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Cristina Fernández de Kirchner, una de las figuras más influyentes y polarizantes de la historia argentina reciente, ocupó la presidencia de la Nación en dos períodos consecutivos. Fue electa por primera vez en 2007 y reelegida con un margen histórico en 2011, completando un ciclo de ocho años al frente del Poder Ejecutivo que finalizó en 2015. Su gestión, continuación del proyecto político iniciado por su esposo y antecesor, Néstor Kirchner, estuvo marcada por profundas transformaciones económicas, una ampliación de políticas sociales, intensos conflictos con diversos sectores y un estilo de liderazgo personalista que no dejó a nadie indiferente. A continuación, desglosamos los hitos, controversias y políticas clave que definieron sus dos mandatos.
Antes de asumir la presidencia, Cristina Fernández ya contaba con una extensa carrera política. Durante la presidencia de su esposo, Néstor Kirchner (2003-2007), se desempeñó como Primera Dama, aunque mantuvo un perfil activo en el Congreso. Su salto definitivo a la primera línea de la política nacional se dio en las elecciones legislativas de 2005, cuando encabezó la lista de senadores por la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria. En una contienda de alto voltaje político, se enfrentó y venció a Hilda “Chiche” González de Duhalde, esposa del expresidente Eduardo Duhalde, consolidando así el poder del kirchnerismo dentro del peronismo.

Para las elecciones presidenciales de 2007, Néstor Kirchner declinó buscar la reelección y propuso a su esposa como candidata. Esta decisión alimentó rumores sobre una posible alternancia en el poder entre ambos para sortear el límite constitucional de dos mandatos consecutivos. Cristina se presentó como la continuadora del modelo y, con un amplio favoritismo en las encuestas, obtuvo una victoria contundente en primera vuelta el 28 de octubre de 2007, con poco más del 45% de los votos. Se convirtió así en la primera mujer en ser electa presidenta en la historia de Argentina, ya que el mandato de Isabel Perón se debió a la línea de sucesión tras la muerte de Juan Domingo Perón.
Cristina Kirchner asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2007, enfrentando un panorama complejo con desafíos como la creciente inflación, la inseguridad y una infraestructura energética deficiente. Su primer gabinete mantuvo a muchas figuras del gobierno anterior, señalando una clara línea de continuidad.
Sin embargo, a pocos meses de iniciar su gestión, estalló uno de los conflictos más largos y divisivos de su presidencia: el conflicto con el campo. En marzo de 2008, su ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció un nuevo sistema de retenciones móviles a las exportaciones agrícolas (Resolución 125), que en la práctica aumentaba la carga impositiva sobre la soja. La medida provocó un paro agropecuario a nivel nacional que duró más de cuatro meses, con cortes de ruta, desabastecimiento y masivas protestas en las ciudades. El gobierno argumentaba que la medida buscaba una mejor redistribución de la riqueza, mientras que el sector agropecuario la consideraba confiscatoria. La crisis escaló hasta el Congreso, donde, tras un empate 36-36 en el Senado, el voto de desempate quedó en manos de su propio vicepresidente, Julio Cobos, quien votó en contra de la ley en una decisión histórica que fracturó la relación con la presidenta.
Otro hito de este período fue la nacionalización de los fondos de jubilaciones y pensiones privados (AFJP) en 2008. En medio de la crisis financiera internacional, el gobierno argumentó que la medida era necesaria para proteger los ahorros de los jubilados, transfiriendo cerca de 30 mil millones de dólares al sistema estatal. La oposición, en cambio, lo denunció como una apropiación de fondos para financiar el gasto público.
El fallecimiento de Néstor Kirchner en octubre de 2010 marcó un punto de inflexión. Lejos de debilitarla, la figura de Cristina Fernández de Kirchner se vio fortalecida. En las elecciones de 2011, obtuvo una reelección arrolladora con el 54.11% de los votos, el mayor porcentaje desde el retorno de la democracia en 1983. Este triunfo le otorgó, además, una sólida mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Este segundo mandato se caracterizó por una profundización del intervencionismo estatal. Se establecieron estrictos controles cambiarios, conocidos popularmente como el “cepo al dólar”, para frenar la fuga de capitales. En 2012, el gobierno impulsó la renacionalización de la petrolera YPF, expropiando el 51% de las acciones que estaban en manos de la española Repsol. La justificación oficial fue la falta de inversión de la empresa y la necesidad de recuperar la soberanía energética ante un creciente déficit. La medida fue aprobada por una amplia mayoría en el Congreso, pero generó tensiones diplomáticas y críticas por la forma en que se llevó a cabo.
La política exterior también tuvo momentos clave, como el largo litigio con los “fondos buitre” en los tribunales de Nueva York, que llevó al país a un default selectivo en 2014. A nivel social, se expandieron programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH), una transferencia de ingresos para los sectores más vulnerables.
| Característica | Primer Mandato (2007-2011) | Segundo Mandato (2011-2015) |
|---|---|---|
| Apoyo Electoral | Victoria con 45% | Reelección con 54% |
| Principal Conflicto | Conflicto con el campo (Resolución 125) | Conflicto con fondos buitre y default |
| Política Económica Clave | Nacionalización de AFJP | “Cepo” al dólar, Renacionalización de YPF |
| Relación con el Congreso | Mayoría inicial, perdida en 2009 | Fuerte mayoría en ambas cámaras |
| Vicepresidente | Julio Cobos | Amado Boudou |
Ambas presidencias estuvieron rodeadas de numerosas denuncias por corrupción que involucraron a altos funcionarios y empresarios cercanos al gobierno. Casos como el del maletín de Antonini Wilson, la causa Ciccone que implicó al vicepresidente Amado Boudou, o las investigaciones conocidas como “La Ruta del Dinero K” y “Hotesur”, que apuntaban a un presunto entramado de lavado de dinero a través de la obra pública, dominaron la agenda mediática y judicial.
La relación con la prensa fue otro frente de batalla constante, especialmente con el Grupo Clarín. La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue vista por el gobierno como una herramienta para democratizar los medios, mientras que sus críticos la denunciaron como un intento de desmantelar a los medios opositores. La tensión con el Poder Judicial también creció, sobre todo a partir de un paquete de leyes de reforma judicial que fue calificado por la oposición como un intento de controlar la justicia.
El final de su segundo mandato estuvo sacudido por la muerte del fiscal Alberto Nisman en enero de 2015. Nisman investigaba el atentado a la AMIA de 1994 y había denunciado a la presidenta por un presunto encubrimiento de los responsables iraníes a través de un memorándum de entendimiento con Irán. Su muerte, ocurrida un día antes de presentar su denuncia en el Congreso, generó una conmoción nacional e internacional que aún hoy sigue sin resolverse.
En resumen, los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner constituyeron un período de profundos cambios, con una fuerte presencia del Estado en la economía, una ampliación de derechos sociales y una marcada polarización política y social que dejó una huella indeleble en la Argentina contemporánea.
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