Relaciones Institucionales: El Eje Estratégico de YPF
Descubre el rol crucial de las Relaciones Institucionales en YPF. ¿Cómo gestionan la comunicación, defienden...
En el vertiginoso mundo de las altas finanzas, donde las fortunas se construyen y se desvanecen con la volatilidad de los mercados, pocas figuras son tan emblemáticas en América Latina como Carlos Slim Helú. Durante años, su nombre ha sido sinónimo de poder económico y visión estratégica. Sin embargo, el último año ha presentado uno de los desafíos más significativos para su vasto imperio. Una pérdida reportada de casi 20 mil millones de dólares ha encendido las alarmas y generado un intenso debate: ¿estamos presenciando el declive de un gigante o el preludio de una de sus jugadas maestras más audaces? La respuesta parece encontrarse no solo en las cifras en rojo, sino en las monumentales inversiones que ha puesto en marcha simultáneamente, demostrando que incluso en la adversidad, Slim no deja de mover sus piezas en el gran tablero de la economía global.

La noticia, difundida por el prestigioso listado de Forbes, sacudió al sector empresarial. La fortuna de Carlos Slim se contrajo desde los 102 mil millones de dólares en 2024 hasta una cifra estimada de 82.5 mil millones en 2025. Esta caída de 19.5 mil millones de dólares no es un evento fortuito, sino el resultado de una confluencia de factores macroeconómicos y de mercado que impactaron directamente el corazón de su conglomerado empresarial. El descenso en el ranking global del puesto 14 al 19 es un reflejo tangible de esta turbulencia.
La razón principal detrás de este desplome se encuentra en el rendimiento bursátil de sus dos buques insignia: América Móvil y Grupo Carso. La gigante de las telecomunicaciones, América Móvil, vio cómo el valor de sus acciones se desplomaba un 20%, un golpe severo para la principal fuente de riqueza del magnate. Por su parte, Grupo Carso, su conglomerado con intereses en la industria, la construcción y el retail, no se quedó atrás, sufriendo una pérdida de valor de aproximadamente el 15%. Estas caídas no solo responden a la gestión interna, sino a un entorno económico adverso que ha afectado a múltiples mercados donde estas empresas tienen una presencia dominante.
A este panorama bursátil se sumó un factor macroeconómico crucial: la depreciación del peso mexicano. Con una caída del 20% frente al dólar estadounidense en el último año, el valor de los activos denominados en moneda nacional se vio drásticamente reducido al convertirlos a la divisa de referencia global. Para un empresario con un portafolio tan extenso y diversificado internacionalmente como Slim, la fortaleza de la moneda local es una variable crítica. Cada punto porcentual que pierde el peso representa miles de millones de dólares menos en el valor neto de su patrimonio.
| Indicador | Año 2024 | Año 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Fortuna Estimada (USD) | 102 mil millones | 82.5 mil millones | -19.5 mil millones |
| Ranking Global Forbes | 14 | 19 | -5 puestos |
| Variación Acciones América Móvil | N/A | -20% | Negativa |
| Depreciación Peso Mexicano vs USD | N/A | -20% | Negativa |
La historia de Carlos Slim no es un caso aislado. De hecho, el informe de Forbes revela una tendencia preocupante: los multimillonarios mexicanos fueron, en conjunto, los que más dinero perdieron en toda América Latina durante el último año. La riqueza combinada de las mayores fortunas del país se redujo en la asombrosa cifra de 36.9 mil millones de dólares, situándose en un total de 167.1 mil millones. Este fenómeno subraya la existencia de un entorno económico hostil, marcado por un peso debilitado, crecientes presiones comerciales con Estados Unidos y el encarecimiento de aranceles que afectan directamente a la exportación de productos mexicanos.
Sin embargo, no todos los empresarios corrieron la misma suerte. En una clara demostración de que la exposición sectorial es clave, tres figuras lograron navegar la tormenta e incluso incrementar su patrimonio. Germán Larrea Mota Velasco, de Grupo México, sumó 700 millones de dólares a su fortuna. De forma aún más destacada, María Asunción Aramburuzabala y Alejandro Baillères Gual vieron crecer sus patrimonios de manera significativa. Este contraste evidencia que, mientras los sectores más tradicionales y expuestos a la volatilidad del peso sufrían, otros con inversiones más diversificadas o en industrias de alta demanda lograron prosperar.

