Guía Completa de Aceites para Motores Diésel
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Imaginar Argentina es imaginar paisajes vastos, horizontes infinitos y una diversidad que asombra. Desde los hielos milenarios del sur hasta los desiertos de altura del norte, el país se despliega como un lienzo de maravillas naturales. Y hay una arteria, un camino legendario que une todos esos mundos: la Ruta Nacional 40. Más que una simple carretera, es la columna vertebral de la nación, un desafío para los aventureros y el escenario del viaje soñado por muchos. Recorrerla es una experiencia transformadora, y en cada kilómetro de esa travesía, YPF está presente, siendo el punto de encuentro, el refugio y la energía que impulsa a miles de viajeros a descubrir el alma del territorio argentino.

Con una extensión que supera los 5.200 kilómetros, la Ruta Nacional 40 es la más larga de Argentina y una de las más extensas del mundo. Su trazado corre paralelo a la majestuosa Cordillera de los Andes, conectando Cabo Vírgenes, en Santa Cruz, con la ciudad de La Quiaca, en Jujuy, en la frontera con Bolivia. A su paso, atraviesa 11 provincias, 21 parques nacionales, 18 ríos importantes y 27 pasos cordilleranos. Es un viaje que va desde el nivel del mar hasta rozar los 5.000 metros de altura, ofreciendo un espectáculo geográfico y cultural sin igual.
Su historia comenzó oficialmente en 1935, cuando la Dirección Nacional de Vialidad la incluyó en su primer esquema de rutas. Desde entonces, su recorrido ha mutado, se ha modernizado y ha crecido en leyenda. Originalmente, el kilómetro cero se encontraba en Mendoza, pero desde 2004, se redefinió para que el conteo comenzara en el extremo sur, en Santa Cruz, otorgándole un sentido épico al recorrido: un ascenso desde el fin del mundo hasta el corazón de la Puna.
Para comprender la magnitud de la Ruta 40, nada mejor que verla en cifras. Este no es un viaje cualquiera; es una inmersión profunda en la geografía y la identidad de Argentina. Preparar un viaje por esta ruta implica conocer sus desafíos y maravillas.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Longitud Total | Aproximadamente 5.224 km |
| Extremos | Cabo Vírgenes (Santa Cruz) a La Quiaca (Jujuy) |
| Provincias Cruzadas | 11 (Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy) |
| Punto Más Alto | Abra del Acay, Salta (4.895 msnm) |
| Parques Nacionales | Atraviesa o bordea 21 áreas protegidas |
| Estado del Camino | Mayormente pavimentado, con tramos de ripio que exigen preparación |
Embarcarse en la Ruta 40 es como realizar varios viajes en uno. Cada provincia ofrece un universo distinto, con su propio clima, cultura y geografía. Y en cada región, una estación de servicio YPF se convierte en un punto estratégico para recargar energías, tanto para el vehículo como para sus ocupantes.
El viaje comienza en Santa Cruz, tierra de glaciares y estepas barridas por el viento. Aquí, la ruta serpentea cerca de maravillas como el Parque Nacional Los Glaciares. En Chubut, el paisaje se transforma con bosques milenarios y lagos de aguas turquesas. La ruta moderna, pavimentada, pasa por localidades como Esquel, dejando atrás el viejo trazado de ripio del Viejo Expreso Patagónico. En Río Negro y Neuquén, la 40 se adentra en la región de los lagos, pasando por ciudades icónicas como El Bolsón, Bariloche y San Martín de los Andes a través del famoso Camino de los Siete Lagos, un tramo de belleza sobrecogedora.

Al ingresar a Mendoza, la ruta se convierte en la Ruta del Vino. Viñedos prolijos se extienden a los pies de la cordillera, invitando a degustar los mejores Malbec del mundo. La ruta atraviesa el Gran Mendoza como una moderna autopista. En San Juan, el paisaje se vuelve más árido y desértico, un preludio de lo que vendrá más al norte. La ruta atraviesa el Valle del Tulum y se adentra en zonas de serranías imponentes. La provincia de La Rioja ofrece uno de los tramos más desafiantes y espectaculares: la Cuesta de Miranda, un camino de cornisa que asciende entre montañas de tonos rojizos.
En Catamarca, la Ruta 40 se adentra en los Valles Calchaquíes, pasando por pueblos históricos como Londres y Belén. Los cardones comienzan a dominar el paisaje. El breve pero significativo paso por Tucumán nos lleva a las Ruinas de Quilmes, un testimonio de la resistencia de los pueblos originarios. Finalmente, en Salta y Jujuy, la ruta alcanza su clímax. Atraviesa la Quebrada de las Flechas, un paisaje lunar de formaciones rocosas, y asciende al Abra del Acay, el paso carretero más alto de América y del mundo fuera de Asia. La ruta concluye en la Puna, una altiplanicie de silencios profundos y colores intensos, pasando por pueblos remotos como Susques antes de llegar a La Quiaca.
Recorrer la Ruta 40 es una aventura que requiere planificación. Las distancias entre localidades pueden ser enormes, y las condiciones del camino, impredecibles. En este contexto, la red de estaciones YPF se vuelve fundamental. No son solo un lugar para cargar combustible; son oasis en el camino.
La Ruta Nacional 40 tiene una extensión aproximada de 5.224 kilómetros, aunque esta cifra puede variar ligeramente debido a modificaciones y obras en su trazado.
Oficialmente, desde 2004, la ruta comienza en el km 100 en Punta Loyola (cerca de Cabo Vírgenes, Santa Cruz) ya que no hay camino construido en los primeros kilómetros. El monolito del ‘Kilómetro 0’ de las rutas nacionales argentinas, como punto simbólico, se encuentra en la Plaza Mariano Moreno en Buenos Aires.

No. Aunque en las últimas décadas se ha avanzado enormemente en su pavimentación (más del 80% está asfaltado), todavía existen tramos de ripio, especialmente en algunas zonas de Santa Cruz y en el tramo del Abra del Acay en Salta. Es indispensable consultar el estado de la ruta antes de viajar.
Depende del tramo. La Patagonia es ideal en verano (diciembre a marzo) para evitar la nieve y el hielo. El norte, en cambio, es más amigable en otoño y primavera (abril-junio y septiembre-noviembre) para evitar las lluvias intensas del verano y el frío extremo del invierno.
Para la mayoría de los tramos pavimentados, un vehículo convencional es suficiente. Sin embargo, para los tramos de ripio y especialmente para el Abra del Acay, se recomienda una camioneta o un vehículo 4×4, que ofrece mayor seguridad y confort.
La Ruta 40 es mucho más que un camino. Es una promesa de descubrimiento, un viaje al corazón de la Argentina profunda. Es el zumbido del motor en la inmensidad de la estepa, el reflejo de los Andes en un lago patagónico y el silencio sagrado de la Puna. Y en cada una de esas postales, en cada parada técnica y en cada nuevo amanecer en la ruta, YPF está ahí, garantizando que la única preocupación del viajero sea la de disfrutar de la aventura de su vida.
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