Becas YPF: Guía Completa de Pagos y Consultas
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En las operaciones diarias de YPF, los trabajos en altura son una constante necesaria para el mantenimiento, la inspección y la construcción en nuestras instalaciones. Sin embargo, entre los múltiples factores de riesgo a considerar, el viento se presenta como un enemigo silencioso y potente. Ignorar sus efectos puede tener consecuencias catastróficas, comprometiendo no solo la integridad de los equipos, como las Plataformas Elevadoras Móviles de Personal (PEMP), sino, y más importante aún, la seguridad de nuestros colaboradores. Por ello, es fundamental comprender y respetar los límites operativos establecidos, garantizando que cada tarea en altura se realice bajo las condiciones más seguras posibles.

Si bien cada plataforma elevadora posee especificaciones técnicas propias indicadas por el fabricante, existe un consenso general en la industria y en las normativas de seguridad sobre la velocidad máxima de viento para operar de forma segura. Este valor es de 12,5 metros por segundo (m/s), lo que equivale a 45 kilómetros por hora (km/h).
Es crucial entender la diferencia entre el límite del fabricante y el límite operativo seguro:
En YPF, la regla es clara: ninguna operación en altura con PEMP debe iniciarse o continuar si la velocidad del viento supera los 12,5 m/s, independientemente de lo que especifique el manual del equipo. La prudencia y la prevención son nuestros pilares fundamentales.
La percepción humana del viento es subjetiva y muy poco fiable. Lo que para una persona puede ser una “brisa fuerte”, en realidad podría estar cerca del límite de seguridad. Por esta razón, la única herramienta aceptada para tomar decisiones es el anemómetro de mano.
Este dispositivo proporciona una lectura instantánea y precisa de la velocidad del viento en el lugar de trabajo. El procedimiento correcto implica medir el viento no solo a nivel del suelo, sino también, en la medida de lo posible, a la altura a la que se va a trabajar. Esto nos lleva a un factor crítico que a menudo se subestima.
Es un principio físico fundamental: la velocidad del viento aumenta con la altura. Al no haber obstáculos como edificios, árboles o relieves del terreno, el viento fluye con más libertad y rapidez. Se estima que a una altura de 20 metros, la velocidad del viento puede ser hasta un 50% superior a la que se mide a nivel del suelo.
Ejemplo práctico: Si un anemómetro marca 30 km/h en la base de la operación, en la canasta de la plataforma a 20 metros de altura, el viento podría estar alcanzando o superando los 45 km/h, el límite máximo permitido. Por ello, la monitorización debe ser constante durante toda la jornada de trabajo.
Además de la velocidad general del viento, existen condiciones específicas del entorno que pueden generar ráfagas inesperadas y peligrosas, incluso cuando la medición promedio parece segura.
Cualquier material con una superficie amplia puede actuar como una vela, capturando la fuerza del viento y transmitiéndola a la estructura de la plataforma. Esto genera una fuerza lateral que puede desestabilizar gravemente la máquina. Se debe tener extremo cuidado al manipular:
Por esta misma razón, está terminantemente prohibido colocar carteles, lonas publicitarias o cualquier elemento similar en la barandilla o estructura de la plataforma. Estos objetos pueden convertir una máquina segura en una trampa mortal ante una ráfaga de viento.
Al trabajar en áreas congestionadas, como entre dos grandes tanques de almacenamiento, edificios de procesos o naves industriales, el viento se canaliza y acelera bruscamente. Este “efecto embudo” puede crear ráfagas localizadas que duplican o triplican la velocidad del viento general. Es imprescindible identificar estas zonas de riesgo antes de iniciar el ascenso.
Zonas como aeropuertos o helipuertos cercanos a nuestras refinerías, así como autopistas o rutas con tráfico pesado, pueden generar turbulencias y ráfagas repentinas por el paso de aeronaves o grandes vehículos. La planificación del trabajo debe tener en cuenta estas variables externas.
Aunque el anemómetro es la herramienta principal, conocer la Escala Beaufort ayuda a tener una referencia visual del estado del viento. Aquí se muestra una tabla simplificada, enfocada en los niveles relevantes para trabajos en altura.
| Nivel Beaufort | Denominación | Velocidad (km/h) | Efectos Visibles en Tierra | Decisión Operativa |
|---|---|---|---|---|
| 4 | Brisita / Moderado | 20 – 28 | El polvo y papeles pequeños se levantan. Las ramas pequeñas se mueven. | Se puede trabajar con precaución. Monitorizar constantemente. |
| 5 | Frescachón / Fresco | 29 – 38 | Los árboles pequeños con hojas empiezan a balancearse. | ALERTA. Se acerca al límite. Prepararse para suspender tareas. |
| 6 | Viento Fuerte | 39 – 49 | Se mueven las ramas grandes. Se oye un silbido en los cables. Dificultad para usar paraguas. | PROHIBIDO TRABAJAR. Supera el límite de 45 km/h. Bajar plataforma inmediatamente. |
La seguridad es la prioridad absoluta. Debe detener la tarea de inmediato, asegurar todas las herramientas y materiales, y proceder a bajar la plataforma de manera controlada a una posición segura a nivel del suelo. Comunique la situación a su supervisor inmediatamente.
Las aplicaciones meteorológicas son una excelente herramienta para la planificación previa, ya que pueden alertar sobre frentes de viento o condiciones climáticas adversas. Sin embargo, no reemplazan la medición en tiempo real y en el sitio de trabajo con un anemómetro. Las condiciones locales pueden variar significativamente con respecto al pronóstico general.
No. Las plataformas diseñadas exclusivamente para uso en interiores no tienen clasificación de resistencia al viento y no deben usarse al aire libre. Las plataformas para exteriores tienen cada una su límite máximo especificado por el fabricante. Sin embargo, en YPF, el límite operativo de 12,5 m/s (45 km/h) se aplica a todas las operaciones como estándar de seguridad, independientemente de que la máquina pueda soportar más.
Sí, y de dos maneras. Primero, nunca se debe exceder la carga máxima de la plataforma (incluyendo personas, herramientas y materiales). Segundo, como se mencionó con el “efecto vela”, los materiales voluminosos, aunque no sean pesados, ofrecen una gran resistencia al viento, lo cual es extremadamente peligroso. Siempre evalúe tanto el peso como la superficie de todo lo que sube a la canasta.
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