Frente a un panorama de pérdidas, la reacción de Carlos Slim no ha sido la de la cautela, sino la de una audaz ofensiva. A través de Grupo Carso, el magnate ha decidido redoblar su apuesta en uno de los sectores más estratégicos para el futuro de México: la energía. La compañía anunció una inversión colosal de 1,991 millones de dólares en un contrato de servicios con Pemex, la petrolera estatal mexicana.
El objetivo de este acuerdo es la perforación y terminación de hasta 32 pozos petroleros en el campo Ixachi, ubicado en Veracruz, uno de los yacimientos terrestres más importantes del país. Este campo ya cuenta con una producción significativa, y la intervención de Grupo Carso busca aumentarla sustancialmente. La estructura del contrato es particularmente interesante: es de servicios desarrollados y financiados, lo que significa que Carso adelanta la inversión y Pemex comenzará a pagar por los pozos entregados a partir de enero de 2027, en 21 pagos mensuales por cada uno. El mecanismo de pago se sustentará en los propios ingresos generados por los hidrocarburos extraídos, creando un modelo de negocio que mitiga el riesgo para la estatal y asegura un flujo de retorno para el inversor.
Esta jugada no es improvisada. Grupo Carso cuenta con casi dos décadas de experiencia en servicios de perforación y construcción de plataformas, y posee una flota de equipos terrestres y marinos que le otorgan una ventaja competitiva. Esta inversión no solo consolida la relación de Slim con Pemex, sino que lo posiciona como un actor privado fundamental en la estrategia energética del país, especialmente en un momento en que la petrolera estatal busca alianzas para hacer frente a su deuda y aumentar la producción.
La estrategia de Slim no se limita al sector energético. Simultáneamente, ha realizado un movimiento clave para fortalecer su presencia en el sector financiero. A través de su brazo financiero, Grupo Financiero Inbursa, ha concretado la adquisición del 80% de CETELEM México, una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (SOFOM) que pertenecía al gigante francés BNP Paribas.
CETELEM es un líder en el mercado de financiamiento automotriz en México, con una cartera de crédito que superaba los 47,000 millones de pesos. Con esta compra, Inbursa no solo absorbe a un competidor importante, sino que expande masivamente su cartera de consumo y fortalece sus alianzas estratégicas con empresas automotrices y concesionarios. Para un grupo financiero que ya atiende a más de 10.5 millones de clientes, esta adquisición representa una consolidación de poder en un nicho de mercado de alto crecimiento, ofreciendo una solución financiera integral a millones de mexicanos que buscan adquirir un vehículo.
Al observar el panorama completo, la narrativa cambia drásticamente. Lo que a primera vista parece una crisis por la pérdida de 20 mil millones de dólares, se revela como un complejo reajuste estratégico. Carlos Slim está utilizando un momento de debilidad en sus activos tradicionales para invertir con fuerza en sectores con un enorme potencial de crecimiento a largo plazo: la energía y el crédito al consumo. La apuesta por Pemex es una inversión en la infraestructura vital de México, mientras que la compra de Cetelem es una jugada para dominar el financiamiento en uno de los mercados de consumo más grandes de la región. Lejos de estar en retirada, el magnate mexicano está demostrando una vez más su habilidad para transformar los desafíos en oportunidades, asegurando que su imperio no solo sobreviva a las turbulencias actuales, sino que emerja de ellas más fuerte y diversificado que nunca.

Según el informe de Forbes para el año 2025, la fortuna de Carlos Slim Helú disminuyó en casi 20 mil millones de dólares, pasando de 102 mil millones en 2024 a 82.5 mil millones en 2025.
La caída se debió principalmente a dos factores: la depreciación del valor de las acciones de sus empresas clave, como América Móvil (-20%) y Grupo Carso (-15%), y la devaluación del peso mexicano frente al dólar estadounidense en un 20%.
A pesar de las pérdidas, Slim está realizando fuertes inversiones en dos sectores estratégicos. Primero, en el sector energético, con un contrato de 1,991 millones de dólares con Pemex para la perforación de pozos petroleros. Segundo, en el sector financiero, con la adquisición de la mayor parte de Cetelem México, una empresa líder en crédito automotriz.
A través de Grupo Carso, invertirá casi 2 mil millones de dólares para perforar y terminar hasta 32 pozos en el campo Ixachi. Carso financia la operación y Pemex pagará por los servicios a partir de 2027, utilizando los ingresos de la producción de los mismos pozos.
La adquisición de Cetelem México a través de Inbursa le permite a Carlos Slim consolidar su posición en el lucrativo mercado del financiamiento automotriz, expandir su cartera de crédito al consumo y fortalecer sus alianzas con la industria automotriz.
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