Guía de Números de Emergencia en Argentina
En la ruta o en casa, un imprevisto puede ocurrir. Conoce la guía definitiva de...
Una noticia sacudió a los consumidores argentinos a principios de 2020, cuando la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) emitió una orden contundente: el retiro inmediato de ciertos lotes de unas populares galletitas de la marca Granix. La medida, publicada en el Boletín Oficial, encendió las alarmas sobre la seguridad alimentaria y la importancia de un correcto etiquetado, especialmente para aquellas personas con alergias. Este caso no fue un hecho aislado, sino parte de una serie de acciones del organismo para proteger la salud pública, que incluyó desde escabeches hasta productos médicos.

La disposición 627/2020 de la ANMAT fue clara y específica. El producto en el centro de la controversia eran las galletitas semilladas con avena, chía y lino, comercializadas bajo la marca Frutrigran, una de las líneas más conocidas de Granix. El problema no residía en la calidad intrínseca del producto, sino en una omisión crítica en su envoltorio que representaba un grave riesgo para un sector de la población.
Concretamente, la medida afectó a todos los paquetes del mencionado producto que tuvieran una fecha de elaboración anterior al 12 de enero de 2020. El motivo del retiro fue la ausencia de una leyenda fundamental en su rótulo: la advertencia de que el producto “podría contener leche”. Esta declaración de alérgenos es obligatoria y vital para las personas con alergia a la proteína de la leche (APLV) o intolerancia a la lactosa, ya que el consumo, incluso en trazas, puede desencadenar reacciones adversas severas.
La ANMAT subrayó que la prohibición era exclusiva para esta variedad y lote específico. Curiosamente, otras galletitas elaboradas en la misma línea de producción sí contaban con el rótulo correcto, lo que sugiere que el error fue un fallo puntual en el proceso de empaquetado o diseño del packaging para este producto en particular.
Ante la disposición oficial, la empresa elaboradora, cuya razón social es Asociación Argentina de los Adventistas del 7° día, actuó con celeridad y emitió un comunicado para informar a la población y coordinar el retiro del mercado. En su declaración, la compañía confirmó que estaba procediendo con el retiro de los lotes afectados, dirigiendo un mensaje claro a la “población susceptible a reacciones alérgicas a la proteína de la leche”.

La acción no fue espontánea. Se originó a partir de una investigación y una serie de fiscalizaciones llevadas a cabo por la Dirección de Industrias y Productos Alimenticios (DIPA) del Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires. Esta investigación, a su vez, fue impulsada por una denuncia recibida por el Instituto Nacional de Alimentos (INAL-ANMAT), demostrando el funcionamiento de la cadena de control y vigilancia sanitaria que se activa a partir de la alerta de un consumidor o profesional.
El caso de Granix fue el más mediático, pero formó parte de una serie de medidas que la ANMAT tomó durante esa misma semana para salvaguardar la salud de los ciudadanos. Estos otros casos demuestran la amplitud del trabajo del organismo fiscalizador.
Quizás el caso más grave fue la prohibición total de todos los productos elaborados por el establecimiento “Fatto in casa”, ubicado en Córdoba. La medida se tomó después de que un escabeche de jabalí de esta marca presuntamente causara un brote de botulismo en al menos dos personas. El botulismo es una enfermedad rara pero extremadamente grave, causada por una toxina que ataca los nervios del cuerpo. Una inspección al establecimiento reveló que las condiciones de elaboración no garantizaban la seguridad de los productos, lo que llevó al cese preventivo inmediato de su elaboración y comercialización.
Otro producto alimenticio en la mira fue la “Harina de Maíz Blanco precocida” de la marca P.A.N. En este caso, el problema era que el paquete se promocionaba como “libre de gluten”, un atributo fundamental para la comunidad celíaca. Sin embargo, el producto no contaba con la certificación ni los requisitos necesarios para ser considerado como tal, representando un engaño y un riesgo para quienes deben seguir una dieta estricta sin TACC.

El alcance de la ANMAT también abarca la tecnología médica. Se prohibió el uso y comercialización de un producto médico dental específico, rotulado como “Beutelrock – 63 Art. CC-Cord – FILES K – FEILEN K – SIZE 45-80 – mm 21 – Lot 110P112684″. La razón fue una denuncia de la propia firma importadora, Aximport S.R.L., que informó del robo de estas unidades. Al desconocerse su trazabilidad y condiciones de almacenamiento, su uso fue prohibido para evitar cualquier riesgo para los pacientes.
Para una mayor claridad, a continuación se presenta una tabla que resume las acciones tomadas por ANMAT en esa semana:
| Producto | Marca | Motivo del Retiro | Riesgo Asociado |
|---|---|---|---|
| Galletitas semilladas con avena, chía y lino | Frutrigran (Granix) | No declara posible contenido de leche | Reacciones alérgicas en población susceptible |
| Todos los productos | Fatto in casa | Condiciones de elaboración inseguras | Brote de botulismo |
| Harina de Maíz Blanco precocida | P.A.N. | Rotulado como “libre de gluten” sin certificación | Riesgo para celíacos |
| Instrumental odontológico (Files K) | Beutelrock | Unidades robadas con trazabilidad perdida | Riesgos sanitarios por uso de material no seguro |
Aunque este episodio puso a la marca bajo un escrutinio negativo, es importante conocer el contexto de la empresa. Granix es una compañía 100% argentina con una larga trayectoria en el mercado de alimentos, especializada en productos vegetarianos. Es propiedad de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y su planta de elaboración principal se encuentra en la localidad de Campana, provincia de Buenos Aires. Un dato relevante es que esta fábrica cuenta con la certificación FSSC 22000, que es la máxima norma en calidad y seguridad alimentaria a nivel mundial. Este hecho sugiere que, si bien el error en el etiquetado fue grave, la empresa opera bajo altos estándares de calidad, y el incidente sirvió como un llamado de atención para reforzar sus controles de envasado y rotulado.
Fueron retiradas las galletitas semilladas con avena, chía y lino de la marca Frutrigran, cuyos paquetes tuvieran una fecha de elaboración anterior al 12 de enero de 2020 y que no incluyeran la advertencia sobre la posible presencia de leche.
El motivo fue una omisión en el etiquetado. El paquete no advertía que el producto “podría contener leche”, lo cual es un riesgo significativo para las personas con alergia a la proteína de la leche.

No. La medida de la ANMAT fue específica para la variedad y lotes mencionados. El resto de los productos de la marca, y los lotes posteriores del mismo producto con el etiquetado corregido, no se vieron afectados por la prohibición.
Si usted o algún miembro de su familia es alérgico a la leche, no debe consumir el producto. Se recomienda desecharlo o devolverlo al punto de venta. Para la población general sin alergias, el producto no representa un riesgo.
Granix es una industria de alimentos que pertenece a la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Argentina.
En conclusión, el caso de Granix y las demás acciones de la ANMAT sirven como un poderoso recordatorio del rol crucial que juegan los organismos de control en la protección de la salud pública. Para los consumidores, refuerza la importancia de leer siempre las etiquetas, especialmente si se padece alguna alergia o condición médica. Un simple rótulo puede ser la diferencia entre un alimento seguro y un riesgo grave para la salud.
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