Saqueos 2001: La ‘Zona Gris’ de la Política Argentina
Diciembre de 2001 marcó a Argentina con una ola de saqueos. ¿Fue solo hambre y...
La comunidad de Córdoba se vio sacudida por un trágico suceso ocurrido en una estación de servicio, un lugar que habitualmente es de paso y rutina para miles de ciudadanos. La muerte de Guillermo Bustamante, de 39 años, tras un violento altercado con efectivos de la policía, generó una ola de indignación y pedidos de justicia. Sin embargo, en un giro inesperado que redefine por completo la narrativa del caso, los cinco policías que se encontraban detenidos han recuperado su libertad. La clave de este cambio radical se encuentra en los resultados de una autopsia complementaria, que arrojó luz sobre una compleja combinación de factores que derivaron en el fatal desenlace.
Todo comenzó en la madrugada del 24 de marzo en una estación de servicio ubicada en la intersección de las calles Octavio Pinto y Mariano Castex, en el barrio Villa Páez de la capital cordobesa. Guillermo Bustamante, padre de un niño de 5 años, llegó al lugar en su vehículo Ford EcoSport después de terminar su jornada laboral como gráfico en una panadería. Solicitó al empleado que le cargara 10.000 pesos de nafta súper, un acto cotidiano que, en esta ocasión, se convertiría en el preludio de la tragedia.

El problema surgió al momento de pagar. El playero de la estación de servicio, testigo clave en la causa, relató a los medios locales que Bustamante “estaba como ido”. Su comportamiento era errático y confuso. “Me decía que ya me iba a pagar… Miraba los billetes, como que los contaba, los volvía a guardar en el bolsillo. Me preguntó el precio, qué combustible había cargado, si había cerrado bien la tapa”, describió el trabajador. Esta actitud desconcertante llevó al personal de la estación a llamar a la policía.
Mientras tanto, Agustina, la esposa de Guillermo, preocupada por su demora, se comunicó con él. Al enterarse de la situación, se dirigió rápidamente al lugar con dinero para saldar la cuenta. Fue en ese momento cuando la tensión escaló. Según el relato de los testigos, cuando los agentes intentaron reducir a Bustamante, este se puso violento y comenzó a gritar que querían robarle su dinero. La situación se desbordó, requiriendo la llegada de más móviles policiales y la intervención del grupo especial DUAR.
La viuda de Bustamante describió con angustia la escena: “Lo metieron al patrullero entre cuatro o cinco policías mientras él le gritaba que se sentía mal, que lo dejaran. Yo les decía que me lo iban a matar, pero no hacían caso”. Los videos captados por cámaras de seguridad y teléfonos celulares, que se viralizaron rápidamente, mostraban la contundencia de la acción policial, con golpes y forcejeos evidentes. El final fue desolador: al abrir la puerta del patrullero, Guillermo Bustamante cayó al suelo, inconsciente. Minutos después, los servicios de emergencia confirmaron su fallecimiento.

Inicialmente, los cinco policías fueron detenidos y acusados de homicidio agravado, basándose en la aparente brutalidad de su accionar. Sin embargo, la investigación dio un vuelco de 180 grados gracias al informe de la autopsia complementaria realizada por el Instituto de Medicina Forense de Córdoba.
El estudio forense reveló una realidad mucho más compleja. Se determinó que Guillermo Bustamante había consumido cocaína y alcohol horas antes de su muerte. Pero, además, y de forma crucial, padecía de una cardiopatía coronaria no diagnosticada previamente y presentaba problemas en su sistema respiratorio. Según la conclusión del fiscal Guillermo González, fue la combinación de estos tres elementos —el consumo de sustancias, sus patologías preexistentes y la situación de estrés extremo sumada a las agresiones físicas— lo que provocó el fatal desenlace.
Esta nueva evidencia llevó al fiscal a reevaluar la intencionalidad de los policías. En su resolución, consideró que “se advierte la ausencia del dolo directo o eventual”, es decir, que los efectivos no tuvieron la intención de matar a Bustamante. Su objetivo, aunque ejecutado con exceso de fuerza, era reducirlo y detenerlo.
El cambio en la carátula de la causa es fundamental para entender por qué los policías recuperaron la libertad. La imputación pasó de “homicidio agravado” a homicidio preterintencional. Este término legal, a menudo desconocido para el público general, se aplica cuando una persona comete una acción con la intención de causar un daño o una lesión, pero el resultado es mucho más grave de lo previsto, en este caso, la muerte.

En otras palabras, la fiscalía ahora sostiene que los policías quisieron herir o someter a Bustamante, pero no matarlo. La muerte fue una consecuencia imprevista y no deseada de sus acciones, magnificada por la vulnerable condición de salud de la víctima. Esta figura penal tiene una pena considerablemente menor que el homicidio con dolo (intencional), lo que, sumado a la ausencia de antecedentes penales de los imputados y al no considerarse que exista riesgo de fuga, permitió al fiscal ordenar su liberación.
Aunque están en libertad, los policías continúan bajo investigación y vinculados al proceso judicial. Deberán presentarse periódicamente ante la justicia mientras avanza la causa. La situación de cada uno de ellos ha sido redefinida.
| Oficial | Imputación Original | Nueva Imputación |
|---|---|---|
| Subinspector Marcos Guzmán Altamirano | Homicidio Agravado | Homicidio Preterintencional |
| Oficial Ayudante Nicolás Bulacio | Homicidio Agravado | Homicidio Preterintencional |
| Cabo Juan Martín | Homicidio Agravado | Homicidio Preterintencional |
| Inspector Walter Perfumo | Encubrimiento Doblemente Agravado | Encubrimiento Simple |
| Sargento Mariano Córdoba | Homicidio Agravado | Omisión de los Deberes de Funcionario Público |
Fueron liberados porque la autopsia reveló que la muerte de Guillermo Bustamante no fue causada únicamente por los golpes, sino por una combinación de factores que incluían el consumo de drogas, alcohol y patologías cardíacas y respiratorias preexistentes. Esto llevó al fiscal a cambiar la carátula a homicidio preterintencional, que implica que no hubo intención de matar, lo que modifica las condiciones para la prisión preventiva.

No. La liberación no implica una declaración de inocencia. Significa que pueden esperar el juicio en libertad. Todavía enfrentan cargos graves, como homicidio preterintencional y otros delitos, y la investigación en su contra continúa. La defensa de los policías buscará su absolución, pero será la justicia quien determine su culpabilidad o inocencia final.
El proceso judicial seguirá su curso. La fiscalía continuará reuniendo pruebas y testimonios para sostener la nueva acusación. Posteriormente, la causa será elevada a juicio, donde un tribunal deberá analizar todas las pruebas presentadas por la fiscalía y la defensa para dictar una sentencia definitiva.
Las estaciones de servicio son espacios públicos de alta circulación donde pueden ocurrir incidentes de diversa índole. El personal está entrenado para manejar transacciones comerciales, pero no para intervenir en situaciones de violencia o con personas en estados alterados. El protocolo habitual en estos casos es priorizar la seguridad de los empleados y clientes, y contactar a las fuerzas de seguridad, tal como ocurrió en este trágico evento.
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