Oro Negro: El Tesoro que Mueve al Mundo
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En el entorno laboral, especialmente en industrias como la nuestra, la seguridad es un pilar fundamental que no admite concesiones. Cada elemento de protección personal (EPP) juega un rol crucial en la prevención de accidentes y la salvaguarda de nuestra integridad física. Entre estos elementos, el calzado de seguridad ocupa un lugar protagónico, siendo la primera línea de defensa para nuestros pies. Sin embargo, una pregunta frecuente y de vital importancia es: ¿el calzado de seguridad tiene fecha de vencimiento? La respuesta es un rotundo sí, y comprender por qué y cómo gestionarlo es esencial para garantizar su efectividad.
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Antes de profundizar en su vida útil, es importante definir qué entendemos por calzado de protección. Según la normativa, se considera equipo de protección de pies o piernas a todo aquel calzado (ya sea de seguridad, de protección o de trabajo) que está diseñado específicamente para cubrir el pie y parte de la pierna. Su propósito no es estético ni de confort casual, sino el de proporcionar una barrera de protección frente a uno o varios riesgos específicos que pueden presentarse en el lugar de trabajo. Estos riesgos pueden incluir impactos por caída de objetos, compresión, perforaciones en la suela, descargas eléctricas, contacto con sustancias químicas, superficies resbaladizas, temperaturas extremas y mucho más.

A diferencia de un alimento, el calzado no se “pudre”, pero sus materiales sí se degradan con el tiempo, incluso sin haber sido utilizado. Este proceso de envejecimiento natural afecta directamente a su capacidad de proteger. Los polímeros, gomas, cueros tratados y adhesivos que componen un zapato de seguridad pierden sus propiedades fisicoquímicas debido a factores como la oxidación, la hidrólisis y la exposición a la luz ultravioleta.
Por esta razón, se establece un período máximo de almacenamiento para el calzado nuevo. Este período es, por lo general, de 3 años a partir de la fecha de producción. Después de este tiempo, aunque el calzado parezca estar en perfectas condiciones a simple vista, no se puede garantizar que sus componentes de seguridad, como la puntera de acero o composite, la suela antiperforación o las propiedades dieléctricas, funcionen al 100% de su capacidad en caso de un accidente.
Identificar la fecha de fabricación es un proceso sencillo que todo trabajador debe conocer. La información se encuentra impresa en una etiqueta ubicada en el interior del calzado, comúnmente en la lengüeta o en un lateral interno. El formato estándar para esta fecha es mes/año (MM/AAAA).

Por ejemplo, si en la etiqueta lees “Fabricación: 08/2023”, significa que el calzado fue producido en agosto de 2023. Para calcular la fecha de vencimiento para almacenamiento, simplemente debes sumar tres años a esa fecha. En este caso, el calzado podría almacenarse de forma segura hasta agosto de 2026.
La fecha de vencimiento de 3 años es válida únicamente si el calzado ha sido transportado y almacenado correctamente. Las condiciones ambientales juegan un papel crucial en la conservación de los materiales. Para asegurar que tu calzado nuevo mantenga sus propiedades intactas hasta el momento de su uso, sigue estas directrices:
Es fundamental entender que la fecha de vencimiento se aplica principalmente al calzado almacenado. Una vez que el calzado entra en uso, su vida útil se reduce drásticamente y depende de la frecuencia, la intensidad y el tipo de trabajo realizado. Un par de botas en una obra de construcción no durará lo mismo que en un almacén logístico.
Por ello, la inspección visual diaria antes de cada jornada laboral es un hábito de seguridad indispensable. Debes estar atento a las siguientes señales de alerta que indican que es hora de reemplazar tu calzado, sin importar su fecha de fabricación:
Para visualizar mejor la importancia del correcto guardado, aquí tienes una tabla comparativa:
| Práctica de Almacenamiento | Consecuencia |
|---|---|
| BUENA PRÁCTICA: Guardar en su caja original, en un lugar fresco y seco. | Se preservan las propiedades de los materiales, garantizando la máxima vida útil y seguridad. |
| MALA PRÁCTICA: Dejar el calzado al sol o en un vehículo caliente. | Los polímeros y gomas se resecan, se vuelven quebradizos y pierden elasticidad. Los adhesivos se debilitan. |
| MALA PRÁCTICA: Guardar en un sótano húmedo o lugar sin ventilación. | Proliferación de moho, degradación del cuero y fallo prematuro de las uniones pegadas. |
| MALA PRÁCTICA: Apilarlo sin caja bajo otros objetos pesados. | Deformación de la estructura y posible daño a la puntera de seguridad, comprometiendo su función. |
En conclusión, tu calzado de seguridad es una herramienta de trabajo tan importante como cualquier otra. Tratarlo con el debido respeto, conocer su fecha de fabricación, almacenarlo correctamente y realizar inspecciones periódicas no es una formalidad, es un acto de responsabilidad con tu propia seguridad. Recuerda que unos pies seguros son la base para una jornada laboral productiva y libre de incidentes.
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