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YPF y la historia de los carteles de neón

Por cruce · · 8 min lectura

Quien ha recorrido las vastas rutas de Argentina por la noche conoce esa sensación de familiaridad y alivio al divisar a lo lejos un resplandor azul y blanco. Es el logo de YPF, un faro en la oscuridad que promete combustible, un café caliente y un descanso seguro. Durante décadas, ese brillo icónico fue posible gracias a una tecnología revolucionaria que pintó el paisaje nocturno de todo el mundo: los carteles de neón. Esta es la historia de cómo un gas noble descubierto en un laboratorio se convirtió en un símbolo inseparable de nuestras estaciones de servicio y en un ícono de la cultura popular.

¿Qué son los carteles neón?
En la industria de la señalización , los letreros de neón son señales eléctricas iluminadas por largos tubos luminosos de descarga de gas que contienen neón enrarecido u otros gases.

El Origen: Cuando la Ciencia se Hizo Luz

Para entender el cartel de neón, debemos retroceder a finales del siglo XIX. Los científicos experimentaban con los tubos de Geissler, recipientes de vidrio sellados que contenían gases a muy baja presión. Al aplicarles un voltaje, estos gases emitían un resplandor de colores característicos. Eran una maravilla de laboratorio, pero poco prácticos para la iluminación general, ya que su brillo se desvanecía con el uso. El verdadero precursor fue el tubo de Moore, que utilizaba nitrógeno o dióxido de carbono y tenía un mecanismo para mantener la presión, llegando a comercializarse a principios del 1900.

El gran salto ocurrió en 1898, cuando los científicos británicos William Ramsay y Morris W. Travers descubrieron el gas neón. Al introducirlo en uno de estos tubos, presenciaron un espectáculo inolvidable. Travers lo describió como “el estallido de luz carmesí del tubo que contaba su propia historia y era un espectáculo para contemplar y nunca olvidar”. Sin embargo, la escasez de neón impidió su desarrollo inmediato como producto comercial.

Georges Claude: El Visionario que Encendió el Mundo

La historia del neón como la conocemos está intrínsecamente ligada a un nombre: Georges Claude. Su empresa francesa, Air Liquide, comenzó a producir neón en cantidades industriales como subproducto de su negocio de licuefacción de aire después de 1902. Claude vio el potencial comercial de esa luz roja y brillante.

En diciembre de 1910, en el Salón del Automóvil de París, Claude hizo una demostración que cambiaría para siempre el rostro de las ciudades. Presentó dos enormes tubos de neón de 12 metros de largo que emitían una intensa luz roja, iluminando una parte del Grand Palais. El impacto fue inmediato. Su socio, Jacques Fonsèque, se dio cuenta del increíble potencial para la publicidad y la señalización. Para 1913, un cartel de Cinzano ya iluminaba el cielo parisino, y poco después, la entrada de la Ópera de París se adornaba con esta nueva tecnología. Claude no solo fue el pionero, sino que también patentó innovaciones cruciales, como una técnica para purificar el gas dentro del tubo sellado y un diseño de electrodos que evitaba su degradación, asegurando una vida útil mucho más larga.

El “Fuego Líquido” Llega a América y a Nuestras Rutas

En 1923, Georges Claude llevó su invención a Estados Unidos. Los primeros carteles fueron vendidos a un concesionario de automóviles Packard en Los Ángeles. La gente los apodó “fuego líquido”. Eran tan brillantes que se veían perfectamente a plena luz del día, haciendo que los peatones se detuvieran a contemplarlos. El neón se convirtió rápidamente en la opción predilecta para la publicidad exterior.

Es en este contexto de modernidad y visibilidad que empresas como YPF, en pleno crecimiento y buscando consolidar su imagen de marca a lo largo y ancho del país, habrían visto en el neón al aliado perfecto. Un cartel de YPF hecho con tubos de neón no era solo un anuncio; era una declaración de presencia, tecnología y confianza. En la inmensidad de la pampa o al pie de la cordillera, esa luz azul y blanca no solo indicaba una estación de servicio, sino que representaba el progreso y la conexión en un país en expansión.

