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Lola Mora: La Artista que Vislumbró el Futuro Energético

Por cruce · · 9 min lectura

Cuando se menciona el nombre de Lola Mora, la mente viaja inmediatamente a las majestuosas curvas de la Fuente de las Nereidas o a las imponentes alegorías que alguna vez coronaron el Congreso de la Nación. Se la recuerda como la mujer que desafió los cánones de su época, esculpiendo la belleza en mármol y abriéndose paso en un mundo de hombres. Sin embargo, detrás del polvo del taller y la fama de sus escándalos artísticos, yace una historia mucho más profunda y sorprendente: la de una visionaria que, tras dejar el cincel, se adentró en las montañas salteñas con la convicción de que el verdadero futuro de Argentina no solo estaba en la cultura, sino también en las riquezas ocultas de su subsuelo.

Dolores Candelaria Mora Vega, o simplemente Lola, fue una figura disruptiva desde sus inicios. Nacida en 1866, en una zona limítrofe entre Salta y Tucumán, demostró un talento excepcional desde joven. Su habilidad para el dibujo y la pintura la llevó a obtener una beca para perfeccionarse en Europa. En Roma, el epicentro del arte clásico, no solo absorbió las técnicas de los grandes maestros como Giulio Monteverde, sino que forjó un carácter indomable. Su talento la hizo merecedora de premios internacionales y del respeto de la élite artística europea, pero su corazón y su compromiso siempre estuvieron en Argentina.

¿Qué le pasó a Lola Mora?
El 17 de agosto de ese año Lola Mora sufrió un ataque cerebral que la dejó postrada hasta el 7 de junio de 1936 en que falleció en Buenos Aires tras tres largos días de inconsciencia, insensibilidad y dificultad en su respiración, rodeada de sus tres sobrinas que la asistieron durante toda la enfermedad.

Del Mármol al Escándalo: Una Artista Incomprendida

El regreso de Lola Mora a Argentina a principios del siglo XX estuvo marcado por el encargo que la catapultaría a la fama y, a la vez, al centro de la controversia: la Fuente Monumental de las Nereidas. Concebida originalmente para ser emplazada en la Plaza de Mayo, la obra desató un escándalo sin precedentes en la púdica sociedad porteña. Los cuerpos desnudos, esculpidos con una naturalidad y una fuerza arrolladora, fueron tildados de “licenciosos” e “inmorales”. La presión fue tal que la fuente fue relegada a un lugar más alejado, el Paseo de Julio, y años más tarde, a su ubicación actual en la Costanera Sur.

Este episodio no fue un hecho aislado. Sus esculturas para el Congreso de la Nación, que representaban valores como La Paz, la Justicia y la Libertad, también fueron objeto de críticas y, finalmente, retiradas en 1921 por ser consideradas “adefesios horribles”. La misma mujer que había rechazado esculpir para la realeza europea por no renunciar a su nacionalidad argentina, veía cómo su propio país le daba la espalda. Este rechazo, sumado a los vaivenes políticos y la pérdida de su principal valedor, Julio Argentino Roca, marcó el comienzo del fin de su carrera como escultora.

La Segunda Pasión: La Piedra que Guarda Energía

Hacia 1920, Lola Mora abandonó casi por completo la escultura. Pero una mente tan inquieta y curiosa no podía permanecer inactiva. Su fascinación por la piedra no murió, sino que se transformó. Dejó de verla como un lienzo para la belleza y comenzó a verla como un cofre de recursos. Se trasladó al norte del país, a su Salta natal, con un nuevo y audaz propósito: la exploración minera y la extracción de combustibles.

Se instaló en una finca en Rosario de la Frontera y se sumergió en el estudio de la geología. Su interés se centró en un recurso que, un siglo después, estaría en boca de todos: los esquistos bituminosos. Lola Mora, la artista del Renacimiento italiano, se convirtió en una investigadora autodidacta de lo que hoy conocemos como shale. Construyó hornos de destilación y realizó experimentos para extraer petróleo y aceites lubricantes de las rocas sedimentarias. Su laboratorio, antes lleno de bocetos y arcilla, ahora se colmaba de minerales y alambiques. Encontró, según sus propias palabras, la misma emoción entre sus aceites minerales que la que sentía en su taller.

¿Quién es Lola Mora?
Primer escultora argentina, fue contratada para realizar un monumento a la bandera en el marco del Centenario de la Revolución de Mayo. Dolores Candelaria Mora Vega nació en la localidad de Trancas, al norte de Tucumán en 1866.

