YPF: La Energía que Impulsa el Talento Argentino
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En un movimiento que redefinió el mapa del poder corporativo en Argentina, Sebastián Eskenazi, con 44 años, fue designado como el nuevo CEO y máxima autoridad ejecutiva de YPF, la empresa más emblemática del país. Esta designación no fue un simple cambio de nombres en la cúpula, sino la culminación de una compleja negociación y el inicio de una nueva era para la petrolera, marcada por el concepto de argentinización. La llegada del hijo de Enrique Eskenazi, líder del influyente Grupo Petersen, al sillón de vicepresidente ejecutivo y gerente general, significó un cambio fundamental en la gestión diaria de una compañía hasta entonces dirigida operativamente por la española Repsol.
Sebastián Eskenazi no es un improvisado en el mundo de los negocios y las altas esferas del poder. Tercero de cinco hermanos, ha forjado su carrera a la sombra de su padre, Enrique, pero con un estilo propio que lo ha convertido en el artífice de las relaciones políticas del Grupo Petersen. Su principal activo, y el argumento clave para su nombramiento en YPF, ha sido su habilidad para tejer y mantener excelentes vínculos con los gobiernos nacional y provinciales. Esta capacidad le ha otorgado un acceso privilegiado al poder, siendo uno de los pocos empresarios que, en la era kirchnerista, podía acceder al despacho presidencial sin intermediarios, tratando directamente con figuras clave como el entonces Ministro de Planificación, Julio De Vido.

Su trayectoria como negociador se consolidó a mediados de los años 90, cuando lideró la adquisición del Banco de San Juan. Esta operación fue la primera incursión del grupo, originalmente constructor, en el sector financiero. El éxito de esta gestión fue el preludio para la toma de control de los bancos de Entre Ríos, Santa Fe y, crucialmente, el Banco de Santa Cruz. Fue esta última operación, realizada durante la gobernación de Néstor Kirchner, la que cimentó una relación fluida y duradera con quien luego se convertiría en Presidente de la Nación, una conexión que resultaría vital para el futuro desembarco en YPF.
La designación de Eskenazi como CEO es la pieza central del acuerdo por el cual el Grupo Petersen, a través de la sociedad Petersen Energía, adquirió el 14,9% de las acciones de YPF. Si bien Antonio Brufau, presidente de la española Repsol, mantuvo su cargo como presidente del directorio de YPF, el pacto estipulaba claramente que el grupo europeo cedería las funciones ejecutivas y la gerencia general. En la práctica, esto significaba que la toma de decisiones del día a día, la estrategia operativa y la dirección de la compañía más grande de Argentina pasaban a manos argentinas, encarnadas en la figura de Sebastián Eskenazi.
Fue el propio Sebastián quien lideró personalmente gran parte de las negociaciones en Madrid con la cúpula de Repsol. Diseñó un complejo y generoso esquema de financiamiento que permitió al grupo reunir los aproximadamente 3.500 millones de dólares necesarios para la transacción. Más importante aún, consiguió el aval tácito del gobierno kirchnerista, que veía en el Grupo Petersen al actor ideal para iniciar este proceso de recuperación de la influencia nacional en un sector estratégico como el energético.
Para comprender la magnitud del cambio, es útil comparar la estructura de poder en YPF antes y después del acuerdo. La siguiente tabla ilustra cómo se redistribuyeron los roles clave:
| Cargo | Control Anterior (Repsol) | Nuevo Esquema (Acuerdo Petersen) |
|---|---|---|
| Presidencia del Directorio | Antonio Brufau (Repsol) | Antonio Brufau (Repsol) – Mantiene el cargo |
| Vicepresidencia Ejecutiva / CEO | Función ejercida por la estructura de Repsol | Sebastián Eskenazi (Grupo Petersen) |
| Gerencia General y Operativa | Controlada directamente por Repsol | Delegada completamente al CEO (S. Eskenazi) |
El ascenso de Sebastián no estuvo exento de tensiones internas dentro del clan Eskenazi. A mediados de los 90, una fuerte disputa “por problemas de dinero” provocó una ruptura con su hermano mayor, Esteban. Según fuentes cercanas a la familia, esta pelea generó un distanciamiento que perdura hasta el día de hoy, creando momentos de tensión en las reuniones familiares. Este conflicto tuvo consecuencias directas en la estructura de la operación de YPF: Esteban fue el único de los hermanos varones excluido de la participación en Petersen Energía, la sociedad vehículo creada para la compra.
La distribución accionaria de Petersen Energía refleja claramente el liderazgo de Sebastián en esta nueva etapa. Él y su hermano Matías ostentan cada uno el 38% de la sociedad, mientras que su otro hermano, Ezequiel, posee un 1% (actuando como director suplente). El patriarca, Enrique, se reservó un 23%. Esta estructura no solo consolidó el poder de Sebastián, sino que también evidenció las complejas dinámicas de una de las familias empresarias más poderosas de Argentina.
A pesar de su exposición y sus conexiones, Sebastián Eskenazi cultiva un marcado bajo perfil, al igual que su padre. Es reacio a las apariciones mediáticas y se mostró visiblemente contrariado cuando su fotografía junto a su pareja, la conductora de televisión Analía Franchín, apareció en una revista de espectáculos. Quienes lo conocen describen esta fobia a los medios como una contradicción con su círculo social, que incluye amistades en el mundo de la farándula como Jorge “Corcho” Rodríguez. Es un hombre que cuida su imagen, es “superpilchero” y detallista con su apariencia.
Leonino e hincha de River Plate, sus pasiones van más allá de los negocios. Es un ferviente amante de los autos y un experimentado piloto de helicópteros, un hobby que refleja su gusto por el control y la adrenalina. En el ámbito laboral, sus colaboradores lo describen como un jefe de trato ameno y abierto, pero a la vez extremadamente exigente en el cumplimiento de las metas y objetivos. Hasta su llegada a YPF, su foco principal dentro del diversificado Grupo Petersen (que abarca construcción, servicios urbanos y explotación agrícola) había sido la gestión de las entidades financieras, donde pulió sus habilidades como estratega y negociador.
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