El Azufre en el Diésel: De Problema a Solución
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La historia del saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo es un relato de lucha ciudadana, decisiones judiciales históricas y un esfuerzo interjurisdiccional sin precedentes en Argentina. En el corazón de esta compleja trama se encuentra la ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), un organismo nacido de la necesidad imperiosa de revertir décadas de abandono y contaminación. Su creación no fue un acto administrativo más, sino la respuesta del Estado a un reclamo social que llegó hasta la máxima instancia judicial del país, marcando un antes y un después en la política ambiental argentina.

Todo comenzó en julio de 2004, cuando un grupo de vecinos, liderados por Beatriz S. Mendoza, interpuso una demanda judicial contra el Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 44 empresas. El reclamo era doble: una compensación por los daños y perjuicios sufridos a causa de la contaminación y, más importante aún, la exigencia de una recomposición integral del ambiente. Este caso, conocido como la “Causa Mendoza”, escaló hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en 2006 se declaró competente para tratar el daño ambiental colectivo.
El 8 de julio de 2008, la Corte dictó una sentencia definitiva que cambiaría las reglas del juego. No se limitó a declarar culpables, sino que estableció una condena de ejecución, obligando a las tres jurisdicciones (Nación, Provincia y Ciudad) a implementar un programa con tres objetivos claros y simultáneos:
Este fallo histórico fue el catalizador para la creación y el fortalecimiento de la ACUMAR, el ente que se convertiría en el brazo ejecutor de este mandato judicial.
Creada por la Ley Nacional 26.168 en 2006, la ACUMAR es un ente de derecho público interjurisdiccional. Esto significa que está conformada y dirigida por representantes de las tres jurisdicciones involucradas: el Gobierno Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su financiamiento proviene de un presupuesto propio aportado por la Nación, destinado específicamente a la ejecución del Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA).
Su estructura es compleja, reflejando la necesidad de coordinar a múltiples actores:
El PISA es el documento maestro que guía todas las acciones de ACUMAR. No se trata solo de limpiar el agua, sino de un abordaje multifacético que ataca las causas y consecuencias de la contaminación. Sus principales ejes de acción incluyen:
El saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo ha sido un proceso largo con avances significativos y también con períodos de estancamiento. La intensidad y el enfoque de las políticas han variado según las gestiones de gobierno.
Durante este período se dio un fuerte impulso inicial a las acciones mandatadas por la Corte. Se destacan logros como:
Este período enfrentó críticas por una supuesta ralentización de las tareas y cambios en la estructura del organismo. Según la información provista, se reportaron:
| Área de Acción | Período 2007-2015 (Hitos destacados) | Período 2015-2019 (Hitos destacados) |
|---|---|---|
| Salud Ambiental | Creación de unidades sanitarias, red de laboratorios y construcción de hospitales de cuenca. | Disolución de la Dirección General de Salud Ambiental. |
| Limpieza y Espacio Público | Liberación del 88% del Camino de Sirga, remoción de 57 buques, erradicación de 186 basurales. | Denuncias por paralización de tareas de saneamiento y mantenimiento en arroyos. |
| Financiamiento y Gestión | Aumento sostenido de inspecciones industriales y ejecución de obras de infraestructura. | Declaración de emergencia financiera por falta de aportes jurisdiccionales. |
ACUMAR cuenta con un presupuesto propio que es aportado por el Estado Nacional. Está destinado a la implementación de su Plan de Gestión Ambiental para reducir la contaminación del río.

Es una franja de 35 metros de ancho que se extiende a lo largo de la orilla del río. La ley exige que este camino esté liberado de construcciones y obstáculos para permitir tareas de limpieza, control y acceso. ACUMAR trabaja en relocalizar las viviendas y empresas que lo ocupan ilegalmente.
Todas las industrias de la cuenca son inspeccionadas. Aquellas que son identificadas como “agentes contaminantes” son intimadas a presentar y ejecutar un Plan de Reconversión Industrial (PRI). Este plan las obliga a modificar sus procesos productivos para eliminar o tratar adecuadamente sus efluentes y emisiones, bajo riesgo de sanciones y clausura.
No. La extracción de residuos sólidos es la parte más visible, pero el PISA es mucho más profundo. Incluye la construcción de gigantescas obras cloacales para que los desechos de millones de personas dejen de volcarse crudos al río, el control de los vertidos industriales y la recomposición de los ecosistemas de las márgenes.
El saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo es un maratón, no una carrera de velocidad. Los avances logrados demuestran que la recuperación es posible, pero también que requiere de un compromiso político sostenido en el tiempo, una inversión constante y una fiscalización rigurosa. Los cambios de rumbo y las nuevas perspectivas políticas, como las mencionadas en el contexto de la gestión iniciada en 2023, plantean nuevos interrogantes sobre la continuidad y la intensidad del control ambiental. La tarea de devolverle la vida al Riachuelo sigue siendo uno de los mayores desafíos ambientales de la Argentina, un legado cuyo cumplimiento o fracaso definirá a generaciones.
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