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El kerosene, también conocido como queroseno o parafina, es uno de los derivados más versátiles y fundamentales del petróleo crudo. Este líquido hidrocarbónico inflamable ha jugado un papel crucial en el desarrollo de la industria y la vida cotidiana durante más de un siglo. Desde iluminar hogares con lámparas hasta impulsar los motores a reacción de los aviones más modernos, el kerosene es un pilar energético con propiedades únicas. En este artículo exhaustivo, exploraremos en profundidad su composición, su proceso de producción, sus múltiples aplicaciones y cómo se compara con otros combustibles como la gasolina y el diésel, ofreciendo una visión completa de este recurso indispensable.

El kerosene es un líquido combustible que se obtiene a través de la destilación del petróleo crudo. Se caracteriza por ser un líquido claro, con una tonalidad que va desde incolora a un amarillo pálido, y posee un olor distintivo y ligeramente penetrante. Su composición química lo sitúa en un punto intermedio entre los combustibles más ligeros, como la gasolina, y los más pesados, como el diésel. Está formado principalmente por hidrocarburos alifáticos, cuyas cadenas de carbono suelen tener entre 10 y 16 átomos (C10 a C16). Esta estructura molecular le confiere una viscosidad relativamente baja y un punto de ebullición moderado, lo que facilita su vaporización y combustión controlada.
Aunque su uso masivo comenzó en el siglo XIX, el proceso para obtener kerosene es mucho más antiguo. La primera documentación sobre la destilación de petróleo crudo para producir un combustible más limpio se atribuye al científico y químico persa Muhammad ibn Zakariya al-Razi en el siglo IX. En su “Libro de los Secretos”, describió métodos para purificar el “Naft Abyad” (nafta blanca) utilizando alambiques, sentando las bases de las técnicas de destilación modernas. Siglos más tarde, en civilizaciones como la China de la dinastía Ming, se refinaba el petróleo para usarlo como combustible en lámparas, demostrando la importancia histórica de este recurso para la iluminación y la calefacción mucho antes de la era industrial.
Las propiedades del kerosene son el resultado directo de su composición química. Entenderlas es fundamental para comprender por qué es tan adecuado para ciertas aplicaciones y no para otras. Sus componentes principales son alcanos (parafinas) y cicloalcanos (naftenos), con una pequeña proporción de compuestos aromáticos.
La producción de kerosene se realiza en las refinerías de petróleo mediante un proceso conocido como destilación fraccionada. El petróleo crudo extraído de los yacimientos se calienta a altas temperaturas en una torre de destilación. A medida que los vapores ascienden por la torre, se enfrían y condensan a diferentes alturas según sus puntos de ebullición.

Tras la destilación, el kerosene crudo pasa por un proceso de hidrotratamiento, donde se utiliza hidrógeno para eliminar impurezas, principalmente compuestos de azufre. Este paso es crucial para garantizar una combustión limpia y cumplir con las normativas ambientales, especialmente para el combustible de aviación (Jet Fuel).
La versatilidad del kerosene le permite tener un amplio abanico de aplicaciones en sectores muy diversos.
El uso más significativo del kerosene hoy en día es como combustible para motores a reacción (jet fuel). Su alto contenido energético, buena estabilidad térmica y bajo punto de congelación lo hacen ideal para las condiciones extremas de la aviación comercial y militar. Representa aproximadamente el 60% del consumo de combustible en motores de reacción a nivel mundial.
En muchas partes del mundo, especialmente en regiones frías sin acceso a gas natural, el kerosene es un combustible fundamental para la calefacción doméstica en estufas y calderas. También sigue siendo utilizado en lámparas de parafina para iluminación en zonas rurales o durante cortes de energía.

En la industria, el kerosene actúa como un disolvente eficaz para grasas y aceites, utilizándose en la limpieza de equipos. También funciona como lubricante y refrigerante en procesos de mecanizado de metales. En el ámbito militar, además de ser la base del combustible de aviación, algunas formulaciones de kerosene refinado se utilizan como propelente para cohetes.
Es común confundir el kerosene con la gasolina o el diésel, pero sus diferencias son sustanciales y determinan sus usos específicos. La siguiente tabla resume las distinciones clave:
| Característica | Kerosene | Gasolina | Diésel (Nº 2) |
|---|---|---|---|
| Punto de Inflamación | 37-65 °C (Más seguro) | ~ -40 °C (Muy volátil) | > 52 °C (Menos volátil) |
| Cadena de Carbono | C10 – C16 | C4 – C12 | C8 – C21 |
| Tipo de Motor | Turbinas (aviones), algunos de compresión | Encendido por chispa | Encendido por compresión |
| Grado de Refinamiento | Alto (pocas impurezas) | Muy alto (aditivos para octanaje) | Menor que el kerosene |
| Olor al Quemar | Leve | Fuerte (aditivos) | Fuerte y con más hollín |
La diferencia más crítica con la gasolina es la volatilidad. La gasolina se evapora fácilmente para encenderse con una chispa, mientras que el kerosene necesita ser calentado o atomizado para arder, lo que lo hace inadecuado para motores de coche convencionales pero ideal para turbinas. Frente al diésel, el kerosene es un producto más ligero y puro. De hecho, a veces se mezcla con diésel en invierno (conocido como “winter blend”) para evitar que este último se gelifique a bajas temperaturas.
Sí, es relativamente seguro si se siguen las precauciones adecuadas. Debe almacenarse en contenedores específicamente diseñados y aprobados para kerosene, lejos de fuentes de calor, llamas directas o luz solar. Es crucial asegurar una buena ventilación en el área de almacenamiento para evitar la acumulación de vapores.
El kerosene es un producto más refinado que el diésel estándar. El proceso de hidrotratamiento para eliminar azufre y otras impurezas es más intensivo, lo que aumenta los costos de producción. Esta mayor pureza es lo que permite una combustión más limpia, esencial para usos en interiores o en motores de aviación.

Técnicamente, en algunos motores diésel antiguos o en situaciones de emergencia, se podría usar, pero no es recomendable. El kerosene tiene una lubricidad menor que el diésel, lo que puede causar un desgaste prematuro en la bomba de inyección y otros componentes del motor. Sin embargo, el llamado “Diésel Nº 1” es muy similar al kerosene y se utiliza comúnmente en climas extremadamente fríos.
Su olor distintivo y penetrante proviene de la mezcla específica de hidrocarburos que lo componen, principalmente de las cadenas de carbono de longitud media y la presencia de pequeñas cantidades de compuestos aromáticos. Aunque ha sido reducido en las formulaciones modernas, sigue siendo una de sus señas de identidad.
El kerosene es mucho más que un simple combustible para lámparas. Es un producto petrolífero de alto valor estratégico, indispensable para la aviación global y una fuente de energía vital para la calefacción y la industria. Sus propiedades únicas, resultado de un cuidadoso proceso de destilación y refinamiento, lo posicionan en un lugar privilegiado entre los derivados del petróleo. Conocer sus características, ventajas y diferencias con otros combustibles no solo amplía nuestra cultura energética, sino que también nos permite valorar la importancia de una gestión segura y eficiente de este recurso fundamental en nuestro día a día.
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