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Argentina se encuentra en el epicentro de la fiebre mundial por el litio, el denominado ‘oro blanco’ esencial para la transición energética global. Como cuarto productor mundial y poseedor de más del 20% de las reservas del planeta, el país atrae inversiones millonarias y promete un futuro de prosperidad. Sin embargo, detrás de las cifras y las promesas, surge una pregunta fundamental: ¿quiénes son los verdaderos dueños del litio argentino? Un análisis profundo revela un panorama dominado por un puñado de gigantescas corporaciones multinacionales y poderosos empresarios locales que controlan vastas extensiones de nuestros salares, ecosistemas únicos y frágiles de los que dependen comunidades enteras.

Junto con Chile y Bolivia, Argentina conforma el ‘Triángulo del Litio’, la región con las mayores concentraciones de este mineral en salmueras del mundo. La demanda es insaciable, impulsada por la fabricación de baterías para teléfonos móviles, ordenadores y, sobre todo, vehículos eléctricos. Esta demanda ha puesto a las provincias del noroeste argentino —Jujuy, Salta y Catamarca— en la mira de los mayores actores del sector minero global. La explotación se concentra en los salares, extensos desiertos de sal que albergan en su subsuelo la preciada salmuera rica en litio. Pero estos paisajes no son desiertos vacíos; son humedales de altura, reguladores clave de los ciclos del agua y hogar de comunidades ancestrales.
Una investigación exhaustiva sobre los permisos de exploración y concesiones mineras ha permitido trazar un mapa del poder sobre el litio argentino. Cinco grandes grupos empresariales destacan por controlar, en conjunto, casi un millón de hectáreas de salares, ejerciendo una influencia determinante sobre el recurso y el territorio.
En el primer puesto, con un control sobre más de 320.000 hectáreas, se encuentra Litica, la división de litio de la petrolera Pluspetrol. Aunque la empresa tiene su sede en los Países Bajos, su origen es argentino y es propiedad de Edith Rodríguez, viuda del fundador y considerada la mujer más rica del país. Pluspetrol, conocida por su fuerte presencia en el yacimiento de Vaca Muerta, ha diversificado su cartera hacia el mineral del futuro, adquiriendo una porción masiva de los salares de Salta, Jujuy y Catamarca, incluyendo áreas altamente conflictivas como Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc. La avanzada de la compañía en estas zonas ha sido resistida desde 2010 por más de 30 comunidades indígenas que denuncian los riesgos para sus fuentes de agua dulce y sus modos de vida tradicionales, como el turismo y la extracción de sal.
Con al menos 232.637 hectáreas, el segundo lugar lo ocupa Arcadium Lithium, una nueva superpotencia nacida de la fusión de la estadounidense Livent y la australiana Allkem. Esta fusión la convirtió en el tercer productor mundial de litio. En Argentina, Arcadium opera dos de los tres proyectos que actualmente están en producción y exportación: Fénix en el Salar del Hombre Muerto (Catamarca) y Sales de Jujuy en el Salar de Olaroz (Jujuy). La historia de estas empresas no ha estado exenta de controversias, enfrentando denuncias por evasión fiscal, subdeclaración de exportaciones y derrames ambientales. Además, la operación en el Salar del Hombre Muerto ha sido fuente de conflictos de larga data con comunidades locales que denuncian la desecación de ríos cercanos. Recientemente, el gigante minero anglo-australiano Rio Tinto anunció la compra de Arcadium por 6.700 millones de dólares, consolidando aún más la concentración del mercado en manos de un actor global de peso pesado.
El empresario y ex político argentino José Luis Manzano, a través de su holding Integra Capital, se posiciona como el jugador privado argentino más grande del sector. Su división, Integra Lithium, controla al menos 163.000 hectáreas en Jujuy y Catamarca, con planes de expansión que podrían llevar su total a casi 500.000 hectáreas al incluir áreas en La Rioja. Manzano ha sido un activo promotor de la minería argentina en foros internacionales, destacando el marco jurídico favorable del país. La estrategia de Integra incluye no solo la exploración de salmueras, sino también de litio en roca dura en Catamarca, demostrando una apuesta diversificada y agresiva en el sector.

