Profertil y YPF: Inversión Clave para el Agro
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En nuestro día a día, la electricidad es una compañera silenciosa y omnipresente. Desde el momento en que encendemos la luz por la mañana hasta que cargamos nuestro teléfono por la noche, dependemos de ella para casi todas nuestras actividades. Como empresa de energía, en YPF comprendemos el poder transformador de la electricidad y trabajamos para que llegue a cada rincón del país. Sin embargo, esta misma energía que impulsa el progreso y el confort, conlleva un riesgo inherente que nunca debe ser subestimado. Un simple descuido, un cable en mal estado o una decisión imprudente pueden convertir a esta aliada en una fuerza letal. Comprender qué es una electrocución y cómo prevenirla es fundamental para garantizar la seguridad de nuestros hogares y comunidades.
El cuerpo humano, compuesto en gran parte por agua y electrolitos, es un excelente conductor de la electricidad. Cuando una persona entra en contacto con una fuente eléctrica, la corriente busca el camino más corto hacia la tierra, atravesando los tejidos corporales en su recorrido. El efecto que produce depende directamente de la intensidad de la corriente, medida en amperios (A) o miliamperios (mA), y de la ruta que sigue a través del cuerpo.

Todos hemos sentido alguna vez una leve sensación de hormigueo o zumbido al tocar algo con una pequeña carga estática. Este efecto inofensivo es causado por corrientes extremadamente bajas, del orden de 0.25 miliamperios. Sin embargo, el umbral del peligro se cruza muy rápidamente. A medida que la intensidad aumenta, la electricidad comienza a estimular los músculos y nervios de manera violenta e incontrolable.
Nuestros músculos funcionan mediante pequeños impulsos eléctricos enviados desde el cerebro. Una descarga eléctrica externa secuestra este sistema, provocando contracciones musculares potentes y sostenidas. Las consecuencias varían según los músculos afectados:
La violencia de estas contracciones puede ser tal que desgarre músculos, ligamentos y tendones. Además, a medida que la corriente fluye, genera calor por el efecto Joule, provocando quemaduras internas y externas que pueden ser extremadamente graves, especialmente si el contacto es prolongado o la intensidad es alta.
Para visualizar mejor los riesgos, es útil conocer los efectos de diferentes niveles de corriente alterna (la más común en nuestros hogares) durante un segundo de contacto.
| Intensidad (mA) | Efecto en el Cuerpo Humano |
|---|---|
| 0.5 – 1.5 mA | Umbral de percepción. Ligero hormigueo en el punto de contacto. |
| 5 – 10 mA | Sensación dolorosa. Comienzan las contracciones musculares involuntarias. |
| 10 – 20 mA | Corriente de “no soltar”. La víctima no puede liberarse del contacto. Dolor intenso. |
| 20 – 50 mA | Parálisis de los músculos respiratorios (asfixia) si la corriente atraviesa el tórax. |
| 50 – 100 mA | Fibrilación ventricular. El corazón pierde su ritmo y deja de bombear sangre eficazmente. Suele ser fatal. |
| > 1000 mA (1 A) | Paro cardíaco inmediato y quemaduras muy graves. Daño nervioso irreversible. |
Las estadísticas y las explicaciones técnicas a veces no logran transmitir la verdadera dimensión del peligro. Las historias de personas reales, cuyas vidas fueron truncadas por un accidente eléctrico, sirven como un poderoso recordatorio de la importancia de la seguridad.

