Grasa Lubricante: Guía Completa de Funcionamiento
Descubre qué es la grasa lubricante, cómo funciona y por qué es vital para tus...
La protección de cultivos es uno de los pilares fundamentales para asegurar la rentabilidad y sostenibilidad de la producción agrícola. Cada campaña, los productores se enfrentan al desafío constante de las enfermedades fúngicas, patógenos que pueden mermar significativamente el rendimiento y la calidad de la cosecha. En este contexto, la innovación y el desarrollo de nuevas herramientas se vuelven cruciales. El reciente Congreso Aapresid, celebrado del 3 al 5 de agosto, fue nuevamente el escenario donde los referentes del sector presentaron sus avances, y en esta ocasión, profundizamos en las soluciones fungicidas que marcarán la diferencia en la próxima campaña.

Las enfermedades de fin de ciclo en soja, la Roya asiática, o la ramularia en cebada no son solo nombres en un manual de agronomía; son amenazas reales que cada año ponen en jaque a miles de hectáreas. La presión de estos patógenos varía según las condiciones climáticas, la rotación de cultivos y las prácticas de manejo, pero su presencia es una constante que exige una estrategia de control proactiva y eficaz. Un mal manejo o la elección de un producto inadecuado no solo se traduce en una pérdida de rendimiento, sino también en un aumento de los costos y un desperdicio de recursos. Por ello, estar al día con las últimas tecnologías es más una necesidad que una opción.
El Congreso Aapresid se ha consolidado como el punto de encuentro por excelencia para la comunidad agrícola. Es el lugar donde la ciencia, la tecnología y la experiencia a campo convergen para dar forma al futuro del sector. En sus pasillos y auditorios se debaten las estrategias más avanzadas y se presentan los insumos que permitirán a los productores ser más eficientes y sustentables. Fue en este marco de vanguardia que dialogamos con los especialistas de las empresas líderes en formulación de fungicidas para conocer de primera mano sus propuestas.
Una de las voces más destacadas fue la del Ing. Agr. Juan Pablo Migasso, Crop Manager Soja de BASF, quien compartió los detalles de un portafolio de fungicidas diseñado para ofrecer soluciones específicas y de alta eficacia para los principales cultivos extensivos de Argentina.
Migasso presentó a Opera como una herramienta fundamental para el cultivo de soja. “Opera es un fungicida sistémico para el control de enfermedades de fin de ciclo y Roya asiática en el cultivo de soja, de efecto preventivo, curativo y erradicante”, detalló. Su poder reside en la combinación inteligente de dos principios activos:
La combinación de un triazol y una estrobilurina en Opera ofrece una solución completa: el efecto preventivo frena la infección antes de que ocurra, el curativo detiene el avance del hongo en sus etapas iniciales y el erradicante elimina las infecciones ya visibles.
Cambiando de cultivo, el especialista de BASF fue contundente respecto a Orquesta Ultra: “Es el mejor fungicida que hay hoy en el mercado de fina para el control de ramularia en cebada”. Esta afirmación se basa en años de ensayos y resultados a campo que lo posicionan como el producto de referencia para esta enfermedad, una de las más limitantes para el rendimiento del cultivo. Su eficacia y consistencia lo han convertido en uno de los productos más utilizados por los productores de cebada que buscan seguridad y altos rindes.
Junto a estas soluciones, también se mencionó a Sistiva, otro producto que forma parte de la completa paleta de fungicidas de la compañía, demostrando un enfoque integral para la protección de cultivos en sus distintas etapas y contra diversas amenazas.
Para aplicar una estrategia de control efectiva, no basta con elegir un buen producto; es fundamental comprender cómo funciona. Los fungicidas se clasifican principalmente por su modo de acción y su movilidad dentro de la planta. Conocer estas diferencias es clave para decidir cuándo y cómo aplicar cada herramienta.
Estos productos, como su nombre lo indica, actúan en el lugar donde son aplicados. Forman una barrera protectora sobre la superficie de las hojas, tallos y frutos, impidiendo que las esporas de los hongos germinen e infecten la planta. Su acción es netamente preventiva. Son una excelente primera línea de defensa, pero tienen la desventaja de que pueden ser lavados por la lluvia y no protegen los nuevos tejidos que la planta desarrolla después de la aplicación.
Un fungicida sistémico es aquel que, una vez aplicado, es absorbido por la planta (a través de las hojas, tallos o raíces) y es translocado a través de sus sistemas vasculares (xilema y floema). Esta capacidad de moverse internamente le confiere ventajas únicas:
El fungicida Opera, con su componente Epoxiconazole, es un claro ejemplo de esta categoría.
Los fungicidas translaminar representan un punto intermedio. Son absorbidos por la superficie de la hoja (la cutícula) y se mueven a través del tejido foliar hasta la cara opuesta. No se mueven a otras partes de la planta, pero aseguran que toda la hoja quede protegida, incluso la cara inferior, que a menudo es difícil de alcanzar con la pulverización y es un punto de entrada común para muchos hongos.
| Característica | Fungicida de Contacto | Fungicida Sistémico | Fungicida Translaminar |
|---|---|---|---|
| Modo de Acción | Crea una barrera externa | Absorbido y movilizado internamente | Atraviesa el tejido de la hoja |
| Movimiento en la Planta | Nulo | Total (vía xilema/floema) | Local (de un lado al otro de la hoja) |
| Protección de Nuevos Brotes | No | Sí | No |
| Resistencia al Lavado por Lluvia | Baja | Alta (una vez absorbido) | Media a Alta |
| Acción Principal | Preventiva | Preventiva y Curativa | Preventiva y Curativa (local) |
La principal diferencia radica en su especialización. Mientras que Opera es un fungicida de amplio espectro diseñado principalmente para el cultivo de soja, con un excelente control sobre Roya asiática y enfermedades de fin de ciclo, Orquesta Ultra está específicamente formulado y posicionado como la solución líder para el control de ramularia en cebada, una de las enfermedades más complejas en ese cultivo.
No necesariamente. La elección depende de la estrategia, el momento de aplicación y la enfermedad a controlar. Los fungicidas de contacto son excelentes para programas preventivos y para la rotación de modos de acción. Los sistémicos son superiores cuando la enfermedad ya ha comenzado a instalarse (acción curativa) o cuando se necesita una protección más prolongada y resistente al lavado. La mejor estrategia suele ser un programa que integre diferentes tipos de fungicidas.
Un fungicida con acción “curativa” es capaz de detener el desarrollo de una infección que ya ha penetrado en la planta, pero que aún no ha producido síntomas visibles (lesiones). Por otro lado, la acción “erradicante” va un paso más allá, siendo capaz de eliminar las estructuras del hongo (como las esporas) que ya son visibles en la superficie de la hoja, frenando así la dispersión de la enfermedad a otras plantas.
Sí, es fundamental. El uso repetido de fungicidas con el mismo modo de acción puede generar la aparición de poblaciones de hongos resistentes a ese producto, lo que reduce su eficacia con el tiempo. Rotar principios activos y utilizar mezclas de fungicidas, como las que ofrecen productos como Opera, es una práctica clave para manejar la resistencia y asegurar la efectividad de las herramientas a largo plazo.
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