El gigante chino Ganfeng Lithium, junto a su socia argentina EXAR, controla un mínimo de 122.432 hectáreas en Salta y Jujuy. La empresa opera el proyecto Cauchari-Olaroz en Jujuy, una de las plantas más nuevas en entrar en fase productiva, con una inversión que supera los 980 millones de dólares. La presencia de Ganfeng es un claro indicador del interés estratégico de China en asegurar el suministro de materias primas críticas para su industria tecnológica y de vehículos eléctricos. Su capacidad de inversión y su tecnología la posicionan como un actor clave en la expansión productiva del país.
Antes de su mega-adquisición de Arcadium, la multinacional británico-australiana Rio Tinto ya había puesto un pie firme en Argentina. Ocupa el quinto lugar con 83.000 hectáreas en el Salar del Rincón, en Salta, adquiridas por 825 millones de dólares en 2022. La empresa está avanzando en la construcción de una planta de procesamiento, lo que, sumado a los activos que absorberá de Arcadium, la convertirá en la fuerza dominante indiscutible del litio argentino, controlando tanto proyectos en producción como áreas de enorme potencial.
| Empresa | Hectáreas Controladas (Aprox.) | Proyectos / Salares Clave | Origen del Capital |
|---|---|---|---|
| Litica (Pluspetrol) | 320.000+ | Salinas Grandes, Arizaro, Pocitos | Argentino / Sede en Países Bajos |
| Arcadium / Rio Tinto | 232.637+ | Hombre Muerto (Fénix), Olaroz | EE.UU. / Australia / Reino Unido |
| Integra Lithium | 163.000+ | Alta Jama, Proyectos en Catamarca y La Rioja | Argentino |
| Ganfeng Lithium | 122.432+ | Cauchari-Olaroz, Incahuasi | Chino |
| Rio Tinto (Proyecto propio) | 83.000 | Salar del Rincón | Reino Unido / Australia |
El régimen minero argentino fomenta una lógica altamente especulativa. Muchas empresas, especialmente las denominadas ‘juniors’ de Canadá y Australia, se dedican a acumular permisos de exploración, realizar estudios preliminares y luego vender los proyectos a las grandes corporaciones con la capacidad financiera para llevarlos a producción. Este ‘pase de manos’ constante infla los valores y flexibiliza los controles ambientales. Detrás de los nombres de las mineras, además, se encuentran los verdaderos dueños del capital: los mayores gestores de activos del mundo. Fondos de inversión como Blackrock y Vanguard son accionistas significativos en estas compañías, lo que demuestra que el control último del litio argentino reside en los centros financieros globales.
La minería de litio por evaporación, el método predominante en Argentina, es extremadamente intensiva en el uso de agua. Se bombean millones de litros de salmuera a la superficie para que se evaporen al sol, un proceso que consume un recurso vital en las regiones más áridas del país. Como señala la investigadora Melisa Argento, “en la minería del litio, lo que más importa es el agua”. La destrucción de estos ecosistemas de salar no solo afecta a las comunidades locales, que ven secarse sus ríos y pastizales, sino al equilibrio hídrico de toda la región. La resistencia de las comunidades indígenas no es solo una lucha por la tierra, sino por la supervivencia de su cultura y su acceso al agua. “Tenemos que desmitificar la idea de que el salar es un territorio vacío”, añade Argento. “No está vacío: allí vive gente”.
El gobierno argentino busca acelerar las inversiones a través de marcos regulatorios favorables, como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Este régimen ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por 30 años para atraer los miles de millones de dólares necesarios para poner en marcha los proyectos. Si bien esto puede acelerar el desarrollo, también genera preocupación sobre la soberanía de los recursos y la capacidad del Estado para regular una industria dominada por actores extranjeros tan poderosos. El desafío para Argentina es equilibrar la necesidad de divisas con la protección de sus ecosistemas y el respeto a los derechos de las comunidades locales.

Según los datos disponibles, Litica, la división de litio de la petrolera Pluspetrol, es la empresa que controla la mayor cantidad de hectáreas de salares, superando las 320.000.
Actualmente, hay cuatro proyectos principales en producción: Fénix (Arcadium/Rio Tinto), Sales de Jujuy/Olaroz (Arcadium/Rio Tinto), Cauchari-Olaroz (Ganfeng/Exar) y los recientemente iniciados Sal de Oro (Posco) y Centenario Ratones (Eramet).
El principal conflicto es el uso masivo e intensivo de agua dulce y salmuera en ecosistemas de extrema aridez. Esto genera una gran presión sobre los recursos hídricos, afectando la disponibilidad de agua para las comunidades locales, la agricultura y la fauna.
La gran mayoría de las empresas son multinacionales de origen extranjero (EE.UU., Australia, China, Reino Unido, Francia, Corea del Sur) o, si bien tienen una filial local, el capital y los verdaderos propietarios son extranjeros. Existen algunos actores argentinos importantes, como Integra Lithium de José Luis Manzano.
Es la zona geográfica compartida por Argentina, Bolivia y Chile que concentra las mayores reservas de litio en salmuera del mundo, convirtiéndola en una región de altísimo valor estratégico para la transición energética global.
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