La Paleta de Colores: Más Allá del Rojo Carmesí

Aunque el neón puro brilla con un color rojo anaranjado inconfundible, pronto los diseñadores quisieron más. La siguiente gran innovación fue el desarrollo de recubrimientos fluorescentes o fósforo. Se descubrió que si se llenaba el tubo con una mezcla de gas argón y una gota de mercurio, se producía una gran cantidad de luz ultravioleta, invisible para el ojo humano. Sin embargo, si el interior del tubo de vidrio se recubría con un polvo de fósforo, esta luz ultravioleta lo excitaba y lo hacía brillar con su propio color vibrante.

Esta técnica abrió un mundo de posibilidades. Inicialmente había pocos colores disponibles, pero después de la Segunda Guerra Mundial, la investigación intensiva en fósforos para los televisores a color benefició enormemente a la industria del neón. Para la década de 1960, los diseñadores disponían de unas dos docenas de colores, y hoy en día existen casi 100 tonalidades diferentes. Esto permitió reproducir con exactitud los colores corporativos, como el azul característico de YPF, y crear diseños cada vez más complejos y llamativos.

Neón vs. LED: La Evolución de la Iluminación en Nuestras Estaciones

El reinado del neón, que duró gran parte del siglo XX, comenzó a enfrentarse a un nuevo competidor a finales de los 2000: el diodo emisor de luz, o LED. La tecnología LED ofrecía ventajas significativas en términos de eficiencia energética, durabilidad y versatilidad. Una encuesta en Estados Unidos mostró que si en 2007 el neón representaba el 33% de la señalización luminosa y el LED el 23%, para 2010 la tendencia se había invertido drásticamente: el LED subió al 40% y el neón cayó al 18%.

En YPF, como empresa líder en energía, la transición hacia tecnologías más eficientes y sostenibles es una prioridad. El cambio de los tradicionales carteles de neón a la moderna iluminación LED en nuestras estaciones de servicio no es solo una actualización estética, sino un reflejo de nuestro compromiso con la innovación y el cuidado del medio ambiente. Los sistemas LED consumen una fracción de la energía, tienen una vida útil mucho más larga y requieren menos mantenimiento, lo que se alinea con nuestra visión de un futuro energético más inteligente y responsable.

Tabla Comparativa: Neón vs. LED

Característica Carteles de Neón Carteles de LED
Consumo Energético Alto. Requiere transformadores de alto voltaje. Muy bajo. Hasta un 80% más eficiente.
Vida Útil Aproximadamente 10-15 años, sujeto a mantenimiento. 50,000 a 100,000 horas (más de 10 años de uso continuo).
Materiales Tubos de vidrio frágiles, gases nobles, mercurio (en algunos colores). Plásticos y metales resistentes, componentes de estado sólido.
Brillo y Versatilidad Luz cálida y continua de 360 grados. Colores fijos. Luz direccional y muy brillante. Permite cambios de color, animaciones y atenuación.
Mantenimiento Requiere recarga de gas y reemplazo de transformadores. Es delicado. Prácticamente nulo. Resistente a golpes y vibraciones.

Preguntas Frecuentes sobre la Iluminación de Carteles

P: ¿Todos los carteles de “neón” usan gas neón?

R: No. Estrictamente hablando, solo los que emiten luz roja-anaranjada contienen neón puro. Para obtener otros colores, se utilizan otros gases nobles como el argón (que produce una luz azul pálida o lavanda) en combinación con recubrimientos de fósforo que se iluminan bajo la luz ultravioleta generada por el gas.

P: ¿Por qué YPF y otras empresas están cambiando a LED?

R: La principal razón es la eficiencia energética y la sostenibilidad. Los LED consumen mucha menos electricidad, lo que reduce los costos operativos y la huella de carbono. Además, son más duraderos, resistentes y requieren un mantenimiento mínimo, lo que garantiza que la imagen de nuestras estaciones se mantenga impecable por más tiempo.

P: ¿Significa esto el fin de los carteles de neón?

R: No necesariamente. Aunque para la señalización comercial a gran escala el LED es ahora el estándar, el neón ha encontrado un nuevo nicho en el arte, la decoración de interiores y en negocios que buscan una estética retro o vintage. Su brillo cálido y artesanal sigue siendo muy apreciado y difícil de replicar por completo.

El viaje del neón, desde un descubrimiento científico hasta convertirse en el faro de nuestras estaciones YPF, es una historia de innovación. Hoy, esa misma búsqueda de progreso nos lleva a adoptar tecnologías como el LED, continuando la tradición de ser un punto de luz confiable y moderno en todos los caminos de Argentina, iluminando el futuro de la energía.