facilitar la identificación por parte de los electores, sin buscar una ventaja desleal. | Se interpreta como un intento de usufructuar la fama y la imagen positiva de una figura internacional. |
| Fundamento | Precedente de otros candidatos que usan apodos y su reconocimiento público. | Leyes de propiedad intelectual (Ley de Marcas) y la necesidad de proteger la claridad del proceso electoral. |
A pesar del revés, Leonardo Gorri puede continuar con su candidatura. La prohibición se aplica exclusivamente al apodo en la boleta electoral. El desafío para él y su equipo será comunicar eficazmente a sus seguidores y al electorado en general que Leonardo Gorri es, de hecho, “No soy Messi”. La historia mezcla de manera fascinante la política local, el fenómeno de los influencers, el humor y el complejo mundo del derecho de marcas. Gorri insiste en que su parecido con el astro del fútbol no es un disfraz político, sino un puente para conectar con la gente. “El humor no tiene que faltar en la vida, pero no significa que no sea serio o que no me comprometa”, afirma. Su campaña deberá ahora demostrar que sus propuestas y su compromiso con Mar del Plata son más fuertes que cualquier apodo, por famoso que sea.
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