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Glifosato: Su Viaje en el Suelo y el Agua

Por cruce · · 9 min lectura

El glifosato es, sin duda, el herbicida más utilizado a nivel mundial, una herramienta fundamental en la agricultura moderna para el control de malezas y la optimización de los rendimientos. Sin embargo, su amplio uso ha generado un interés creciente sobre su comportamiento una vez que entra en contacto con el medio ambiente. Comprender su ciclo en el suelo, su potencial de movimiento hacia cuerpos de agua y sus efectos en la vegetación no objetivo es crucial para desarrollar prácticas agrícolas que sean tanto productivas como sostenibles. En este análisis profundo, desentrañaremos el viaje del glifosato desde que es aplicado en el campo hasta su destino final, basándonos en la evidencia científica disponible.

El Destino del Glifosato en el Suelo: Un Proceso Biológico Complejo

Una vez que el glifosato llega al suelo, ya sea por aspersión directa o por el lavado de las hojas de las plantas, su destino principal está determinado por la actividad de los microorganismos. La degradación microbiana es el proceso clave que descompone la molécula de glifosato. Este proceso ocurre principalmente a través de dos vías metabólicas:

  • Vía principal: Los microorganismos descomponen el glifosato en ácido aminometilfosfónico (conocido como AMPA) y glioxilato. Es importante señalar que el AMPA, su metabolito primario, también posee propiedades fitotóxicas, afectando la fisiología de las plantas por mecanismos que aún no se han dilucidado completamente.
  • Vía secundaria: Una ruta alternativa produce sarcosina y glicina.

La velocidad a la que ocurre esta degradación no es constante; depende intrínsecamente de la actividad biológica del suelo. Diversos factores ambientales pueden acelerar o ralentizar este proceso, haciendo que su persistencia varíe enormemente. El tiempo requerido para que el 50% del glifosato se disipe (conocido como DT50) puede oscilar drásticamente, desde tan solo 1.2 días hasta más de 197 días.

¿Cuál es el herbicida más utilizado en el mundo?
El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo. Esta revisión resume su descubrimiento, prevalencia, propiedades químicas y físicas, modo de acción y efectos en las plantas, la resistencia al glifosato y su destino ambiental.

Los factores que más influyen en la tasa de degradación incluyen:

  • Textura del suelo: Suelos con diferentes proporciones de arena, limo y arcilla presentan distintas condiciones para la actividad microbiana.
  • pH: La acidez o alcalinidad del suelo puede favorecer a ciertos grupos de microorganismos descomponedores.
  • Materia orgánica: Un mayor contenido de materia orgánica generalmente se asocia con una mayor población y actividad microbiana.
  • Temperatura y Humedad: Condiciones cálidas y húmedas suelen acelerar la actividad biológica y, por ende, la degradación del glifosato. Por el contrario, temperaturas bajas o condiciones de sequía la deprimen.

¿Se Mueve o se Queda? El Fenómeno de Adsorción

Una de las propiedades más destacadas del glifosato es su fuerte tendencia a adherirse a las partículas del suelo. Este proceso, conocido como adsorción, limita significativamente su movilidad en el perfil del suelo y, por lo tanto, su potencial para lixiviarse hacia aguas subterráneas. El glifosato muestra una alta afinidad por:

  • Minerales de arcilla: Las cargas en la superficie de las arcillas atraen y retienen la molécula de glifosato.
  • Materia orgánica del suelo: Similar a las arcillas, la materia orgánica ofrece sitios de unión para el herbicida.
  • Óxidos e hidróxidos: Es especialmente afín a los óxidos de hierro y aluminio presentes en el suelo.

Esta fuerte unión es considerada una característica ambientalmente beneficiosa, ya que mantiene al herbicida en la zona radicular donde es efectivo y reduce el riesgo de contaminación de acuíferos profundos. De hecho, los estudios muestran que el glifosato rara vez se detecta en aguas subterráneas y, cuando se encuentra, las concentraciones son extremadamente bajas, muy por debajo de los límites máximos permitidos.

Sin embargo, existe un factor que puede alterar este equilibrio: los fertilizantes fosfatados. El fosfato y el glifosato compiten por los mismos sitios de unión en las partículas del suelo. Cuando se aplican altas dosis de fertilizantes con fosfato, este puede desplazar al glifosato previamente adsorbido, liberándolo a la solución del suelo y aumentando su potencial de movilidad y escurrimiento superficial.

Glifosato en Aguas Superficiales: La Evidencia del Escurrimiento

A pesar de su alta afinidad por el suelo, la evidencia científica es clara: el glifosato se transporta desde los campos de cultivo hacia las aguas superficiales, como arroyos, zanjas y ríos. El escurrimiento superficial durante eventos de lluvia es la principal vía de transporte. Numerosos estudios realizados en cuencas agrícolas de Estados Unidos y Europa han detectado consistentemente la presencia de glifosato en el agua.

