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La historia del atletismo está llena de figuras legendarias, atletas que llevaron su cuerpo al límite y redefinieron lo que se creía posible. Pocos encarnan esta dualidad de gloria y tragedia como Alberto Salazar, un carismático corredor de fondo de origen cubano que dominó las maratones más prestigiosas del mundo, solo para ver su legado desmoronarse bajo el peso de graves acusaciones. Su carrera es un fascinante y complejo relato sobre la ambición, el sacrificio extremo y las oscuras sombras que a veces se esconden detrás del éxito deportivo.

Nacido en La Habana, Cuba, en 1958, Alberto Salazar llegó a los Estados Unidos con su familia en 1960, huyendo del nuevo régimen. Se establecieron primero en Connecticut y luego en Wayland, Massachusetts, donde el joven Alberto comenzó a mostrar un talento excepcional para el atletismo. En la escuela secundaria, no era solo un corredor prometedor; era una fuerza dominante. Su capacidad para devorar kilómetros lo llevó a establecer un récord nacional juvenil en la prueba de las dos millas y a ganar en dos ocasiones los 5.000 metros en encuentros juveniles entre Estados Unidos y la Unión Soviética, una hazaña notable en el contexto de la Guerra Fría.
Su talento no pasó desapercibido. Atraído por el prestigioso programa de atletismo de la Universidad de Oregón, conocido por forjar campeones, Salazar se mudó a Eugene en 1976. Fue allí donde su potencial comenzó a convertirse en un dominio real, sentando las bases para una de las carreras más espectaculares y controvertidas del atletismo moderno.
El período entre 1980 y 1982 fue la cima absoluta de la carrera de Alberto Salazar como atleta. Su nombre se convirtió en sinónimo de la Maratón de Nueva York, ganando la icónica carrera tres veces consecutivas. Su victoria de 1981 fue especialmente memorable: no solo ganó, sino que pulverizó el récord del circuito, que llevaba doce años intacto, con un tiempo asombroso de 2 horas, 8 minutos y 13 segundos. Este tiempo fue considerado en su momento un récord mundial, consolidando su estatus como el mejor maratonista del planeta.
Sin embargo, la carrera que quizás mejor define su espíritu indomable fue la Maratón de Boston de 1982. En un día caluroso, Salazar se enfrascó en un duelo épico con Dick Beardsley. La carrera se decidió en un sprint final agónico, con Salazar cruzando la meta apenas dos segundos por delante de su rival. Lo increíble de esta hazaña es que Salazar corrió los 42 kilómetros sin beber una sola gota de agua. Su cuerpo, sobrecalentado y deshidratado, colapsó en la línea de meta y tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital. Este evento no solo le dio la victoria, sino que forjó su leyenda como un atleta dispuesto a llevar su cuerpo más allá de cualquier límite imaginable.
La increíble competitividad de Salazar no era algo nuevo. Años antes, en una carrera de ruta en Falmouth, Massachusetts, en 1978, sufrió un colapso similar. Su temperatura corporal alcanzó los 41.6 °C (107 °F), una cifra potencialmente mortal, y su estado era tan crítico que un sacerdote le administró prematuramente la extremaunción. Sobrevivió, y el incidente le valió el apodo de Alberto “All That Is Man” Salazar (Todo lo que es un Hombre). En la universidad, ya era conocido como “la mula” por su increíble capacidad para soportar duros entrenamientos.
Esta mentalidad de “más kilometraje es mejor” tuvo un alto costo. A partir de 1983, su rendimiento comenzó a decaer. Sufrió episodios de bronquitis y fue diagnosticado con asma inducida por el ejercicio, problemas que muchos atribuyeron al castigo extremo al que sometía a su cuerpo. Aunque logró clasificarse para los equipos olímpicos de Estados Unidos en 1980 y 1984, el boicot a los Juegos de Moscú le impidió competir en los primeros, y en los segundos, celebrados en Los Ángeles, no consiguió ninguna medalla, marcando el inicio del fin de su era dorada como corredor.
| Evento | Año | Resultado / Nota Destacada |
|---|---|---|
| Maratón de Nueva York | 1980 | Primer lugar |
| Maratón de Nueva York | 1981 | Primer lugar (Récord del Mundo) |
| Maratón de Nueva York | 1982 | Primer lugar |
| Maratón de Boston | 1982 | Primer lugar (Duelo épico vs. Beardsley) |
| Comrades Marathon (90km) | 1994 | Primer lugar |
Tras su retiro como atleta, Salazar canalizó su inmensa pasión y conocimiento hacia el entrenamiento. Se convirtió en el entrenador principal del Nike Oregon Project, un programa de élite diseñado para devolver a los corredores estadounidenses a la cima del atletismo mundial. Bajo su tutela, atletas como Galen Rupp, Kara Goucher y Mo Farah alcanzaron la gloria olímpica y mundial. Parecía que Salazar había encontrado una nueva forma de dominar el deporte.
Sin embargo, a partir de 2019, comenzaron a surgir grietas en su reputación. La Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) lo suspendió por cuatro años tras una larga investigación que concluyó que había traficado con testosterona, manipulado los procesos de control de dopaje y experimentado con métodos prohibidos en sus atletas. Este fue solo el comienzo de su caída. Poco después, varias atletas que habían entrenado con él, incluidas algunas de las estrellas que él mismo había formado, lo acusaron de abuso emocional y verbal, creando un ambiente tóxico basado en la humillación y el control.
El golpe final llegó en 2021. El Centro para el Deporte Seguro de EE. UU. (U.S. Center for Safesport) validó las denuncias de múltiples atletas por mala conducta sexual y emocional y lo declaró sancionado permanentemente, prohibiéndole de por vida volver a entrenar a cualquier atleta en el sistema olímpico estadounidense. El ícono se había derrumbado por completo.
Alberto Salazar fue un corredor de larga distancia de élite estadounidense, nacido en Cuba, famoso por ganar tres Maratones de Nueva York consecutivas y una Maratón de Boston en la década de 1980. Más tarde, se convirtió en un exitoso pero controvertido entrenador del Nike Oregon Project.
Sus mayores logros incluyen tres victorias en la Maratón de Nueva York (1980-1982), estableciendo un récord mundial en 1981, y una victoria en la Maratón de Boston en 1982. También tuvo una sorprendente victoria en la ultramaratón Comrades de 90 km en 1994.
Fue sancionado permanentemente en 2021 por el U.S. Center for Safesport debido a múltiples acusaciones validadas de mala conducta sexual y emocional hacia sus atletas. Previamente, en 2019, ya había sido suspendido por la USADA por violaciones de las normas antidopaje.
Fue un grupo de entrenamiento de atletismo de élite creado y financiado por Nike y dirigido por Alberto Salazar. Su objetivo era promover el atletismo de larga distancia en Estados Unidos y produjo numerosos campeones olímpicos y mundiales, aunque su legado quedó manchado por las controversias de dopaje y abuso.
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