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En el corazón de Buenos Aires, en la emblemática Avenida Callao, se alza un edificio que es mucho más que un hotel. Es un monumento a la resiliencia, un símbolo de la lucha obrera y un capítulo vivo de la historia social argentina contemporánea. Hablamos del Hotel Bauen, cuya trayectoria narra el paso del lujo financiado por el Estado a la quiebra en la peor crisis del país, y su posterior renacimiento como una empresa recuperada, gestionada por sus propios trabajadores. Su historia es un reflejo de las tensiones económicas, políticas y sociales que han moldeado a la Argentina en las últimas décadas.

La historia del Bauen comienza con la euforia y la urgencia de la Copa Mundial de Fútbol de 1978. Proyectado en 1976 y construido en un tiempo récord gracias a generosos subsidios gubernamentales del BANADE (Banco Nacional de Desarrollo), el Hotel Bauen S.A. abrió sus puertas como un establecimiento de 4 estrellas listo para recibir al turismo internacional. Liderado por el empresario Marcelo Iurcovich, el hotel vivió su época dorada durante la década de 1980, consolidándose como una referencia en la hotelería porteña.
Sin embargo, la década de 1990 trajo consigo una apertura económica que significó la llegada masiva de cadenas hoteleras internacionales de lujo. Gigantes como Hyatt, Hilton y Four Seasons redefinieron el segmento de cinco estrellas, desplazando a los hoteles nacionales que, como el Bauen, no pudieron competir con su escala y poder de marketing. La competencia feroz fue empujando al Bauen hacia una lenta decadencia.
En 1997, en un intento por salvar el negocio, Iurcovich acordó la venta del hotel al grupo chileno Solari por 12 millones de dólares. No obstante, la operación nunca se completó del todo. Para febrero del año 2000, con la crisis económica ya asomando en el horizonte, la empresa se declaró en convocatoria de acreedores. El golpe final llegó el 28 de diciembre de 2001, en medio del colapso social y económico conocido como el “Argentinazo”: el Hotel Bauen se declaró en quiebra y cerró sus puertas, dejando a decenas de trabajadores en la calle.
El edificio permaneció cerrado y abandonado, un gigante silencioso en medio de una ciudad convulsionada. Pero para sus extrabajadores, el cierre no era el final. El 21 de marzo de 2003, con el apoyo fundamental del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), un grupo de treinta y ocho exempleados tomó una decisión audaz: reingresaron al edificio. Lo que encontraron fue desolador: el hotel había sido vaciado y carecía de servicios básicos como luz, agua y gas. Pero la voluntad era más fuerte que las dificultades.
Financiando las reparaciones con sus propios recursos y con la solidaridad de otras empresas recuperadas, como la fábrica de cerámicas FaSinPat (ex Zanon), que donó las baldosas para el nuevo café, los trabajadores comenzaron la titánica tarea de poner el hotel en funcionamiento. Así nació la Cooperativa Hotel Buenos Aires Una Empresa Nacional, cuyas siglas formaban el acrónimo B.A.U.E.N. Este nombre fue una necesidad, ya que la marca “Bauen” seguía siendo propiedad de los antiguos accionistas.

