Formación de Inspectores en YPF: Guía Completa
Descubre cómo YPF forma a sus inspectores, pilares de la seguridad y calidad. Explora los...
El término “piquete” en Argentina tiene una connotación social y política muy profunda, alejada de su uso en otras latitudes para describir un estilo o una apariencia. Aquí, un piquete es sinónimo de lucha, de protesta, y representa la manifestación más visible de un movimiento que nació en las entrañas de la crisis económica de los años 90: el movimiento piquetero. Surgido como una respuesta desesperada de los trabajadores desocupados por las políticas de privatización de empresas estatales, como YPF, este fenómeno social transformó el paisaje de la protesta en el país, utilizando el corte de rutas y calles como su principal herramienta para visibilizar sus reclamos de trabajo, dignidad y asistencia estatal.

Para entender el origen del movimiento piquetero, es necesario remontarse a la década de 1990 en Argentina. La implementación de políticas neoliberales y la privatización masiva de empresas públicas generaron un aumento exponencial del desempleo. Ciudades enteras, cuya economía giraba en torno a una única industria estatal, quedaron devastadas. Un caso emblemático es el de Cutral Có, en la provincia de Neuquén, una localidad que vivía del petróleo y de la estatal YPF. Con la privatización y los despidos masivos, miles de familias se encontraron sin su única fuente de sustento.
Fue en este contexto de desesperación que, en 1996 y 1997, los habitantes de Cutral Có y la vecina Plaza Huincul salieron a cortar la Ruta Nacional 22. No eran activistas políticos tradicionales; eran ex-trabajadores, amas de casa, jóvenes sin futuro. Su método, el piquete, era una forma de hacerse oír, de paralizar un punto neurálgico de la economía para que el poder político no pudiera ignorarlos. Este modelo de protesta se replicó rápidamente en otros puntos del país con problemáticas similares, como en General Mosconi, Salta, otra zona petrolera duramente golpeada.
Aunque los liderazgos más visibles del movimiento piquetero han sido históricamente masculinos, la base y el motor del mismo fueron, en su gran mayoría, las mujeres. Ante la pérdida del empleo del hombre, tradicional sostén del hogar, ellas tuvieron que asumir la responsabilidad de la subsistencia familiar. Pero no lo hicieron solo desde el ámbito doméstico; llevaron su lucha a la calle.
Las mujeres piqueteras fueron las principales organizadoras de la vida comunitaria en los barrios más empobrecidos. Pusieron en funcionamiento comedores populares para alimentar a sus hijos y vecinos, crearon huertas comunitarias, jardines de infantes y sistemas de trueque para sobrevivir. Ellas “pusieron el cuerpo” en los cortes de ruta, enfrentando el frío, el calor y la represión policial. Esta participación masiva significó una ruptura con el rol tradicional de la domesticidad, politizando sus tareas de cuidado y transformándolas en una herramienta de lucha colectiva. A pesar de ser la columna vertebral del movimiento, su reconocimiento como líderes ha sido escaso, una deuda histórica dentro de estas organizaciones.

Con el tiempo, la protesta espontánea dio paso a la formación de organizaciones estructuradas. Una de las más numerosas e influyentes es el Polo Obrero, el brazo piquetero del Partido Obrero. Fundado oficialmente en el año 2000, su objetivo era dotar de una perspectiva de clase y una organización política al creciente número de desocupados, buscando la unidad con los trabajadores ocupados.
El Polo Obrero, como otras agrupaciones, se organiza de manera asamblearia, tomando decisiones de forma colectiva en los barrios. Su crecimiento fue exponencial durante la crisis de 2001, convirtiéndose en un actor central en el mapa de los movimientos sociales. Sin embargo, no ha estado exento de conflictos internos. En 2019, una profunda crisis en el Partido Obrero provocó una fractura en su brazo piquetero, dando origen al “Polo Obrero Tendencia”, un grupo disidente con diferencias políticas y metodológicas respecto a la conducción oficial, encabezada por dirigentes como Eduardo Belliboni.
La historia del movimiento piquetero está marcada a fuego por la represión estatal. Desde sus inicios, los gobiernos de distintos signos políticos respondieron a los cortes de ruta con violencia, dejando una trágica estela de muertos y heridos. Cada nombre representa una cicatriz en la memoria colectiva de la lucha popular en Argentina.
| Fecha | Víctimas | Lugar | Contexto |
|---|---|---|---|
| 12/04/1997 | Teresa Rodríguez | Cutral Có, Neuquén | Represión de Gendarmería a una manifestación de docentes y desempleados. |
| 17/12/1999 | Francisco Escobar y Mauro Torres | Corrientes | “Masacre de Corrientes”. Desalojo de Gendarmería del Puente General Belgrano. |
| 09/05/2000 | Matías Gómez y Orlando Justiniano | General Mosconi, Salta | Secuestrados, torturados y asesinados. Sus cuerpos fueron abandonados para simular un accidente. |
| 17/06/2001 | Carlos Santillán y Oscar Barrios | General Mosconi, Salta | Asesinados por Gendarmería durante la represión a un corte en la Ruta 34. |
| 26/06/2002 | Darío Santillán y Maximiliano Kosteki | Avellaneda, Buenos Aires | “Masacre de Avellaneda”. Fusilados por la Policía Bonaerense en la estación de tren. |
El caso de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en 2002 fue un punto de inflexión. El brutal asesinato a sangre fría, captado por fotógrafos de prensa, generó un repudio nacional e internacional tan grande que forzó al gobierno de Eduardo Duhalde a adelantar las elecciones presidenciales, marcando el fin de una etapa política y social en el país.

Un piquete es un método de protesta que consiste en bloquear parcial o totalmente una vía de circulación, como una calle, una avenida o una ruta. Su objetivo es generar un impacto en la vida cotidiana y en la economía para visibilizar un reclamo y forzar a las autoridades a dar una respuesta.
Surgieron como una consecuencia directa de las políticas económicas de los años 90, que llevaron a la privatización de empresas estatales, desindustrialización y un desempleo masivo. Los primeros piqueteros fueron trabajadores despedidos que se quedaron sin ninguna otra forma de subsistencia o de hacerse escuchar.
Sí, el movimiento sigue plenamente vigente y es un actor fundamental en la escena política y social de Argentina. Aunque el contexto ha cambiado, las organizaciones piqueteras continúan movilizándose por reclamos vinculados al trabajo genuino, la asistencia alimentaria a los comedores, la urbanización de barrios populares y en contra de las políticas de ajuste económico.
En conclusión, el movimiento piquetero es mucho más que un simple corte de calle. Es la expresión de las profundas fracturas sociales de Argentina, un testimonio de la capacidad de organización de los sectores más vulnerables y un recordatorio constante de las deudas pendientes en materia de trabajo, igualdad y justicia social. Su historia, marcada por la lucha y el dolor, es una parte ineludible para comprender la Argentina contemporánea.
Descubre cómo YPF forma a sus inspectores, pilares de la seguridad y calidad. Explora los...
Descubre la historia de Carlos Ballarta, el genio del stand up con lentes oscuros. Desde...
¿Fan de TINI? ¡YPF tiene el vaso coleccionable que buscás! Descubrí el paso a paso...
Descubre cuánto gana un pasante en YPF. Analizamos el sueldo medio, los rangos salariales y...