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El Parque Nacional Nahuel Huapi no es solo un destino, es un universo de paisajes que cambia con cada curva del camino y con cada estación del año. Como primer parque nacional de Latinoamérica, representa un hito en la conservación y un tesoro natural que nos invita a la aventura. Su inmensidad, que abarca porciones de las provincias de Neuquén y Río Negro, lo convierte en el escenario perfecto para un viaje inolvidable, donde la mítica Ruta 40 actúa como la columna vertebral que conecta maravillas naturales y pueblos de montaña. Desde YPF te invitamos a llenar el tanque y poner primera para descubrir los secretos de este gigante patagónico, un lugar donde la naturaleza se expresa con una fuerza sobrecogedora.
La historia del Nahuel Huapi es una historia de visión y generosidad. Todo comenzó en 1903, cuando el explorador y científico Francisco Pascasio Moreno, más conocido como el Perito Moreno, donó al Estado Nacional tres leguas cuadradas de tierras en la zona de Puerto Blest. Su única condición fue que este territorio se preservara intacto para el disfrute de las generaciones futuras. Esta donación pionera sentó las bases para la creación, en 1922, del Parque Nacional del Sud, que más tarde, en 1934, se consolidaría como el Parque Nacional Nahuel Huapi que conocemos hoy. Este acto de desprendimiento no solo protegió un ecosistema invaluable, sino que también inauguró el sistema de parques nacionales en Argentina y en toda la región.

El Parque Nacional Nahuel Huapi es un territorio de contrastes sorprendentes, moldeado por la imponente Cordillera de los Andes. La principal característica que define sus ambientes es la drástica variación de las lluvias. En el extremo oeste, cerca de la frontera con Chile en la zona de Puerto Blest, las precipitaciones pueden alcanzar los 4000 mm anuales. Esta humedad constante da vida a la exuberante Selva Valdiviana, un bosque denso y húmedo, repleto de enredaderas, cañas colihue y árboles gigantescos. Sin embargo, a medida que uno se desplaza apenas 50 kilómetros hacia el este, el paisaje se transforma radicalmente. La cordillera actúa como una barrera para los vientos húmedos del Pacífico, y las precipitaciones caen a solo 600 mm anuales, dando paso a la estepa patagónica, un ambiente más árido y ventoso. Entre estos dos extremos, se desarrolla el característico bosque andino-patagónico, dominado por lengas, coihues y ñires. Esta transición crea una diversidad biológica y paisajística única en el mundo.
La inmensidad del Nahuel Huapi se puede abordar desde tres localidades principales, cada una ofreciendo una perspectiva y una serie de aventuras diferentes. Cada ciudad es una base de operaciones perfecta para explorar una zona particular del parque.
Bariloche es la puerta de entrada más conocida y el punto de partida para explorar la zona sur del parque. A orillas del lago que le da nombre al área protegida, esta ciudad ofrece una infraestructura completa para el visitante.

Ubicada en la provincia de Neuquén, esta pintoresca villa de montaña es la puerta de entrada a la zona centro del parque y al famoso Bosque de Arrayanes.
Aunque un poco más alejada, esta ciudad neuquina es el inicio de uno de los recorridos más famosos de Argentina y el acceso a la zona norte del parque.
Para ayudarte a decidir dónde hacer base, aquí tienes una tabla comparativa de las tres localidades principales:
| Característica | San Carlos de Bariloche | Villa La Angostura | San Martín de los Andes |
|---|---|---|---|
| Zona del Parque | Sur (Provincia de Río Negro) | Centro (Provincia de Neuquén) | Norte (Provincia de Neuquén) |
| Atracción Principal | Cerro Tronador, Navegaciones, Refugios | Bosque de Arrayanes (acceso terrestre) | Ruta de los Siete Lagos, Lago Traful |
| Tipo de Actividades | Alta montaña, esquí, excursiones lacustres, gran oferta gastronómica | Trekking, deportes náuticos, esquí boutique, ciclismo de montaña | Recorridos en auto (road trips), pesca deportiva, buceo |
| Ideal para | Viajeros que buscan variedad, familias, aventureros y esquiadores | Parejas, amantes de la naturaleza y la tranquilidad | Amantes de los viajes por carretera y la pesca |
El parque se originó a partir de una donación de tierras realizada en 1903 por el Perito Francisco Pascasio Moreno, con el fin de crear un área protegida para las futuras generaciones. Fue el primer parque nacional de Argentina.
Las tres puertas de entrada principales son San Carlos de Bariloche (zona sur), Villa La Angostura (zona centro) y San Martín de los Andes (zona norte).

Es una formación boscosa única en el mundo, compuesta casi exclusivamente por árboles de arrayán. Se puede llegar mediante una excursión en catamarán desde Bariloche o, de una forma más íntima, caminando o en bicicleta por un sendero de 12 km desde Villa La Angostura.
El área protegida se divide en zonas con distinto grado de protección. El Parque Nacional tiene el estatus de conservación más estricto, buscando mantener los ecosistemas inalterados. La Reserva Nacional permite ciertas actividades humanas, desarrollo de infraestructura y la existencia de propiedades privadas, actuando como una zona de amortiguación.
Existe una gran variedad de senderos con diferentes niveles de dificultad. Algunos son aptos para principiantes y familias, mientras que otros requieren experiencia y buen estado físico. Es fundamental informarse sobre el estado de los senderos y las condiciones climáticas antes de partir. Para las travesías de mayor dificultad, siempre se recomienda registrarse en las oficinas del parque y considerar la contratación de un guía habilitado.
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