Las concentraciones encontradas varían enormemente, desde niveles muy bajos (0.01 µg·L⁻¹) hasta picos muy altos (5153 µg·L⁻¹). En muchos casos, estas concentraciones han superado los límites máximos de contaminantes establecidos por agencias reguladoras, como el de la Unión Europea (0.1 µg·L⁻¹) o el de Estados Unidos (700 µg·L⁻¹).

Algunos hallazgos clave de estas investigaciones son:

  • Prácticas de labranza: Se ha observado que las prácticas de labranza de conservación (siembra directa o no-till) están asociadas con mayores instancias de escurrimiento de glifosato en comparación con métodos de labranza convencional como el disco o el cincel.
  • Frecuencia de detección: En algunas cuencas agrícolas, el glifosato fue detectado en el 100% de las muestras de agua recolectadas, demostrando su presencia persistente durante la temporada de cultivo.
  • Vida media acuática: Se estima que la vida media del glifosato en aguas superficiales es de 7 a 14 días, lo que indica que puede persistir el tiempo suficiente para impactar ecosistemas acuáticos.

Impacto en la Vegetación No Objetivo: El Rol de las Zanjas de Drenaje

Las zanjas de drenaje vegetadas que bordean los campos agrícolas son los primeros ecosistemas en recibir el escurrimiento cargado de agroquímicos. Estas plantas, que no son el objetivo del herbicida, pueden ser expuestas al glifosato a través de la absorción por sus raíces. Este es un campo de estudio emergente que busca comprender los efectos subletales del herbicida en la flora nativa.

A continuación, se presenta una tabla que resume los efectos de la exposición radicular al glifosato en diversas especies de plantas, según estudios de laboratorio y campo.

Especie Efecto Observado
Remolacha (Beta vulgaris) Aumento de la permeabilidad de la membrana celular en el tejido radicular.
Cebada (Hordeum vulgare) Reducción del 23% en el peso seco de los brotes.
Algodón (Gossypium hirsutum) Reducción del 50% del peso fresco e inhibición del desarrollo de raíces laterales.
Maíz (Zea mays) Reducción del crecimiento de hasta el 44%; síntomas de marchitamiento y clorosis a altas concentraciones.
Colza (Brassica napus) Reducción drástica del peso seco de raíces (83%) y brotes (43%); clorosis y necrosis foliar.
Polygonum hydropiperoides Reducción del contenido de clorofila dependiente de la dosis; mayor mortalidad a concentraciones más bajas en comparación con otras especies de zanja.

Curiosamente, estas mismas zanjas vegetadas desempeñan un papel ecológico crucial. Actúan como biofiltros naturales, ayudando a mitigar la contaminación por agroquímicos. Estudios han demostrado que la vegetación en las zanjas puede ser extremadamente efectiva para remover pesticidas y herbicidas del agua, con tasas de remoción que a menudo superan el 70%. Las plantas atrapan los sedimentos a los que están adheridos los químicos y también pueden absorber y transformar los contaminantes, proveyendo un servicio ecosistémico invaluable para proteger la calidad del agua aguas abajo.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿El glifosato se degrada rápidamente en el suelo?
La velocidad de degradación es muy variable. Depende de las condiciones del suelo como la temperatura, la humedad y la actividad microbiana. Su vida media puede ir desde unos pocos días hasta más de seis meses.
¿Es cierto que el glifosato no llega a los ríos?
No. A pesar de que se adhiere fuertemente al suelo, numerosos estudios confirman que el glifosato es transportado por el escurrimiento superficial y se detecta con frecuencia en arroyos y ríos de zonas agrícolas.
¿El uso de fertilizantes puede afectar al glifosato en el suelo?
Sí. Los fertilizantes ricos en fosfato pueden competir con el glifosato por los sitios de unión en las partículas del suelo. Esto puede liberar el glifosato previamente adsorbido, aumentando su disponibilidad y potencial de movilidad.
¿Cómo se puede mitigar el escurrimiento de glifosato de un campo?
Mantener zanjas de drenaje con una densa cobertura vegetal es una estrategia muy eficaz. Esta vegetación actúa como una barrera que frena el agua, atrapa sedimentos y ayuda a degradar y remover los agroquímicos del escurrimiento.

En conclusión, el glifosato es una molécula compleja cuyo comportamiento ambiental es el resultado de una interacción dinámica entre sus propiedades químicas y las condiciones del entorno. Si bien su fuerte adsorción al suelo limita la contaminación de aguas subterráneas, su presencia en aguas superficiales a través del escurrimiento es un hecho documentado. Entender estos procesos y los factores que los gobiernan es fundamental para implementar prácticas de manejo que maximicen la eficacia del herbicida mientras se minimiza su impacto ambiental, asegurando la sostenibilidad a largo plazo de nuestros sistemas agrícolas.