Poco a poco, el hotel volvió a la vida. Se reabrieron habitaciones, se inauguró un café en la planta baja y, lo más importante, se crearon nuevos puestos de trabajo. La cooperativa llegó a emplear a más de 150 personas, demostrando que el modelo de autogestión no solo era viable, sino que podía ser una fuente de empleo digno.
Desde el primer día, la gestión obrera del Bauen estuvo marcada por una profunda ambigüedad jurídica. Mientras los trabajadores, organizados en la cooperativa, alegaban que los dueños originales habían abandonado el bien y renunciado a su dominio, la familia Iurcovich los acusaba de usurpación, dando inicio a una batalla legal que se extendería por casi dos décadas.
Los tribunales se convirtieron en el principal campo de batalla. A lo largo de los años, los trabajadores enfrentaron múltiples órdenes de desalojo, que fueron resistidas con movilizaciones masivas y un amplio apoyo de organizaciones sociales, políticas y culturales. La consigna “El Bauen no se toca” resonó en toda la ciudad.
El conflicto escaló al ámbito político, buscando una solución definitiva a través de una ley de expropiación. El argumento central era que la deuda original que los dueños tenían con el Estado por el crédito del BANADE nunca había sido saldada, por lo que el inmueble debía volver a manos públicas y ser cedido a la cooperativa que le había devuelto la vida. En 2016, tras años de debate, el Congreso Nacional finalmente aprobó la ley. Sin embargo, la victoria fue efímera: días después, el entonces presidente Mauricio Macri vetó la ley, devolviendo la situación a un estado de incertidumbre total. En noviembre de 2019, la justicia emitió una nueva orden de desalojo que parecía definitiva, dejando el futuro del hotel y sus trabajadores pendiendo de un hilo.
| Característica | Gestión Empresarial (Bauen S.A.) | Gestión Cooperativa (B.A.U.E.N.) |
|---|---|---|
| Propiedad | Privada, de accionistas. | Colectiva, de los trabajadores. |
| Objetivo Principal | Maximización de ganancias para los dueños. | Sostenimiento de las fuentes de trabajo y función social. |
| Toma de Decisiones | Jerárquica y vertical. | Democrática, a través de asambleas generales. |
| Distribución de Ingresos | Ganancias para accionistas, salarios para empleados. | Distribución equitativa de retiros y reinversión en el hotel. |
| Rol Social | Exclusivamente comercial. | Espacio abierto a la comunidad, eventos culturales y sociales. |
Bajo la gestión de sus trabajadores, el Bauen se transformó. Dejó de ser solo un lugar para turistas y se convirtió en un vibrante centro para la comunidad. Sus salones acogieron innumerables conferencias, seminarios, presentaciones de libros, festivales y encuentros de organizaciones populares. Se democratizó el acceso a un espacio que antes era exclusivo, convirtiéndolo en un punto de referencia para la cultura alternativa y el activismo social en Buenos Aires.
La organización interna de la cooperativa también fue un modelo. Con un Consejo de Administración renovado cada tres años y decisiones cruciales tomadas en asamblea, se aseguró un funcionamiento democrático y participativo. La política de distribución equitativa de los ingresos y la recuperación constante de puestos de trabajo fueron pilares de su filosofía. Además, el Bauen estableció convenios con universidades y gobiernos provinciales, destinando parte de sus plazas a alojar a personas que debían recibir tratamientos médicos en la ciudad, reforzando su profundo compromiso social.

El histórico edificio del Hotel Bauen se encuentra en la Avenida Callao 360, en el barrio de Balvanera, una zona céntrica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El edificio anexo, Bauen Suite Hotel, tiene su entrada por la Avenida Corrientes.
B.A.U.E.N. es el acrónimo de la cooperativa formada por los trabajadores: Buenos Aires Una Empresa Nacional. Adoptaron este nombre para poder operar legalmente sin infringir los derechos de marca de los antiguos propietarios.
Tras la orden de desalojo de 2019, la pandemia de COVID-19 pospuso la ejecución. Finalmente, en 2020, el gobierno nacional intervino y el inmueble fue transferido al Estado, que a su vez lo cedió en comodato a la cooperativa de trabajadores, poniendo fin a casi 20 años de conflicto y garantizando la continuidad de la gestión obrera. Fue la culminación de una lucha histórica.
Es un fenómeno social y económico muy presente en Argentina, especialmente tras la crisis de 2001. Se refiere a empresas que, tras ser declaradas en quiebra o abandonadas por sus dueños, son puestas en funcionamiento nuevamente por sus propios trabajadores, quienes se organizan generalmente en cooperativas para mantener sus fuentes de empleo.
La historia del Hotel Bauen es, en definitiva, la crónica de una transformación. Es la historia de cómo un grupo de trabajadores, enfrentados a la desocupación y el abandono, no solo recuperaron sus empleos, sino que resignificaron un espacio, convirtiendo un negocio en quiebra en un proyecto social, cultural y económicamente viable que dejó una huella imborrable en la ciudad.
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