Intercargo: del superávit a la privatización
La empresa estatal Intercargo, que registró ganancias récord, enfrenta un proceso de privatización total. Descubre...
La seguridad en las carreteras y calles de México ha entrado en una nueva era. Rebasar los límites de velocidad se ha consolidado tristemente como una de las principales causas de siniestros viales fatales en el país. Ante esta alarmante realidad, se ha dado un paso histórico con la aprobación y paulatina implementación de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, una legislación que busca transformar radicalmente la forma en que nos movemos, priorizando la protección de la vida por encima de todo. Esta nueva normativa establece, por primera vez, una homologación de los límites de velocidad en las 32 entidades federativas, creando un marco de referencia claro y basado en evidencia científica para todos los conductores. Si conduces en México, ya sea de forma cotidiana o en un viaje por carretera, es fundamental que conozcas a fondo estos cambios no solo para evitar sanciones, sino para ser parte activa de una nueva cultura de respeto y cuidado en el asfalto.

La nueva ley no es una medida arbitraria, sino el resultado de años de lucha por parte de activistas y organizaciones de la sociedad civil que han alzado la voz contra la violencia vial. El objetivo principal es claro y contundente: reducir el número de muertes y lesiones graves causadas por accidentes de tránsito. Para lograrlo, la legislación se apoya en principios de seguridad vial reconocidos internacionalmente, estableciendo velocidades máximas que se encuentran por debajo del umbral de riesgo indispensable para salvaguardar la integridad de todas las personas que comparten la vía, especialmente las más vulnerables como peatones y ciclistas.
Uno de los pilares de esta ley es la obligación que impone a todos los estados y municipios de alinear sus reglamentos de tránsito locales con estas nuevas disposiciones federales. Esto significa que, gradualmente, las velocidades máximas permitidas serán las mismas sin importar si te encuentras en Tijuana, Cancún o la Ciudad de México, eliminando la confusión que antes podía generar la diversidad de normativas locales.
Para que puedas familiarizarte de manera rápida y clara con las nuevas regulaciones, hemos preparado una tabla que resume los límites de velocidad establecidos por la ley según el tipo de vialidad. Es crucial aprender a identificar estas vías para saber a qué velocidad debes circular.
| Tipo de Vía | Límite de Velocidad Máximo | Descripción y Ejemplos |
|---|---|---|
| Calles Secundarias y Terciarias | 30 km/h | Son las calles internas de barrios y colonias, con tránsito local y acceso a predios. La prioridad es la seguridad de los residentes. |
| Avenidas Primarias (sin acceso controlado) | 50 km/h | Arterias principales que conectan distintas zonas de la ciudad. Ejemplos: Ejes viales, grandes avenidas como Insurgentes en algunos tramos. |
| Carriles Centrales de Avenidas de Acceso Controlado | 80 km/h | Vías rápidas con carriles centrales y laterales, sin cruces a nivel. Ejemplos: Periférico, Viaducto, Circuito Interior. |
| Carreteras Estatales | 80 km/h (fuera de zona urbana) 50 km/h (dentro de zona urbana) |
Conectan municipios dentro de un mismo estado. La velocidad se reduce drásticamente al cruzar poblaciones. |
| Carreteras y Autopistas Federales (Automóviles) | 110 km/h | Vías de alta capacidad que conectan estados. Aplica a autos particulares y motocicletas. |
| Carreteras y Autopistas Federales (Autobuses) | 95 km/h | Para vehículos de transporte de pasajeros. |
| Carreteras y Autopistas Federales (Transporte de Carga) | 80 km/h | Para camiones y vehículos de bienes y mercancías. |
| Cualquier Intersección | 50 km/h | Independientemente del tipo de vía, la velocidad máxima en el acceso a un cruce (con o sin semáforo) no debe superar este límite. |
Para aplicar correctamente estos límites, es esencial saber distinguir entre los diferentes tipos de calles. El Manual de Calles de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) nos ofrece una clasificación clara:
Vías Primarias
Son las arterias de la ciudad. Su función es permitir un flujo vehicular de alta capacidad (que no es sinónimo de alta velocidad) entre distintas áreas urbanas. Suelen tener múltiples carriles, semáforos coordinados y un volumen de tráfico considerable. Piensa en las grandes calzadas o avenidas que atraviesan tu ciudad.
Vías Secundarias o Colectoras
Actúan como puentes entre las vías locales y las primarias. Son las calles principales dentro de los barrios, donde se concentra el comercio local y hay un mayor movimiento de vehículos estacionándose, dando vueltas o en labores de carga y descarga. Aunque soportan un tráfico importante, su dinámica es más pausada que la de una vía primaria.
Vías Terciarias
Son las calles residenciales por excelencia. Su única función es dar acceso a las viviendas y predios. Aquí los volúmenes de tráfico y las velocidades son los más bajos de toda la red vial, priorizando el tránsito peatonal y la vida de barrio.
Un punto muy importante a considerar es que, si bien la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial establece los límites de velocidad, deja en manos de cada estado y municipio la definición de las sanciones por infringirlos. Esto quiere decir que la multa o el tipo de castigo por exceder el límite de 80 km/h en una vía de acceso controlado puede ser muy diferente en la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey.

Por ejemplo, en la capital del país se implementó el sistema de Fotocívicas, que sanciona con trabajo comunitario, mientras que en estados como Jalisco o Nuevo León las infracciones se traducen en multas económicas que pueden ser considerables. Por esta razón, es fundamental que antes de viajar a otro estado te informes sobre su reglamento de tránsito local para conocer las consecuencias específicas de no respetar los límites.
La ley fue aprobada a nivel federal en 2022. Desde entonces, las entidades federativas y los municipios están en un proceso de “armonización”, es decir, están modificando sus leyes y reglamentos locales para que concuerden con la ley federal. Aunque el proceso es gradual, la recomendación es conducir apegado a estos nuevos límites, ya que son el estándar hacia el que todo el país se dirige.
La señalización vertical siempre tiene prioridad. Sin embargo, las autoridades tienen la obligación de actualizar las señales para que reflejen la nueva normativa. Si te encuentras con una aparente contradicción, la mejor herramienta es la precaución. Conduce a la velocidad que te parezca más segura y que se apegue, en la medida de lo posible, a la nueva ley, especialmente en zonas urbanas y escolares.
La respuesta es simple: para salvar la vida. Estudios de impacto demuestran que la probabilidad de que un peatón sobreviva a un atropello disminuye drásticamente a medida que aumenta la velocidad del vehículo. A 30 km/h, la probabilidad de supervivencia es del 90%; a 50 km/h, se reduce a menos del 50%. Reducir la velocidad en las ciudades es una medida probada para crear entornos más seguros para todos.
No. Como se mencionó anteriormente, cada estado y municipio es autónomo para definir el monto de las multas y el tipo de sanciones. La ley federal establece el “qué” (los límites de velocidad), pero las autoridades locales definen el “cómo” se sanciona su incumplimiento.
Respetar los nuevos límites de velocidad es más que una obligación legal; es un acto de responsabilidad y conciencia social. Es entender que en la vía no estamos solos y que cada decisión que tomamos al volante tiene un impacto directo en la seguridad de los demás. Adoptar esta nueva cultura vial es el camino para que las calles y carreteras de México dejen de ser un riesgo y se conviertan en espacios de convivencia segura para todos.
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