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El segmento de los Sport Utility Vehicles (SUV) del segmento B es, sin lugar a dudas, uno de los más competitivos y dinámicos del mercado automotor argentino. Dos de los protagonistas indiscutidos que se disputan el liderazgo mes a mes son la Chevrolet Tracker y el Nissan Kicks. Ambos modelos han sabido conquistar al público con propuestas bien diferenciadas pero igualmente atractivas. Mientras que la Tracker, de producción nacional, se ha consolidado como un fenómeno de ventas gracias a su motorización turbo y su diseño robusto, el Kicks se mantiene como un referente en confort de marcha y equipamiento de seguridad. En este análisis exhaustivo, desglosaremos cada aspecto de estos dos titanes para ayudarte a tomar la mejor decisión de compra.
Antes de sumergirnos en la comparativa directa, es fundamental entender el contexto de la Chevrolet Tracker en Argentina. Desde que comenzó su producción en la planta de General Alvear, en la provincia de Santa Fe, sus ventas se dispararon, posicionándola frecuentemente como la SUV más vendida del país y, en ocasiones, como el vehículo más patentado en general. Este factor de “industria argentina” no es menor: no solo genera un sentimiento de pertenencia, sino que también suele garantizar una mayor disponibilidad de unidades y repuestos en un mercado a menudo afectado por las restricciones a las importaciones. Su éxito se cimenta en una fórmula que combina un diseño moderno y atractivo, un amplio espacio interior y, su principal diferencial, un motor turbo que promete agilidad y eficiencia.
A simple vista, ambos vehículos proponen estéticas diferentes. La Chevrolet Tracker luce líneas más angulosas y una apariencia más musculosa, típica de los SUV norteamericanos. Su parrilla frontal prominente y sus pasarruedas marcados le confieren una presencia sólida y aventurera. Por otro lado, el Nissan Kicks, especialmente tras su última actualización, presenta un diseño más afilado y cosmopolita, con la característica parrilla “V-Motion” de la marca y faros LED delgados que le dan un aire tecnológico y sofisticado. Es una batalla entre la robustez y la elegancia.
En cuanto a las dimensiones, son bastante similares, aunque con diferencias clave que impactan directamente en la habitabilidad y la capacidad de carga.
Aquí encontramos el corazón del debate y la divergencia más importante entre ambos modelos. Chevrolet apostó todo a la eficiencia del downsizing con su motor turbo, mientras que Nissan se mantiene fiel a una fórmula de confiabilidad probada con un motor aspirado.
La Chevrolet Tracker está equipada en todas sus versiones con un motor 1.2 litros, de 3 cilindros, Turbo, que entrega 132 CV de potencia y un torque de 190 Nm desde muy bajas revoluciones (apenas 2.000 rpm). ¿Qué significa esto en la práctica? Una respuesta ágil y contundente en el tránsito urbano, recuperaciones rápidas en ruta y una sensación de empuje constante sin necesidad de llevar el motor a un régimen alto. Puede estar acoplado a una caja manual de 5 velocidades o a una automática de 6.
El Nissan Kicks, por su parte, confía en un motor naftero 1.6 litros, de 4 cilindros, aspirado, que desarrolla 120 CV y 149 Nm de torque. A diferencia del Tracker, el torque máximo se entrega a más de 4.000 rpm. Esto se traduce en una entrega de potencia más lineal y progresiva. Es un motor de funcionamiento muy suave, ideal para quienes prefieren una conducción tranquila y predecible. Se asocia a una caja manual de 5 marchas o a la reconocida transmisión automática CVT (de variador continuo), que prioriza el confort y el consumo de combustible.
Puertas adentro, la batalla continúa. Ambos modelos ofrecen un alto nivel de conectividad y confort. La Tracker destaca por su sistema de infoentretenimiento MyLink con pantalla de 8 pulgadas, compatible con Android Auto y Apple CarPlay, y el sistema de asistencia OnStar, un diferencial de la marca que ofrece servicios de seguridad y emergencia. La calidad de los materiales es correcta para el segmento, con predominio de plásticos rígidos pero bien ensamblados.
El Kicks responde con el sistema Nissan Connect, también con pantalla de 8 pulgadas y total compatibilidad con smartphones. En sus versiones más equipadas, suma un sistema de audio premium firmado por Bose, con parlantes incluso en el apoyacabezas del conductor, ofreciendo una experiencia sonora inmersiva. Un punto a favor del Kicks son sus famosos asientos “Zero Gravity”, diseñados con tecnología de la NASA para reducir la fatiga en viajes largos, un aspecto muy valorado por los usuarios.
La seguridad es un pilar fundamental en la decisión de compra, y ambos modelos cumplen con creces los estándares actuales. Todas las versiones de ambos vehículos vienen de serie con 6 airbags (frontales, laterales y de cortina), frenos ABS con EBD, control de estabilidad (ESP) y control de tracción (TCS). Sin embargo, es en las ayudas avanzadas a la conducción (ADAS) donde el Nissan Kicks suele sacar una leve ventaja en sus versiones tope de gama. El Kicks puede incluir alerta de colisión frontal con frenado autónomo de emergencia, alerta de punto ciego, alerta de tráfico cruzado trasero y una cámara con visión de 360°, herramientas que aportan un plus de tranquilidad en la conducción diaria.
| Característica | Chevrolet Tracker | Nissan Kicks |
|---|---|---|
| Motor | 1.2L Turbo (3 cilindros) | 1.6L Aspirado (4 cilindros) |
| Potencia | 132 CV | 120 CV |
| Torque | 190 Nm @ 2.000 rpm | 149 Nm @ 4.000 rpm |
| Transmisión | Manual 5v / Automática 6v | Manual 5v / Automática CVT |
| Capacidad de Baúl | 393 litros | 432 litros |
| Seguridad Destacada | 6 Airbags, ESP y OnStar | 6 Airbags, ESP y paquete ADAS en versiones tope |
| Punto Fuerte | Respuesta del motor y agilidad urbana | Confort de marcha y tecnología en seguridad |
No existe un ganador absoluto, sino un vehículo más adecuado para cada tipo de usuario. La elección final dependerá de tus prioridades.
Elige la Chevrolet Tracker si:
Elige el Nissan Kicks si:
El consumo es muy similar y depende del estilo de conducción. El motor turbo de la Tracker puede ser muy eficiente a velocidades constantes y bajas revoluciones, pero puede volverse más gastador si se lo exige constantemente. El motor aspirado del Kicks, junto a la caja CVT, está optimizado para ofrecer consumos muy controlados, especialmente en ciudad.
Es una preocupación común con los motores tricilíndricos, pero los avances en ingeniería, como los ejes de balance, han minimizado estas vibraciones casi por completo. En la Tracker, la vibración es prácticamente imperceptible en condiciones normales de uso.
Ambos son excelentes opciones familiares. El Kicks saca una ligera ventaja por su baúl más grande y el confort superior de sus plazas traseras y asientos. La Tracker compensa con un poco más de espacio a lo ancho y la versatilidad de su motor.
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