Javier Pérez de Cuéllar: Vida de un diplomático
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La noche del viernes se tiñó de fuego y desconcierto en el partido de Ezeiza, cuando una explosión de proporciones catastróficas sacudió los cimientos del Polígono Industrial Spegazzini. El estruendo, seguido de un voraz incendio, no solo alertó a los vecinos en kilómetros a la redonda, sino que desató una operación de emergencia sin precedentes y dejó un manto de interrogantes que los investigadores apenas comienzan a desvelar. Lo que inició como un foco ígneo en una planta agroquímica se transformó en minutos en un infierno que consumió cinco fábricas por completo y dejó a otras tantas con daños severos, marcando un antes y un después para la zona industrial más importante de la región.
Según las primeras informaciones, el siniestro tuvo su epicentro en las instalaciones de Logischem, una compañía especializada en el almacenamiento y la distribución de productos agroquímicos. El material altamente inflamable que allí se encontraba habría sido el catalizador de una reacción en cadena devastadora. Minutos después de declararse el incendio inicial, una detonación de enorme magnitud propagó las llamas con una velocidad inusitada, convirtiendo la noche en día y sembrando el pánico.

El fuego, incontrolable, avanzó sobre los galpones lindantes, afectando a un diverso grupo de empresas que compartían el predio. La lista de compañías con pérdidas totales es desoladora e incluye:
Además, entre las estructuras alcanzadas por las llamas se encontraba un depósito de la tristemente célebre Iron Mountain, empresa dedicada al archivo y custodia de documentos públicos y privados. Este hecho encendió de inmediato las alarmas y las suspicacias, trayendo a la memoria la tragedia ocurrida en su depósito de Barracas en 2014.
La magnitud del desastre requirió una movilización masiva de recursos. Más de 380 bomberos voluntarios, pertenecientes a más de 50 dotaciones de distintos cuarteles de la provincia, trabajaron incansablemente durante todo el fin de semana para contener el avance del fuego. Las llamas, alimentadas por químicos, plásticos y caucho, presentaban un desafío mayúsculo. El jefe municipal, Gastón Granados, calificó la situación como una “catástrofe sin precedente”.
Un factor clave en la lucha contra el incendio fue la proximidad de la Planta Térmica Albanesi. Su reserva de agua para la seguridad contra incendios resultó fundamental para abastecer a las autobombas, permitiendo un trabajo continuo en la línea de fuego. A pesar de la devastación material, y en lo que muchos han calificado como un “milagro”, el siniestro no dejó víctimas fatales. Se registraron un total de 24 personas heridas, la mayoría con cortes por la rotura de vidrios, politraumatismos leves e intoxicación por humo, quienes fueron atendidas y dadas de alta rápidamente. La onda expansiva fue tan potente que rompió ventanas y causó daños en viviendas a más de un kilómetro de distancia.
Con el fuego contenido pero aún activo en pequeños focos, la atención se centra ahora en el trabajo de los peritos. La fiscal a cargo del caso, Florencia Belloc, titular de la UFI 1 de Ezeiza, supervisa personalmente las tareas en el terreno. El objetivo principal es determinar el origen exacto de la detonación y establecer si existió alguna negligencia o intencionalidad.
Los investigadores se enfrentan a una tarea compleja. El análisis técnico incluirá la recolección y evaluación de residuos químicos, el estudio de los sistemas de control y seguridad de las plantas, y la utilización de mapas térmicos para reconstruir la secuencia de los hechos. “Aún no podemos determinar lo que generó la tremenda explosión”, admitió el intendente Granados, reflejando el estado incipiente de la investigación. Por el momento, la carátula es de “averiguación de causales de incendio” y no hay imputados. La fiscal Belloc ha sido cauta, declarando que es “muy prematuro expedirse” y que solo al finalizar los peritajes se sabrá si hay responsabilidad penal. Mientras tanto, ya ha comenzado la toma de declaraciones testimoniales a responsables de las fábricas y posibles testigos.
Más allá de las espectaculares imágenes de destrucción, la explosión ha dejado una profunda herida en el tejido productivo de Ezeiza. Roberto Weiss, presidente de la Unión Industrial local, trazó un panorama sombrío: “Hay cuatro empresas con pérdidas totales, más de 200 puestos de trabajo directos y otros 200 indirectos comprometidos”. Las pérdidas materiales se calculan como “multimillonarias”, un golpe del que será difícil recuperarse. “No solo hubo una pérdida de material y de la estructura, sino que estas empresas perdieron producción y mercado”, lamentó Weiss, subrayando la incertidumbre que ahora enfrentan cientos de familias.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Fecha del Suceso | Viernes por la noche |
| Ubicación | Polígono Industrial Spegazzini, Ezeiza |
| Origen Confirmado | Empresa de agroquímicos Logischem |
| Empresas con Daño Total | Al menos 5, incluyendo Logischem, Iron Mountain, Larroca Minera, entre otras. |
| Víctimas | 0 fatales, 24 heridos leves (dados de alta) |
| Respuesta de Emergencia | Más de 380 bomberos y 50 dotaciones |
| Estado Actual | Fuego contenido, investigación en curso |
Se produjo un incendio inicial en la planta agroquímica Logischem, que fue seguido por una violenta explosión. Esta detonación provocó la propagación del fuego a varias fábricas vecinas, resultando en la destrucción total de al menos cinco de ellas y daños severos en otras cinco o seis.
No. Hasta el momento, las autoridades no han determinado la causa exacta que originó el fuego ni la posterior explosión. Un equipo de peritos se encuentra trabajando en el lugar para recolectar pruebas y establecer las responsabilidades. La investigación está en una fase inicial.
Afortunadamente, no se registraron víctimas fatales. Hubo un total de 24 personas heridas con lesiones leves como cortes, golpes o inhalación de humo, todas las cuales fueron dadas de alta.
Uno de los depósitos afectados por el fuego pertenece a Iron Mountain. Esta empresa fue protagonista de un trágico incendio intencional en su sede de Barracas en 2014, que costó la vida a diez personas entre bomberos y rescatistas. La coincidencia ha generado suspicacias, aunque las autoridades han pedido prudencia y han aclarado que los controles sobre la empresa en Ezeiza estaban en regla.
Se emitió una alerta roja sanitaria en la zona debido a la nube de humo tóxico generada por la combustión de productos químicos. Se recomendó a los residentes de las áreas cercanas permanecer en sus hogares con puertas y ventanas cerradas, y utilizar barbijos en caso de tener que salir al exterior.
Mientras el humo aún se eleva desde los escombros y la actividad industrial intenta volver a una tímida normalidad en las áreas no afectadas, la comunidad de Ezeiza y el país entero esperan respuestas. La investigación será larga y compleja, pero es fundamental para esclarecer las causas de un desastre que pudo ser una tragedia aún mayor y para asegurar que un evento de esta magnitud no vuelva a repetirse.
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