YPF y Banco Supervielle: Una Alianza Estratégica
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En el corazón del Alto Valle de Río Negro, se encuentra Allen, una ciudad que representa la perfecta simbiosis entre la tradición productiva de Argentina y el futuro energético que impulsa al país. A menudo, la primera pregunta que surge es sobre su gente. Según los datos del censo de 2022, el municipio de Allen cuenta con 31.864 habitantes, una comunidad vibrante que es testigo y protagonista de una fascinante transformación económica y social. Allen no es solo un número; es el epicentro de una región donde los manzanos y perales conviven con el pulso de la industria de los hidrocarburos, dibujando un paisaje único de desarrollo y oportunidades.

Fundada oficialmente el 25 de mayo de 1910, la ciudad nació ligada al avance del ferrocarril y a la visión de pioneros como Patricio Piñeiro Sorondo, quienes vieron en estas tierras áridas el potencial para un vergel productivo. Lo que comenzó como un sueño agrícola, regado por los canales que domaron al río Negro, hoy se ha diversificado para convertirse en un nodo estratégico para la energía que mueve a la nación, demostrando una increíble capacidad de adaptación y crecimiento.
La identidad de Allen está profundamente arraigada en la fruticultura. Es conocida a nivel nacional e internacional como una de las capitales de la producción de peras y manzanas de alta calidad. Sus chacras son el motor de una agroindustria que genera miles de empleos, desde la cosecha hasta el empaque y la exportación. La Fiesta Nacional de la Pera, celebrada cada enero, es el máximo homenaje a esta actividad que forjó el carácter de la ciudad. Sin embargo, en las últimas décadas, un nuevo gigante ha despertado bajo su suelo.
La cercanía con la formación Vaca Muerta ha posicionado a Allen como un actor clave en el sector energético. La extracción de petróleo y gas, incluyendo el shale oil y shale gas, ha reconfigurado la economía local. Grandes empresas nacionales e internacionales operan en la zona, impulsando una nueva ola de desarrollo, generando empleo calificado y demandando una compleja red de servicios y logística. Esta dualidad económica es el gran desafío y la mayor fortaleza de Allen: gestionar la convivencia de la delicadeza de la fruta con la potencia de la energía, asegurando un desarrollo sostenible para ambos sectores.
El crecimiento de Allen es un reflejo directo de sus ciclos económicos. Desde sus inicios como un pequeño asentamiento de colonos hasta la ciudad pujante que es hoy, su demografía ha estado en constante evolución. El auge frutícola atrajo a inmigrantes y trabajadores de todo el país, y más recientemente, la industria energética ha provocado un nuevo impulso demográfico. A continuación, se presenta una tabla que muestra la evolución de su población a lo largo de los censos, evidenciando su crecimiento sostenido.
| Año del Censo | Población (Aglomerado principal) | Población (Municipio Total) |
|---|---|---|
| 1947 | 3.793 | Dato no especificado |
| 1960 | 5.074 | Dato no especificado |
| 1970 | 8.777 | Dato no especificado |
| 2010 | 22.859 | 27.443 |
| 2022 | 27.707 (urbana) | 31.864 |
El desarrollo de una economía tan diversificada exige una infraestructura robusta. Allen está estratégicamente conectada por la Ruta Nacional 22 y la Ruta Provincial 65, arterias vitales para el transporte de la producción frutícola hacia los puertos y mercados, así como para el movimiento de equipos y personal de la industria petrolera. El ferrocarril, que fue la cuna de la ciudad, sigue siendo un componente logístico crucial, especialmente para el transporte de cargas pesadas como el yeso, otro recurso importante de la zona.
La ciudad se organiza en torno a un eje central definido por el canal principal de riego y las vías del tren, separando la zona norte del resto del entramado urbano. Con más de 40 barrios, Allen ha crecido de manera expansiva, presentando desafíos y oportunidades en planificación urbana para acompañar su dinamismo económico. La inversión en servicios, caminos y conectividad es fundamental para sostener el crecimiento y garantizar la calidad de vida de sus habitantes.
Según el censo nacional realizado en 2022, el municipio de Allen tiene una población total de 31.864 habitantes. La población urbana, correspondiente a la aglomeración principal, es de 27.707 habitantes.
Allen tiene una economía diversificada. Sus pilares son la fruticultura, con una destacada producción de peras y manzanas para exportación, y la industria de hidrocarburos, con una creciente actividad en la extracción de petróleo y gas convencional y no convencional (shale).
Es el evento cultural y social más importante de Allen. Se celebra anualmente a fines de enero para rendir homenaje a la producción de peras, la fruta insignia de la región. La fiesta incluye espectáculos con artistas de renombre nacional, ferias de artesanos y una amplia oferta gastronómica.
La industria energética se ha convertido en un motor económico fundamental para Allen y la región. La explotación de yacimientos de petróleo y gas genera una gran cantidad de empleos directos e indirectos, atrae inversiones significativas y dinamiza la economía local a través de la demanda de bienes y servicios.
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