Claude François, conocido como “Cloclo”, fue una de las mayores estrellas de la música francesa, un artista que vendió 70 millones de discos y cuya canción «Comme d’habitude» se convirtió en el himno mundial «My Way» en la voz de Frank Sinatra. En marzo de 1978, a los 39 años y en la cima de su carrera, su vida terminó abruptamente en su apartamento de París. La causa no fue un accidente de tráfico ni una enfermedad, sino un acto cotidiano y aparentemente inofensivo. Mientras se daba un baño, notó que el aplique de luz de la pared estaba torcido. Perfeccionista como era, se puso de pie en la bañera para enderezarlo. Al tocar la lámpara, que tenía los cables expuestos por el uso, una descarga eléctrica mortal recorrió su cuerpo mojado. Su muerte conmocionó a Francia y al mundo, demostrando de la forma más trágica cómo un simple fallo eléctrico en el lugar más íntimo del hogar, el baño, puede ser fatal.
En octubre de 2023, la sociedad española se vio sacudida por la desaparición y posterior hallazgo del cuerpo de Álvaro Prieto, un joven futbolista de 18 años. Tras una noche de fiesta en Sevilla, perdió el tren de vuelta a casa y se quedó sin batería en el móvil. En su desesperación por regresar, accedió a una zona de talleres restringida de la estación de tren. Las cámaras de seguridad de una gasolinera cercana captaron el trágico final: Álvaro se subió al techo de un vagón y, al pasar por debajo de la catenaria, recibió una descarga masiva de un arco de corriente. No necesitó tocar el cable directamente; la alta tensión de las líneas ferroviarias puede crear un arco voltaico y “saltar” a través del aire hacia un objeto cercano. Su muerte fue instantánea. Este caso es una dolorosa lección sobre los peligros mortales que existen en las infraestructuras industriales y la importancia de respetar siempre las zonas de acceso restringido.
Ambas historias, aunque diferentes, subrayan una misma verdad: la mayoría de los accidentes eléctricos son prevenibles. La prevención y la educación son nuestras mejores herramientas para convivir de forma segura con la electricidad.
¿Qué debo hacer si veo a alguien sufriendo una descarga eléctrica?
Lo más importante es no tocar a la víctima directamente, ya que la corriente pasaría a través de ti. El primer paso es cortar la fuente de energía (bajar el interruptor general, desenchufar el aparato). Si no es posible, usa un objeto no conductor (un palo de madera seco, una silla de plástico) para separar a la persona de la fuente eléctrica. Una vez que la persona esté segura, llama inmediatamente a emergencias y, si sabes cómo, inicia maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) si no respira.

¿Por qué no se debe usar agua para apagar un fuego de origen eléctrico?
El agua es un buen conductor de la electricidad. Arrojar agua sobre un fuego eléctrico no solo no lo apagará, sino que puede extender la corriente a través del charco, creando un riesgo de electrocución masivo para cualquiera que esté cerca. Para fuegos eléctricos, se deben usar extintores de clase C (de dióxido de carbono o polvo químico seco).
¿Un bajo voltaje, como el de una batería de coche, es inofensivo?
Si bien el voltaje es un factor, la peligrosidad real la determina la intensidad de la corriente (amperaje) y el camino que recorre. Un bajo voltaje generalmente no tiene la fuerza para atravesar la resistencia de la piel seca. Sin embargo, en condiciones de humedad o si la corriente entra directamente al cuerpo a través de una herida, incluso un bajo voltaje puede ser peligroso. La clave es el respeto a toda fuente de energía.
¿Qué es un arco eléctrico como el que afectó a Álvaro Prieto?
Un arco eléctrico es una descarga continua de alta corriente que fluye a través del aire entre dos conductores. En sistemas de alta tensión, como las catenarias de los trenes, la electricidad tiene tanta fuerza que no necesita un contacto físico para crear un camino. Puede ionizar el aire y “saltar” una distancia considerable hacia un objeto o persona con potencial de tierra, liberando una cantidad de energía explosiva y temperaturas altísimas, resultando casi siempre fatal.
La electricidad es, sin duda, uno de los mayores inventos de la humanidad. Nos ha brindado un desarrollo sin precedentes, pero su poder exige nuestro máximo respeto y atención. Estar informados, ser prudentes y priorizar siempre la seguridad es la única manera de asegurar que esta fuerza vital siga siendo una fuente de progreso y no de tragedia.
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