Una Visión Profética: Soberanía y Riqueza Nacional

Lo más asombroso de esta etapa de su vida no fue solo su capacidad para reinventarse, sino la claridad de su visión estratégica para el país. Plasmó sus investigaciones y reflexiones en un escrito titulado “Combustibles (Problemas resueltos)”. En sus páginas, Lola Mora no solo detalla procesos técnicos, sino que delinea una verdadera política energética nacional. Con una lucidez impactante, escribió:

“Nuestras montañas están repletas de minerales, que en el subsuelo de la república toda entera, se hallan entrelazados los yacimientos de combustibles y que, con estas riquezas, no sólo podemos cubrir nuestras necesidades, sino alimentar las industrias del orbe”.

Estas palabras, escritas en la década de 1920, resuenan con una fuerza increíble en el presente. Lola Mora no solo hablaba de extraer un recurso; hablaba de soberanía, de autoabastecimiento y de agregar valor. Criticaba la idea de exportar la materia prima en bruto y abogaba por su procesamiento en el país. Se adelantó décadas al debate sobre la industrialización de los recursos naturales, una idea que sería el germen para la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) pocos años después. Fue una pionera que, sin saberlo, estaba sentando las bases ideológicas de la empresa que se convertiría en la bandera energética de Argentina.

Las Dos Vidas de Lola Mora: Una Comparativa

Aspecto Carrera como Escultora Carrera como Investigadora Energética
Material de Trabajo Mármol de Carrara, bronce, arcilla. Esquistos bituminosos (rocas de shale).
Objetivo Principal Crear belleza, representar alegorías y valores cívicos. Extraer petróleo y lubricantes, alcanzar la soberanía energética.
Recepción Pública Mixta: aclamación internacional y escándalo local. Indiferencia y olvido casi total.
Legado Inmediato Obras de arte icónicas, aunque algunas fueron removidas. Patentes y escritos que cayeron en el olvido.
Visión a Largo Plazo Un símbolo de la liberación femenina en el arte. Una precursora de la industria del shale y la soberanía energética.

El Ocaso de una Gigante

Lamentablemente, así como la sociedad de su tiempo no estaba preparada para sus desnudos en mármol, tampoco lo estaba para sus ideas sobre energía. Sus emprendimientos mineros fracasaron. Invirtió todos sus ahorros recorriendo las montañas, buscando socios y tratando de convencer al gobierno de la importancia de sus hallazgos, pero no encontró eco. Desahuciada, con la salud deteriorada y en la pobreza, regresó a Buenos Aires en la década de 1930 para ser cuidada por sus sobrinas.

Lola Mora falleció el 7 de junio de 1936. Las necrológicas de la época la recordaron como la genial escultora de la Fuente de las Nereidas, la artista olvidada. Nadie mencionó su trabajo en las selvas salteñas, sus hornos de destilación ni su profética visión sobre el futuro del petróleo argentino. Su faceta de investigadora y estratega energética quedó sepultada, tan oculta como los minerales que tanto se esforzó por encontrar.

Hoy, al mirar hacia atrás, la figura de Lola Mora se agiganta. No fue solo una artista; fue una mujer del Renacimiento en pleno siglo XX, una adelantada a su tiempo en todos los campos que exploró. Su historia nos enseña que el mismo espíritu de rebeldía y visión que la llevó a desafiar al mundo del arte, la impulsó a soñar con un país dueño de su propio destino energético. Es justo recordarla no solo por la belleza que nos legó en piedra, sino también por la increíble lucidez con la que imaginó un futuro próspero impulsado por las riquezas de nuestro suelo.

¿Por qué Lola Mora volvió a argentina?
En 1905 Lola Mora vuelve a Argentina para cumplir con las obras a realizar para el Congreso de la Nación.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué Lola Mora abandonó una exitosa carrera como escultora?

Su declive como escultora se debió a una combinación de factores. Los constantes escándalos morales en torno a sus obras, los cambios políticos que le hicieron perder apoyo gubernamental y el retiro de sus esculturas del Congreso Nacional la marginaron del circuito artístico oficial. A esto se sumó su naturaleza inquieta y su creciente interés por la ciencia y la exploración de recursos.

¿Tuvo éxito en sus emprendimientos mineros y petroleros?

No, lamentablemente sus proyectos energéticos no tuvieron éxito comercial ni recibieron el apoyo necesario. Invirtió gran parte de su fortuna en la investigación y prospección de esquistos bituminosos en Salta, pero sus esfuerzos fueron infructuosos y la llevaron a la ruina económica en sus últimos años de vida.

¿Cuál es la conexión directa entre Lola Mora e YPF?

No existe una conexión directa o formal, ya que YPF fue fundada en 1922 y Lola Mora desarrolló sus investigaciones de forma independiente. La conexión es conceptual y visionaria. Sus escritos y su trabajo práctico sobre la explotación de hidrocarburos a partir de rocas y su firme creencia en la necesidad de que el país controle y desarrolle sus propios recursos energéticos, son ideas que se alinean perfectamente con los principios fundacionales y la misión histórica de YPF. Se la considera una precursora ideológica de la soberanía energética en Argentina.